Opinión

Crónicas de una Navidad

Sinuoso es el camino, las calles tapadas de gente, el tránsito intransitable.

Domingo 24 de Diciembre de 2017

Me llegó información off de record: algo está ocurriendo en un pesebre de Belén. Sinuoso es el camino, las calles tapadas de gente, el tránsito intransitable. Los centros comerciales se han convertido en inmensas catedrales donde es adorado el "dios" del consumismo. Piquetes por todos lados reclamando miserables bolsones de limosnas. La noticia corre cada vez más fuerte, pero nadie se hace eco de ella. En un establo nos ha nacido un niño, hijo de una doncella. Nace en una noche cualquiera y fría encontrando como abrigo el calor de los animales. El padre busca maderas para hacerle una cuna, la madre lo contempla con sublime ternura. Hay testigos de profesión sencilla, pastores y serenos en vigilia. Se comenta, hay versiones de que tres magos de Oriente vienen a traer regalos al niño. Esta es la escena, una postal simple y sencilla. Ningún medio documenta este hecho. ¿Qué hace un niño acostado en un portal entre animales y estiércol? ¿Cuál es la gran noticia? Parece ser que el pequeño recién nacido viene con una misión grande, y hay gente a la que no le conviene. "¡Que nadie lo sepa! ¡Que nadie se entere!", comentan los burgueses en reuniones de altos intereses. "Tapemos la noticia, el niño no ha nacido. Inventemos un personaje colorido, vestido de invierno en verano nuestro, con una barba blanca y bien llamativa, sobre sus hombros una bolsa cargada de ilusiones y mentiras, un hombre amado con regalos para todos los niños (¿para todos?). Un hombre que tape el mensaje del niño. Que no hable, solo ría, el marketing lo hacemos nosotros con cuentos de fantasías". La gente sigue en las calles, están como ciegos, nadie se saluda, nadie se mira, todos desesperados en busca de mercancías. Sigo buscando caminos, no hay nada que indique dónde queda el pesebre. La gente está ocupada, buscando aturdirse con ruidos y música. La noche llega y a todos se les hace tarde. Ya llenaron sus vacíos en una mesa llena de miserables, que se inventaron un día para olvidar otros, inventaron un día para embriagar sus dolores, inventaron un día para regalar con materia lo que no pueden con el alma. El niño parece ser el gran vencido y el viejo de rojo parece ser el gran vencedor. Hoy hemos cambiado los villancicos por el cambalache: donde en un pesebre vemos llorar al niño, junto al calefón. Hoy también hay Herodes cuyos intereses intentan desaparecer al niño, un niño que trasciende las creencias y las religiones; un niño, cuyo nacimiento nos habla de lo simple y lo sencillo y lo dice desde un pesebre. Un niño que nos propone un mundo sin grietas, ni fanatismos ni odios ni violencia ni mezquindades. Un mundo donde haya lugar para todos, un mundo inclusivo. Finalmente, encuentro el lugar. Confirmo la noticia: Nos ha nacido un niño cuya propuesta humanizadora es amar a los demás como a nosotros mismos. Ahora entiendo por qué es Navidad.

Darío Maruco


No a los experimentos con animales

El 3 de noviembre salió de la comisión de Legislación General de la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación un proyecto que legalizaría la experimentación con animales en la República Argentina. Su propulsor es el diputado Alejandro Echegaray. Utilizando como excusa viable solamente para algún desprevenido, de proteger a los animales y regular estas prácticas los legisladores nacionales persiguen un objetivo, convertir en impune todas las torturas que en nombre de la ciencia, la industria, la producción y la cosmética se ejercieran sobre el cuerpo de los animales. Chimpancés totalmente inmovilizados, con sus cuerpos y cabezas cubiertas con electrodos, perros beagles con mascarillas amarradas a sus cabezas, aspirando gases para medir su nivel de toxicidad; son sólo algunos de los ejemplos de estas técnicas aberrantes. La cosmética, por su parte, utiliza las partes más sensibles del cuerpo de una animal para testear sus productos, así aplican diversas sustancias irritativas en los ojos de los conejos, cuyas cabezas están aprisionadas por un cepo. Repito que sólo son muestras minúsculas de todo lo que el hombre puede hacer utilizando leyes como la presentada. Los diputados parecieran no haber advertido la existencia de un movimiento mundial destinado a reemplazar estos métodos obsoletos y arcaicos por otros alternativos, más humanos y éticos, que responden acabadamente a los avances científicos y tecnológicos del siglo XXI. Sería conveniente que si los señores legisladores planean el tratamiento de una nueva ley no volvieran al siglo XIX y en cambio discutieran proyectos con visión de futuro. La legalización de estas prácticas experimentales exponen a todos los animales a ser objetos de métodos crueles y mil veces peores que la muerte. Todos pueden sufrir el horror en sus carnes dolientes, en sus nervios sensibles, en sus articulaciones frágiles, en sus entrañas palpitantes. Los investigadores pueden cortar, extraer, introducir, modificar, enfermar deliberadamente, manejar sus cuerpos y su dolor desgarrador como si se tratara de instrumentos descartables, insensibles y sin valor. Los señores diputados afirman que su propósito es regular. Pero no advierten que la tortura no se regula, se prohíbe. Esta ley convertiría en impunes a las acciones plenas de horror que se realizan contra seres que sienten y sufren, en las asépticas salas de los centros de investigación y en los laboratorios.

Rosalía Aurascoff

Encuentro Proteccionista Dian Fossey


Falta de respeto a los adultos mayores

Al director Provincial de la Tercera Edad y ciudadanos de Rosario: Por este medio queremos hacer visible el dolor, la desolación, la desesperanza de los ancianos que vivían (muchos de ellos hace casi 20 años) en el Hogar Provincial J. R. Rodríguez, de calle Pte. Perón y Provincias Unidas. En el mes de noviembre les trasmitieron que por disposición de las autoridades competentes el hogar se cerraría por un año aproximadamente para reformas edilicias. Días más tarde les ordenaron que embalaran sus pertenencias ya que serían trasladados a distintos lugares de Santa Fe. Así fue como unos fueron a Rufino, otros a Cañada de Gómez, otros a Serodino, entre otras localidades. Esta decisión se tomó respecto de ancianos de 80 y 90 años, sin recursos económicos que les permitan elegir dónde vivir y morir, sin fuerzas ni energías para poder defenderse, sin nadie que alzara la voz por ellos, sin respeto por los vínculos que pudieron armar en todos estos años. En un mes, fueron "desparramados" por la provincia, al decir de ellos "echados como perros" sin la delicadeza de una atenta derivación, receptados sin presentación, sin historia, como "nadie" en cada nuevo lugar, para sorpresa de los nuevos directivos también. Porque es de no creer como se ha actuado. Acciones como esta dan cuenta de la falta de interés y de preparación de la gente que trabaja con adultos mayores. Señor director, ¿qué van a hacer en ese lugar? ¿No había otra forma de hacer lo que se hizo?

DNI 25.505.099

Gracias a los profesionales de Ipam

Quiero agradecer la labor que desarrollan médicos y enfermeros de Ipam. En ocasiones nos damos cuenta de la sensibilidad con la que abordan a cada paciente. Yo, que viví la experiencia de haber estado internada, quiero dejar constancia y dar gracias a todo el equipo profesional de terapia intensiva y de salas por el buen trato.

Teresa Berta Farrace

DNI 10.067.514

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