Martes 25 de Julio de 2023
¿Cómo persuadir a un hincha de que un árbitro tiene un margen de error cuando esas falencias se convierten en un sistema funcional para determinados sectores de poder? ¿Cómo convencer al público de la honestidad de la equivocación cuando esas injusticias se camuflan bajo un amplio abanico de interpretación llamado "criterio arbitral"? ¿Cómo contener la indignación cuando ese "criterio arbitral" se acomoda según los intereses en pugna? ¿Cómo se puede creer en la supuesta imparcialidad cuando quien dirige a los árbitros, y además conduce al gremio que monopolizó la función, es elegido por ese poder?
Este estado de situación lejos de corregirse se va afianzando con los perjuicios que generan los arbitrajes en los diferentes partidos. A tal punto que en un hecho inédito, el plantel profesional de Godoy Cruz emitió un comunicado dejando en evidencia este problema recurrente, que sin dudas bien podría tratarse de otros planteles, como los de Newell's y Central, que también entre otros han padecido las consecuencias interpretativas del "criterio arbitral".
Lo peor que le puede pasar al fútbol argentino es que lo sigan hiriendo de muerte, convirtiendo la sospecha en certeza, porque de allí en más la pasión mutará a otros estados de imprevisible proyección, porque no hay mayor defraudación que aquella que impacta en lo sentimental, algo que el poder de turno perdió de vista por la canibalización de sus integrantes.
Así, atravesados por la falta de inteligencia y carencia de valores de un puñado de mal llamados dirigentes, el fútbol argentino está sumido en una organización futbolística carente de sentido común y con la improvisación como método. Y el canibalismo como principio. Que lograron conservar y profundizar gracias a los logros de una selección argentina que tuvo su esencia en la composición de un grupo de jugadores conducidos por Lionel Messi y dirigidos por Lionel Scaloni.
Pero en esta sociedad de mediocres impunes que conforman el poder del fútbol argentino no hay ingenuos, porque los directivos de los clubes hacen de soporte al imperio de lo inconcebible, razón por la cual también son parte de este orden que perjudica a los sentimientos que ellos dicen representar.
Y si algo faltaba para corroborar todo lo expuesto, solo alcanza con leer el tuit que el tesorero de la AFA y presidente ejecutivo del Consejo Federal, Pablo Toviggino, una de las espadas siempre desenfundadas de la guardia pretoriana del Chiqui Tapia y compañía, utilizó para responderle al plantel de Godoy Cruz. "No voy a decirles que el que más pide se muere primero”, escribió el rosarino en su cuenta de Twitter. Frase de cabecera que ya utilizó en otras ocasiones. Como si se tratara del beso de la muerte.