Opinión

El "anzuelo" de Lifschitz para ser candidato a diputado provincial

Claves. El gobernador tomará como propia una eventual reforma a la Constitución. La interna del macrismo santafesino sólo podrá ser resuelta desde Casa Rosada.

Jueves 27 de Diciembre de 2018

Ahora sí. Todo es campaña en Santa Fe. Aunque no se note.

La política local dejó el letargo y comenzó a generar todo tipo de especulaciones, de cara a las elecciones de 2019. Empezando por el gobernador Miguel Lifschitz, quien encontró un elemento motivador para su futura candidatura a diputado provincial: la reforma constitucional.

Lifschitz, quien no quiere dejarle ningún resquicio a la posibilidad de convertirse en pato rengo, decidió tomar como propia la iniciativa del peronista Omar Perotti y convocar a una consulta popular para la reforma constitucional, que sería también un corolario para su gestión como gobernador.

"Lo que me negaron los diputados, me lo va a dar la gente", piensa Lifschitz, quien convocó a la consulta el mismo día que la elección a gobernador. No hay que ser un adivino para pronosticar un contundente triunfo del "sí" a la reforma, máxime cuando el que lo propuso originalmente es un opositor como Perotti. Lifschitz se garantiza ahora el apoyo del peronismo o, al menos, del senador rafaelino.

Tendrá también Lifschitz un tema de campaña para promocionar en su escalada a la diputación provincial, casi un manual de estilo del socialismo. Así como Antonio Bonfatti pudo monitorear los años de gobierno de Lifschitz desde la Poltrona de la Cámara baja, el actual gobernador podrá hacer lo propio con su compañero, si es que gana las elecciones a gobernador.

El adelantamiento electoral en la provincia de Santa Fe empieza a direccionar las miradas nacionales. Y, en ese sentido, lo más importante pasa por el gobierno nacional, que tiene que resolver su estrategia para Santa Fe. Allí quisieran cerrar con una lista de unidad pero, hoy por hoy, José Corral y Federico Angelini están mostrándose como para ir a una interna. Sin embargo, apenas un chistido de Marcos Peña ordenando romper filas sería acatado de inmediato.

En las últimas horas, Corral salió a apoyar con toda su voz la candidatura a intendente de Rosario de Roy López Molina. En el universo macrista, crecieron los rumores respecto de una potencial postulación de Gabriel Chumpitaz en la interna del PRO, lo que hizo que el intendente de la capital redoblara el apoyo al ganador de las últimas elecciones a concejal de Rosario. Mientras tanto, Chumpitaz se saca fotos por Instagram, y corre kilómetros por día.

Lo que falta

En el peronismo sólo falta saber si María Eugenia Bielsa será de la partida. Todos dicen que sí, que la ex vicegobernadora ya decidió su postulación, pero que demora el anuncio para ganar expectativas y dejar en evidencia que, sin ella, no hay nada nuevo en la política santafesina. ¿Será Bielsa la Bolsonaro progre que enfocará su discurso contra la clase política? Faltan unos pocos días para saberlo.

La arquitecta les hace algunos mohínes a los peronistas, pero organiza actos con Ciudad Futura, Carlos del Frade y Héctor Cavallero. Aunque tiene como compañeros de ruta a los peronistas Oscar Ruso Daniele y Diego Giuliano. María Eugenia se sienta capaz de administrar agua y aceite.

No pasa mucho más, y es ese estado de monotonía y escasa novedad lo que hace crecer las expectativas de Bielsa, dueña de un discurso seductor.

En Rosario, la situación es aún más abúlica que en la provincia. Se sabe que el Frente progresista, el PJ y Cambiemos tendrán por delante la responsabilidad de mantenerse competitivos. Al margen de los nombres propios que el socialismo juega, aparece la figura del gobernador como el impulsor máximo del proyecto oficial.

Lifschitz observa cómo juegan el juego Pablo Javkin, Miguel Cappiello y su delfina, Verónica Irizar. No será fácil para el oficialismo volver a ganar Rosario. Hay una movida para unificar a Roberto Sukerman como único candidato peronista y Cambiemos mantiene intactas sus chances con López Molina.

"Los socialistas se equivocan si creen que el PRO no tiene chances en Rosario porque el gobierno nacional tiene la economía hecha pedazos. Están poniendo mucha plata en los barrios", dijo a LaCapital una fuente de la CTA, que camina las barriadas todas las semanas.

Una cosa es clara. Mientras la marca Cambiemos lucía lustrosa, el macrismo hizo pata ancha. Caída esa misma marca, volvieron a florecer los tres tercios. Habrá que esperar para saber cómo evoluciona la gestión socialista, cómo será el approach del gobierno nacional con Rosario y qué hará el PJ para cambiar tantos años de derrotas. El último triunfo peronista a intendente data de 1973.

Un dato rarísimo es que todos los candidatos a intendente, ya lanzados, son concejales, algo que limita el discurso y hace que todos hablen de los mismos temas. Esa particularidad genera un clima un tanto endogámico a la hora de priorizar las acciones y los discursos.

Sin mover el amperímetro ni generar interés popular, la campaña ha comenzado. Aunque no haya aún bandera de largada oficial.


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