Opinión

Dentro del auto, el silencio también es salud

La cuestión de los barbijos. El autor de esta nota comenta, en tono de humor, otro de los cambios cotidianos a que obliga la pandemia de coronavirus.

Viernes 11 de Septiembre de 2020

Hace dos meses el Ministerio de Sanidad español publicó una actualización de la guía de consejos para combatir el coronavirus. Son viñetas que se cuelgan en las webs oficiales y que se publican en los periódicos. Las ilustraciones son elementales y didácticas, fáciles de incorporar al repertorio de conductas preventivas. Superada la fase estricta de confinamiento, la transición hacia la nueva normalidad permitió volver a circular sin necesidad de ir solo o con un pasajero asustado en el asiento de atrás. La normativa autorizaba que se ocuparan todas las plazas del vehículo a condición de que los ocupantes llevaran puesta la mascarilla. Y se añadía una recomendación: que los ocupantes no hablaran ni gritaran ni cantaran, y que si lo hacían, lo hicieran poco y en voz baja.

Enseguida pensé en las entrevistas del programa "Al cotxe" de Eloi Vila (para la próxima temporada TV3 ha instalado una mampara de metacrilato entre conductor y copiloto) y en el extraordinario Carpool Karaoke el que James Corden canta con las estrellas más rutilantes del pop. También me acordé de los taxistas de los años setenta del siglo pasado, que cuando subías al taxi giraban la cabeza como la niña de "El exorcista" y en un tono de voz psicótico te preguntaban: "¿Qué?" (entendiendo por qué la infinita vastedad de todos los temas de conversación imaginables).

Me consta que hay personas que detestan que les hablen (o hablar) mientras conducen. Y que tampoco les gusta hablar cuando no conducen y les toca asumir la condición de pasajeros. Es como si la intimidad de un vehículo en marcha les inspirara silencio e hiciera emerger otros sentidos, que invitan a disfrutar introspectivamente del movimiento. En cambio, los coches son un lugar idóneo para escuchar la radio (tanto, que a veces la sigues escuchando cuándo ya has llegado a tu destino) o cedés que solo escuchas en el coche (Jade Vincent, Albin de la Simone, Sanjosex, Aimee Mann, Bambino, Fiorella Mannoia, Lela Soto...) ¿Lo que hacemos en el coche nos define? El cómico Steven Wright lo explica muy bien: "Cuando me aburro, me gusta coger el coche, ir a la ciudad y aparcar. Entonces me quedo un rato al volante y cuento cuántas personas me preguntan si me voy o no". Es una buena idea que el silencio o el hecho de escuchar la radio o música amplíen las posibilidades de callar para reducir el riesgo de contagio. La popular aplicación BlaBlaCar, que conecta a personas que comparten coche para abaratar costes de un viaje, tendrá que incorporar la parquedad en sus condiciones y como un mérito en la valoración del usuario. Como sugiere su nombre, el grado de verborrea del usuario ha sido básico en el espíritu de la empresa, de manera que la locuacidad se consideraba sinónimo de simpatía y sociabilidad.

Ahora, si te toca un compañero de viaje patológicamente locuaz podrás decirle que calle en estricta aplicación de los protocolos sanitarios y, en consecuencia, por el bien de la humanidad.

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