La Ciudad

Cuando tenés miedo

A propósito de la denuncia que hizo una adolescente cuando arriba de un taxi pensó que la secuestraban.

Sábado 21 de Noviembre de 2020

Sofía tuvo miedo. Tuvo miedo y lo contó. Eso es más que lo que muchas de nosotras hemos podido hacer cada vez que tuvimos miedo, o incluso frente al hecho consumado de la palabra que te hostiga o la mano que te toca cuando no querés. Y asi y todo no podés decir.

La Justicia desestimó la denuncia que la adolescente había presentado esta semana en la Fiscalía cuando arriba de un taxi pensó que la secuestraban. La joven venía de tomar algo con amigos sobre Pellegrini y a la una de la mañana decidió volver a su casa en taxi: tomó uno a la altura de España. El taxista mantiene una charla por teléfono, habla de comida, pizzas, carlitos y choripanes; a ella le resulta raro, cree que habla en clave, se asusta, se llena de miedo y se baja.

Tanto era el miedo que le cuenta lo que le había pasado a unos adolescentes como ella que andaban por la calle. Son sus pares, la acompañan a su casa y Sofía piensa en contar su miedo. Lo hace en Instagram. “Para que a otras no les pase”, dice sosteniendo el relato con profunda angustia. Tanto era el miedo que una conversación gastronómica puede resonar en la cabeza de quienes nos sentimos potenciales víctimas como una amenaza real a nuestra integridad física.

Es que ella sabe lo que es el miedo, como lo sabemos todas. El miedo cuando el chofer te pregunta de dónde venís o cuando viene acompañado, entonces en el auto son dos y vos estás sola; el miedo cuando del colectivo se bajan todos los pasajeros y quedás sola con el chofer que te relojea por el espejo retrovisor; el miedo del que viene caminando de frente y representa una amenaza porque no hay nadie alrededor.

La amenaza. Te sentís amenazada. Tenés miedo. Y no tenés miedo porque sí, por “histérica”. Tenés miedo porque a Micaela la mataron en Gualeguay, a Julieta en Beravebú, a Lola en Uruguay, a Angeles y a Nicole en Capital Federal, a Caren en Rosario y a Florencia en San Jorge. Y hay muchas más. Sofia tuvo miedo, fue y habló. Que después la Justicia haga su trabajo.

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