Opinión

Desfederalización del narcomenudeo, un error probado

Dilema y polémica. La autora de esta columna asegura que la propuesta de Lifschitz para combatir el narcotráfico no funcionará.

Lunes 07 de Mayo de 2018

Con tristeza observé en estos días como la agenda santafesina se centró en apetencias reeleccionarias teñidas de mejoras constitucionales, dejando de lado cuestiones tan cruciales como la lucha contra el narcotráfico que tanto afecta a mi provincia.

Me alegra que al menos se vuelva a debatir cuestiones vinculadas con este terrible flagelo.

Sin embargo, nuevamente nos encontramos con un enfoque viejo y equivocado. Es que el señor gobernador volvió a insistir, en la apertura de sesiones ordinarias, con el traspaso a la Justicia local de las causas sobre el llamado narcomenudeo. Esto es un error.

Ya en el año 2016 la Coalición Cívica planteó la derogación de la ley de desfederalización de estos delitos porque sabíamos que no estaba funcionando. Advertimos que su implementación no lograba más que fraccionar o seccionar las investigaciones, atentando contra el éxito de la pesquisa en cuanto a los delitos de mayor gravedad y de las cabezas del crimen organizado, además de producir un fuerte dispendio jurisdiccional causado por cuestiones o conflictos de competencia, y recargar a los tribunales criminales locales, muchos de los cuales carecen de los recursos humanos y económicos necesarios.

No hay dudas de que en el 2018 plantear la desfederalización de la investigación del narcomenudeo es, como dicen en la jerga futbolística, "fulbito para la tribuna". El tráfico de drogas está cada vez peor en Santa Fe y la respuesta es un discurso sobre una solución vieja que ya sabemos que no funcionó.

Veamos: para adoptar una medida así es necesario aprovechar y evaluar la experiencia de otras provincias (que no fueron muchas). Siendo que la provincia de Buenos Aires implementó esta política a fines del 2005, bien vale repasar sus resultados. Según el informe del Ministerio Público Fiscal de la Nación del año 2014, el consumo en esa provincia no solo no disminuyó, sino que aumentó sostenidamente luego de la aplicación de la norma (según relevamiento que hizo entre el año 2005 y el 2009). Asimismo, el organismo señaló que se produjo un incremento exponencial en la persecución de las conductas de tenencia simple y tenencia para consumo personal, pero que la posibilidad de acceder al conocimiento de ilícitos más complejos por parte de la Justicia federal disminuyó considerablemente. Sobre esto el informe agrega que "la implementación de la Ley de Desfederalización en la Provincia de Buenos Aires, por la vaguedad de sus condiciones y por la prevalencia que otorga a los agentes provinciales en la determinación de la competencia, ha afectado de forma notoria la persecución penal de los ilícitos más graves previstos en la Ley de Estupefacientes". En otras palabras, se persiguió más al consumidor y menos a los grandes narcotraficantes.

A esto cabe sumarle las recientes declaraciones del presidente de la Corte Suprema de nuestra provincia que criticó, con justa razón, la iniciativa señalando la insuficiencia de recursos provinciales para encararla. Un detalle nada menor que el gobernador omitió referir.

En resumen, la desfederalización del narcomenudeo es un error probado. Su implementación es dificultosa y sus resultados conocidos son desalentadores: tanto el consumo como el tráfico siguieron creciendo. ¿Por qué entonces se esgrimen estas propuestas?

Necesitamos en Santa Fe verdaderas soluciones. La Justicia federal necesita reforzarse. No solo son necesarios más jueces federales, sino que a estos debemos dotarlos de mayor articulación con las fuerzas de seguridad locales. El combate al narcotráfico requiere de una tarea coordinada de Justicia y fuerzas de seguridad nacionales y provinciales. Solo coordinando los esfuerzos de todos los involucrados es que podremos ser efectivos en el combate al tráfico de drogas".

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