Inseguridad

Crímenes de los que no se habla

El silencio de los dirigentes políticos sobre la cantidad de asesinatos y la grave inseguridad que azota a los rosarinos es llamativo.

Domingo 27 de Diciembre de 2020

El silencio de los dirigentes políticos sobre la cantidad de asesinatos y la grave inseguridad que azota a los rosarinos es llamativo. Es como si para ellos el tema no existiera. Salvo el intendente Pablo Javkin, que hace algunos días se animó a decir que la muerte de una criatura asesinada en un tiroteo al boleo de los que abundan por estos días no debía pasarse por alto, no hay casi registro de manifestaciones públicas. Solo la gente que sufre este flagelo se lamenta. Es decir, las víctimas.

Los rosarinos se acostumbraron hace rato a ver crónicas sobre crímenes de todo tipo, a convivir con la muerte, a asumir los horrorosos homicidios como parte de la realidad. En lo que va del año hubo más de 200 en la ciudad y las localidades del departamento. Murieron delincuentes y también gente inocente. Murieron chicos. Murió un bebé de 8 meses. Asesinado.

Todo es un espanto. Matar parece haberse convertido en una industria y vivir o morir en el resultado de un juego de ruleta rusa. Cada vez más conflictos se resuelven a tiros y con saldo trágico, sobre todo los que tienen que ver con la disputa del territorio entre bandas o individuos que pugnan por vender droga, robar, usurpar propiedades o hacerse un nombre en función de cuántas víctimas acumula su currículum. Pero también disputas muchos menores se resuelven de la misma forma. Suena demencial, pero es lo que pasa.

En una audiencia judicial se conoció esta semana una escucha telefónica en la que un detenido ordena desde la cárcel matar a dos personas y cortarlas en pedacitos. “Quiero hacer algo a la mexicana”, dice. El audio salió a la luz pocas horas después de que dos hombres fueran asesinados, trozados en pedazos con la maestría de un carnicero y sus partes distribuidas en contenedores de la basura en varias manzanas como quien planta flores en un jardín. A los autores no les resultó difícil hacerlo. Crímenes fáciles y limpios, tanto que los cuerpos fueron “escondidos” a plena luz del día.

No hubo expresiones públicas de los dirigentes políticos sobre este espantoso episodio. Ninguno puso el tema en la agenda pública. Es raro, o quizás no tanto.

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