Martes 26 de Octubre de 2021
¿Cuál es el proyecto futbolístico de Newell's? ¿Cuál es el plan deportivo que pergeñó Julio César Saldaña desde hace tiempo para convertirse en el referente? ¿En qué se sustentó la gestión de Ignacio Astore para elegir el plan deportivo del cual hasta ahora sólo se conocen cesantías e improvisación? ¿Acaso fue atinado cortar con el ciclo de Fernando Gamboa para improvisar con Adrián Taffarel y observar la peor puesta en escena de un equipo en campo? ¿No dimensionaron de antemano la realidad del club que ahora se refugian en la desgastada excusa política de la herencia? ¿No concibieron un programa de acción para no profundizar los problemas preexistentes? ¿No comprendieron todavía que de no tomar decisiones profundas e inmediatas tendrán que rogar que el futuro no venga? ¿Cuál es el esquema financiero elaborado para fortalecer al plantel profesional de cara al desafío que sabían tendrían? ¿Es el empresario Christian Bragarnik el recurso para resolver el dilema?
Newell's está en problemas y necesita un destino cierto. Lo que pasó no fue bueno. Lo que está sucediendo tampoco. Es más, no hay peor contexto que la incertidumbre, y hoy el club está inmerso en un indescifrable laberinto. La falta de experiencia, pero también la ausencia de una claridad política en la gestión, no hace más que fomentar el enojo. Es verdad que la administración tiene menos de dos meses. Es poco tiempo. Pero suficiente para percibirla dubitativa y errática. Una desventaja en estas situaciones porque cada partido es determinante y cada punto es fundamental.
El flamante gobierno rojinegro se apuró para terminar lo viejo sin siquiera tener preparado lo nuevo. Entonces es lógico que la pregunta irrumpa: ¿tiene una idea precisa de lo que quiere hacer? Es de esperar que sí. También es indispensable que lo haga rápido. Hay muchas contradicciones. Y no es momento para dudas. Es tiempo de certezas. Caso contrario el porvenir será más complejo de lo que dicen haber encontrado. Y el crédito de un triunfo electoral contundente se diluye cuando la esperanza muta en indignación.