Opinión

¿Donde están las cenizas de Freddie Mercury?

Tras la muerte del músico, de la que hoy se cumplen 27 años, un gran misterio rodeó al destino de los restos del líder de Queen. Aún no ha sido resuelto.

Sábado 24 de Noviembre de 2018

Freddy Mercury murió el 24 de noviembre de 1991 después de una dura batalla contra el sida. Tenía 45 años y una carrera que lo erigió en un icono del rock. Su música, desde "Bohemian Rhapsodoy" hasta "We are the Champions", se convirtió en la banda de sonido de generaciones y, aunque fue una estrella, su vida privada es un misterio.
De hecho, pocos saben que su verdadero nombre era Farrokh Bulsara, que nació en Zanzíbar en 1946 y que emigró al Reino Unido en 1964, escapando de la revolución en su país natal. Tampoco que tuvo una novia, Mary Austin, a quien le pidió matrimonio, y años más tarde una pareja estable, el peluquero Jim Hutton, quien lo acompaño hasta el día de su muerte.
Muchos de esos misterios son revelados en el filme "Bohemian Rhapsody", que devolvió a los primeros planos de la escena musical planetaria a la figura del cantante de Queen, solo uno aún persiste, pese a las versiones, muchas de ellas encontradas, que intentan develarlo: dónde se esparcieron sus cenizas después de su muerte.
Freddie Mercury tenía una casa en el lago de Ginebra, un refugio donde buscaba paz y podía ser él mismo, una estatua lo recuerda
Lo cierto es que la legión de seguidores que se ganó Queen a lo largo de los años no tienen un lugar donde recordar y rendir homenaje a su líder, mentor y vocalista. Todo indica que las cenizas se esparcieron en el lago Ginebra, muy cerca de la casa que el músico tenía en la región, a unos kilómetros de Montreaux, en Suiza.
La mansión fue para él y los restantes integrantes de Queen un refugio alejado de los flashes de las cámaras de los paparazzi, a donde acudían en busca de paz y desconexión. Ahí, en el pináculo de la fama del cuarteto, se reunían para trabajar en su música sin la presión de los fans ni de los ejecutivos de las compañías discográficas.
Para Freddie Mercury era su lugar en el mundo. Un espacio que había conquistado después de peregrinar desde su Zanzíbar natal, la Londres que le dio el éxito y el mundo que recorrió una y otra vez en las giras que llevó adelante la banda y que lo llevaron a lugares tan exóticos para un grupo inglés como Rosario, donde tocó en el Gigante de Arroyito en 1981.
El único que se atrevió a contar donde fueron esparcidas las cenizas de Mercury fue su asistente personal, Peter Freestone,
quien en 2010 dijo que se lanzaron al lago Ginebra. Lo hizo, pese al deseo del músico, quien, fiel a su estilo, pidió a sus allegados que no revelaran el lugar, para que no se convirtiera en un destino de peregrinación de sus fans.
La versión, sin embargo, no se dio por cierta. Los familiares del músico insistieron con que las cenizas habían sido enterradas en una locación secreta en Zanzíbar. Varios allegados juraron que descansaban a los pies de un roble añoso que corona el jardín de su coqueta residencia londinense en Garden Lodge. Cada versión alentó el misterio.
Hay quienes, inclusive, aseguran que las cenizas fueron repartidas en varios de los teatros de Londres donde actuó Queen y que Freddie amaba. Lo último que se sabe de sus cenizas es que, desde que los restos del cantante fueron cremados en el cementerio de Krestal Green en el oeste de Londres, es que Brian May se las entregó a Mary Austin.
Funeral Freddie Mercury

Eso sucedió al cabo de la ceremonia que se celebró tres días después de su muerte en la capilla del crematorio del cementerio. El ataúd con los restos llegaron en un Rolls Royce negro, que se vendió años más tarde por 74 mil libras. Estuvo la familia, los Queen y sus allegados más cercanos y se escuchó "You've Got a Friend", en una grabación de Aretha Franklin.
¿Qué pasó después? Historias de leyenda, pero poca información genuina. Lesley-Ann Jones, biógrafa del músico, intentó poner fin a las versiones. En una entrevista con la revista Billboard dijo que Mercury le había dicho, en 1986, que quería que sus cenizas fueran arrojadas al lago Ginebra. "Sencillamente lanzadme al lago cuando me vaya", fueron sus palabras.
Hubo otro episodio desconcertante. En el mismo lugar donde fueron cremados los restos de Mercury apareció una placa que, en francés, rezaba: "En memoria de Farrokh Bulsara. 5 de septiembre de 1946 – 24 de noviembre de 1991. Siempre cerca de ti con todo mi amor. M.". Poco después de ser descubierta por los fans, misteriosamente desapareció del lugar.
¿La robaron? ¿Mary entró en pánico y decidió quitarla? No se sabe, lo que sí se sabe es que ninguno de los que conocieron y amaron a Freddie quieren que su tumba se convierta en un objeto de adoración como sucede hoy con la de Jim Morrison en el cementerio Père Lahaise en París. Cuidan su memoria, respetan su discreción, como él mismo lo hacía.
Cada aniversario de la muerte de Freddie se revive el enigma, y hoy, que se cumplen 27 años de su deceso, no es la excepción. Estén donde estén, a los fanáticos del músico no les quita el sueño, saben que su espíritu, su legado, está en su música, en las canciones que lo hicieron famosos y que aún hoy suenan incansables aquí, allá y en todas partes.

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