Opinión

Cuando se acabe el oxígeno

A nadie se le ocurre discutir hoy en día que la administración Kirchner, que duró doce largos e ininterrumpidos años, fue de neto corte populista.

Sábado 10 de Marzo de 2018

A nadie se le ocurre discutir hoy en día que la administración Kirchner, que duró doce largos e ininterrumpidos años, fue de neto corte populista. La política de planes sociales a diestra y siniestra implementada dio sus frutos en las urnas, no así en las arcas del Estado nacional que quedaron virtualmente diezmadas. La valerosa clase media, motor de este país, la sigue viendo pasar como un espectador de lujo al que se le hace "pito catalán" permanentemente. Nunca le toca en esta repartija de beneficios. Y no le toca porque no es pobre. Pero tampoco le toca porque no es rica ni poderosa. Eso sí, a la hora del esfuerzo patriótico para sacar al país del estancamiento político, social y económico, está siempre en la primera línea de batalla. La administración macrista, cargó sobre las espaldas de la clase media, una vez más por cierto, todo el esfuerzo de la recuperación del país. El "enamoramiento" forzado del pueblo por su nuevo presidente concluyó hace rato. Lo único que lo sostiene es la sed de justicia de un pueblo que se vio vejado por la corrupción y que pretende al menos que estos delincuentes de guante blanco paguen por sus delitos cometidos. Esta es la burbuja de oxígeno político con la que cuenta Macri. No hay otra. Es el Poder Judicial el que tiene ahora la llave maestra de la estabilidad política, económica y social. Aunque no la quiera tener. Aunque se proclame a voz en cuello la consabida división de poderes de la que nos hablaba Charles Louis de Montesquieu en su obra maestra "El espíritu de las leyes", verdadero emblema de la teoría política. En definitiva, es esa esperanza del pueblo en ver realizado el "valor justicia" lo que sostiene al gobierno de Macri, no otra cosa. La tremenda inflación que resulta imparable y que no respeta paritaria alguna. La inseguridad que nos acecha día y noche. La impunidad criminal que se nos ríe a carcajadas en la cara, para seguir cometiendo delitos sin solución de continuidad. La escasez de puestos de trabajo que ahuyenta a nuestros jóvenes hacia nuevos horizontes de realización personal. La tristeza de la clase pasiva observando que sus esfuerzos de tantos años no sirvieron de mucho. La educación, que como un barco a la deriva hace agua por los cuatros costados. Las pymes que hacen malabares para seguir subsistiendo y no tener que bajar definitivamente sus persianas. Todo este cuadro de situación tiene un límite, y ese límite está marcado por la esperanza de la que hablábamos. Si toda esta movida judicial termina finalmente siendo sólo una puesta en escena, un simple "acting". Si esta verdadera cruzada de la justicia culmina con un auto de falta de mérito, o lo que sería peor aún, con un auto de sobreseimiento del hasta ahora corrupto detenido, sólo habrá servido para blanquear su situación frente a la Justicia, como el caso del ex vicepresidente Amado Boudou, y la esperanza del pueblo habrá finalmente concluido, y con ella, el frágil sustento político de la administración macrista.

Jorge Enrique Alfredo Yunes.


Los versos de Sor Juana Inés de la Cruz

Un aumento de impuesto aquí, otro de servicios más allá. Todo aumenta en este país. Si de ubicar estos tiempos en la historia se tratara, podríamos decir que –al menos en nuestro país– nos quedamos en una ecléctica Edad Media que comenzó a transitar su largo y cada vez más próspero apogeo hace unos 60 años con (no importa cuál de los dos de nuestros particulares feudalismos esté de turno) el de la derecha o el de la izquierda. Porque los dos nos vienen prometiendo hace años el Cielo en la Tierra. Mientras sus paladines, de uno y de otro lado, comparten y gozan holgadamente los tributos cada vez más duros que nos imponen –cuales castigos– por nuestros pecados, que francamente, ¿cuáles son esos? Bien pueden adaptarse para nuestro caso los versos de Sor Juana Inés de la Cruz. "Funcionarios y gobernantes, vosotros que sin razón al pueblo culpáis –pueblo que en vosotros quiso creer y os votó–; vosotros sois la razón de aquello que por mal lo juzgáis, y con ansia sin igual aumentos decretáis! ¿Por qué decís que obráis bien, si al dolor, a la pobreza, a la ignorancia incitáis? Combatís la ya débil resistencia del pueblo, mientras vuestras arcas llenáis. Mas luego repetís –desde hace sesenta años– que fue la liviandad la que diligencia hizo. ¿Quizá al asumir juráis castigar al que en verdad teméis: al pueblo, porque vuestras arrogancias bien conoce?". Gracias Sor Juana Inés de la Cruz por prestarme sus versos.

Helga Ehret


No tenemos tracción integral

Transitamos un marcado aumento del dólar, con un esquema basado en el endeudamiento externo. El déficit en la Nación, las provincias, los municipios y el cuasifiscal del Banco Central, ronda los ocho puntos del PBI. Hoy el gobierno no parece estar preocupado, pero mañana podemos tener un gran problema ya que estamos sujetos a cualquier circunstancia externa, como una suba de tasas en EEUU, o que el norcoreano Kim Jong-un se levante mal. ¿Dónde estamos parados? Los números indican que en nuestro país alrededor de 20.000.000 de personas todos los meses perciben haberes del Estado, de los cuales 3.500.000 son empleados públicos. Como contrapartida hay 6.000.000 de empleados privados y unos 400.000 autónomos. Digamos, relación 20.000.000 a 6.500.000. Con análisis objetivo y fuera de toda visión partidaria es insostenible, nos guste o no. A su vez, los miembros del equipo económico parecen no converger hacia el mismo objetivo, deberían ponerse de acuerdo con respecto a las principales variables (gasto público, recaudación, emisión monetaria, política salarial) para que coordinen y tengan la misma dirección, hay que salir del barro con tranquilidad, en segunda y sin acelerar bruscamente. Porque no tenemos tracción integral.

Guillermo Pizzo


La verdadera paz interior

Uno siempre necesita estar en paz, esa paz interior que genera tranquilidad, pero muchas veces no logramos encontrarla porque nuestros pensamientos hacen un bollo y nos vuelven locos. A mí me sucede algo totalmente distinto. Soy una persona que tiene demasiados bollos en su mente, mis pensamientos vuelan por demás. Muchas veces exagero, pero, en fin, esos bollos me vuelven loca pero en vez de sentir esa paz interior en mí la encuentro en alguien. Sí, existen personas que sin decir palabras, que con tan solo verlas, generan tranquilidad. Y ni hablar de si te abrazan, es como una anestesia emocional. ¡Qué afortunado aquél que tiene una persona así en su vida! Y no me digan que la felicidad de uno no depende del otro, si piensan eso es porque no conocieron a una persona que los hizo sentir bien en un momento tan difícil. Yo sí, apareció en mi vida alguien durante un momento muy complicado y triste. Seguramente llegó para hacerme creer que hay una nueva oportunidad para ser feliz.

Jésica Gómez

DNI 39.122.206

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