Opinión

Cuidarse, un asunto colectivo

Jueves 20 de Agosto de 2020

La pandemia pide solidaridad. Cuando me cuido no me estoy cuidando a mí. Cuido a quienes me rodean. Y a quienes rodean a quienes me rodean.

También pide otro tipo de solidaridades ante la terrible situación que padecen miles de personas que vieron reducidas sus posibilidades de trabajar y percibir ingresos.

Pero enfoquemos en el contagio. Cuidarse no es una cuestión de libertad individual: es un asunto colectivo. Por lo tanto, no debería haber discusión sobre la facultad de los gobiernos para disponer restricciones a las reuniones y la circulación, e incluso, como advirtieron las autoridades de la provincia de Santa Fe, sobre la posibilidad de volver atrás con aperturas que se dieron en otro contexto: cuando no había circulación comunitaria, hoy la principal fuente de contagio de coronavirus en Rosario.

Quienes sostienen por delante de todo su derecho a circular y a reunirse se arriesgan al contagio. Pero es un riesgo que asumen no solo de manera personal: involucra a familiares, amigos, compañeros de trabajo, en un espiral que puede tornarse indetenible. Y a un sistema de salud que hasta el momento respondió de manera eficaz a la pandemia pero que podría dejar de hacerlo si la bola se hace incontrolable: hoy en hospitales y sanatorios locales hay entre un 50 y un 60 por ciento de las camas críticas ocupadas, en su mayoría por pacientes que tienen otras patologías, pues solo el 5% tienen Covid-19. ¿Qué pasaría si se acentúa el crecimiento de la curva de casos de coronavirus?

Quedarse en casa, usar el barbijo, mantener el distanciamiento cuando estamos en un mismo lugar con personas conocidas o desconocidas no es un eslogan sin sentido. Es una necesidad. Una actitud responsable hacia uno mismo y los demás.

Un informe publicado el martes por La Capital reflejaba que del total de casos que había registrados hasta ese día la provincia, una enorme mayoría _77%_ correspondían a personas de entre 20 y 59 años. En la franja que va de los 30 a los 39 años se produjo el 36% de los contagios. Pero no hubo en ese grupo ninguna muerte. El 83% de los fallecimientos fueron entre mayores de 60, justamente el sector en el que hay menos casos: apenas el 16%.

Es cierto que los jóvenes están más expuestos por su necesidad, en muchos casos, de salir a trabajar. Pero también lo es que en las calles de Rosario circula gente sin barbijos y sin cumplir otras medidas preventivas. Esa es una conducta insolidaria y desaprensiva hacia los mayores: sus padres y sus madres; sus abuelos y abuelas. Y los de todos.

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