Opinión

El 2021, entre pandemia y rosca política

Claves. Perotti busca cubrir segundas líneas con sectores internos del peronismo. La pelea subterránea de Javkin con Lifschitz. El menú de las extraordinarias

Jueves 21 de Enero de 2021

El segundo domingo de agosto debería haber primarias en la Argentina. Se utiliza el potencial, porque se estima que para esa fecha la nueva ola de coronavirus estará a sus anchas.

  En apenas 80 días más, el calendario electoral comenzará a funcionar, hasta tener un momento de definición con la presentación de las alianzas. La sociedad que no participa de la clase política está tan alejada del tema electoral como Rosario de Alaska. Es más, cuando se leen las encuestas cualitativas se observa que esa clase política cae cada vez más en términos de credibilidad.

  El peronismo va camino a convertirse en kirchnerismo. Hay una historia que merece contarse. Cuando se publicó, hace pocas semanas, en esta misma columna un análisis a fondo sobre el estado de las cosas en La Cámpora (la única organización que hace real politik en la Argentina), se expresó que Máximo Kirchner aspiraría a la Gobernación bonaerense y Axel Kicillof a la Presidencia. Desde lo más alto de la conducción se le dijo a La Capital: “Está todo muy bien, pero las flechas de Máximo y Axel están al revés”.

De eso no se habla

  El hijo de la vicepresidenta de la Nación quiere ser presidente del PJ bonaerense para encabezar la lista a diputado nacional y revalidar su pretensión de ser el sucesor de Alberto Fernández. Hay una curiosidad en la Argentina. Históricamente bastaba que un presidente transcurriera sus primeros meses para que se comience a hablar de una posible reelección. No pasa con Fernández, porque su poder es absolutamente módico. Su futuro depende absolutamente de Cristina. Alberto es el conserje de un hotel que gerencia Cristina.

  ¿Hasta cuándo el presidente jugará este juego que lo tira para atrás? ¿No tiene ganas de pegar un golpe sobre la mesa y probar su poder? La respuesta es empírica: no. No tiene a nadie atrás capaz de revalidar su figura como contraespejo de la ex presidenta. Los gobernadores, por primera vez en la historia, hacen mutis por el foro. Le temen más a Cristina que a la mediocridad de sus gestiones.

  Por ejemplo, en Santa Fe, se terminaron las épocas en que Carlos Reutemann y Jorge Obeid alambraban la provincia. Desde los tiempos en que Carlos Corach y Liliana Gurdulich se tuvieron que volver a la entonces Capital Federal. Al ciudadano santafesino, como al cordobés, les gusta que sus gobiernos tomen distancias del poder nacional. Pero, pasaron cosas.

A desalambrar

Aquella elección épica de Reutemann en el 2009, cuando no solamente derrotó al Frente Progresista santafesino, sino al gobierno nacional kirchnerista, ha quedado definitivamente atrás. Casi toda la muchachada peronista no kirchnerista se fue al PRO y el kirchnerismo, ahora, será el interlocutor para las candidaturas a diputado y senador nacional. Es más, esto que parece más cantado que el Himno Nacional (Mirabella-Sacnun a senador nacional) será siempre y cuando Agustín Rossi no quiera ser candidato.

 En la mesa de negociaciones, Perotti le dio a Rossi un lugar preponderante en el gabinete. Roberto Sukerman, integrante del rossismo, es el nuevo ministro de Gobierno. La idea del gobernador es ofrecerles a los distintos sectores del peronismo (menos a Armando Traferri y compañeros) lugares en la segunda línea, por ejemplo al Movimiento Evita.

  El futuro comienza con las sesiones extraordinarias y la grilla de temas que envíe el gobernador. Se escribió aquí hace mucho que la idea era enviar una batería de proyectos, que incluya el pedido de declaración jurada a senadores y diputados. Y, como cada vez, que se abre un año legislativo proponer la reforma de la Constitución, algo que Perotti intentó hacer antes de haber asumido, en paralelo con la idea de encontrar un radical que impida el ascenso de Miguel Lifschitz a la Presidencia de Diputados.

Historia de camaleones

 La política es así. Hace unos años atrás un actual concejal del PRO (ex PDP) que ahora intenta encontrar visibilidad renegando de los que quieren un frente más amplio con el progresismo, estaba fuertemente seducido por la idea de sumarse al socialismo.

  Los políticos santafesinos tendrán que convivir entre pandemia y campaña. Si las Paso se suspenden la historia será traumática y podrá haber muchas listas en paralelo a las oficiales.

  En todo este tiempo han asomado guerras y rispideces internas. ¿Qué harán los senadores peronistas a la hora de salir a bancar a los candidatos oficiales, al margen de los cuatro legisladores perottistas de la Cámara alta? ¿Cómo conciliarán posiciones Lifschitz y Pablo Javkin? ¿Con quién jugara el intendente que, en las últimas horas, recibió a un grupo de radicales, entre ellos uno con quien tuvo una bravísima pelea verbal en la ciudad de Santa Fe?

  Los negociadores que Horacio Rodríguez Larreta envía a la provincia se sorprenden por los enojos de los protagonistas: “Si se invita a uno pero no se invita a otro a reuniones que, de última, son individuales”, dijo uno de ellos.

  Aunque a la sociedad santafesina todo eso le importe tres pitos.

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