El año que Central y Newell's vivieron en pandemia
Un análisis de los clubes rosarinos a doce meses de que volvió el fútbol en medio de la crisis sanitaria. Mejores guarismos para Central que para Newell's desde varios aspectos pero una deuda futbolística de ambos a saldar para los tiempos de normalidad

Jueves 04 de Noviembre de 2021

La pandemia del coronavirus afectó todas las actividades, fue una catástrofe mundial que todos los países debieron aprender a surfear y por supuesto el fútbol no fue una isla. Mucho menos el rosarino, que obviamente sufrió las consecuencias en achicamiento de sus recursos que afectaron directamente el rendimiento dentro de la cancha. Por supuesto, no todo puede ser explicado por ese acontecimiento pero sí está claro que la Liga Profesional bajó en su calidad, sumado obviamente a la cantidad excesiva de equipos que lo achataron. Pero claramente se puede trazar una raya desde que volvió a rodar la pelota. El 30 de octubre se cumplieron exactamente 12 meses, un buen tiempo de análisis para canallas y leprosos. Está claro que le fue mejor a Central que a Newell’s en el año que vivimos en pandemia, pero lo dicho, tampoco para consolidar un sueño. La comparación abarca varios ítems para pintar ese panorama, que definen curiosamente conclusiones comunes.

Técnicos: uno por cuatro

Claramente en el rubro entrenador hubo una notoria diferencia entre los rosarinos. Mientras que Newell’s consumió tres entrenadores y ruega por sostener al cuarto, interino hasta fin de año, Central tuvo a Cristian González como su conductor siempre. Del “no pienso en chiquito, tenemos hambre de gloria” de Frank Kudelka antes de inaugurar la flamante Copa de la Liga 2020 (luego rebautizada Diego Maradona) al desahogo tremendo del golazo de Ramón Bravo el último domingo en el Coloso un año exacto después, pasaron cosas. Y todas de mal en peor.

Así, el ahora DT de Huracán se fue silbando bajito, el experimento de Germán Burgos fracasó rotundamente, la nueva oportunidad de Fernando Gamboa sólo amagó con la recuperación pero sufrió el mismo karma, y el interino Adrian Taffarel salvó las papas con Independiente arriesgando hasta más allá de lo aconsejable, con cuatro debutantes juveniles en cancha. Le salió bien y le dio aire a la nueva comisión directiva, que ganó precisamente por el mal presente deportivo de la que la precedió y ahora al menos por siete días no tendrá que salir corriendo a contratar entrenador, esperando tener mejores ofertas cuando llegue diciembre.

En cambio Central se deshizo de Diego Cocca cuando las restricciones llegaron y le dio la oportunidad al DT de la reserva, que por supuesto debió hacer camino y hasta podría decirse que viene atravesando los vaivenes lógicos de su propio aprendizaje. En más de una oportunidad estuvo en la cuerda floja y siempre su equipo le respondió. Pero cuando debió ir por más le faltó siempre cinco para el peso. Si vencía a Unión se metía en zona de Sudamericana, su objetivo de cierre de esta Liga Profesional, pero no sólo perdió sino que se le colaron tres rivales más en la disputa. Este viernes tendrá una gran revancha en Florencio Varela. ¿Podrá esta vez?

La cosecha del clásico

Siempre es un parámetro aparte y claramente Central volvió a estar por encima de Newell’s. Jugó acaso uno de los mejores partidos del ciclo en el Gigante, con goleada incluida, y en la revancha en el Parque estuvo cerca de ganarlo también. Fue empate. El Kily no perdió, un gran punto a favor.

La Copa Sudamericana

Mientras Kudelka había clasificado a la última Copa Sudamericana, en el período prepandemia en el que tan buena impresión dejó, el Kily heredó la chance y ambos compitieron a la par, claro que Newell’s ya con Burgos al mando. Y acá también sacó diferencia Central, que clasificó en su grupo tras haberlo ganado y llegó a instancias de cuartos de final, donde si bien sucumbió con Bragantino (enfrentará a Paranaense en la final), estuvo a la altura, a diferencia de otros momentos importantes donde cayó mansamente.

El juego de los referentes

El Kily González padeció en sus primeros meses en Central la ausencia autoimpuesta de Marco Ruben, pero cuando volvió lo hizo con todo, alcanzó a Mario Alberto Kempes en la tabla histórica de artilleros canallas y va por más. Para entonces ya había regresado Emiliano Vecchio, que por cierto lo hizo en muy buena forma, más allá de los últimos vaivenes, y con Fatura Broun completó un combo importante que sostuvo el sueño de ir por más, aunque lo dicho, aún no pasó de meros intentos.

En los últimos tiempos Newell’s acumulo déficit en el rubro. Si bien recién ahora se está viendo una mejor versión de Nacho Scocco, está claro que no tiene un equipo que lo acompañe para jugar donde más debe hacerlo y por eso últimamente se pierde más en la elaboración que en la definición. A su vez, las lesiones recurrentes de Maxi Rodríguez y Pablo Pérez acotaron su incidencia y por eso puede decirse también en esta comparación, que acá también Central sacó ventaja. En la potenciación de pibes de inferiores parecen estar más parejos.

Los números no mienten

Central 14º con 24 puntos, Newell’s 22º con 20 en la tabla del torneo. En los promedios que empezarán a jugar el año próximo, los canallas 12º y los rojinegros 15º. Y en la anual clasificatoria a las copas, los auriazules 14º, a 2 puntos de la Sudamericana, y los leprosos anteúltimos a 13. Nada para tirar manteca al techo, está claro, pero los canallas sacan un plus también.

Lo que viene

El año próximo serán las elecciones en Central y la actual dirigencia tiene un espejo donde mirarse enfrente. La anterior comisión leprosa, que había puesto mucho la lupa en mejorar la infraestructura y sanear las históricas deudas heredades, además de mostrar un manejo prolijo, penó en lo futbolístico y fue castigada en las urnas. Ahora en Arroyito se encuentran abocados al dilema de la renovación del cuerpo técnico, claramente elegido para la ocasión que la pandemia ameritaba, que tuvo sus méritos pero que evidentemente hace dudar porque si no ya le hubieran renovado sin más.

Mientras que la nueva comisión de Newell’s, que pretende hacer borrón y cuenta nueva en varias de sus áreas fundamentales, debe acertar con recambios aún no definidos para que su ilusión de encarnar la resurrección futbolística no se vuelva un búmeran. Y además, puede estar peor porque no llegó al fondo del pozo. Diferentes casos.

Conclusiones

La pandemia dejó su huella en los clubes rosarinos. No vivieron un año para entusiasmarse. Lentamente las cosas volvieron a la normalidad y es en ella donde deberán hacerse las proyecciones, como los futuros análisis. Ambos tienen DT a definir, uno el actual, otro uno nuevo, y más allá de que quedó claro que le fue mejor a Central con el Kily, coinciden en que necesitan un salto de calidad y ahí los clubes deberán orientar sus recursos, o potenciar lo que tienen. Una menuda tarea, por cierto, que los iguala.