Opinión

Copa Davis: ahora a no descender

Viernes 10 de Febrero de 2017

Fue la primera serie después de ganar la Copa Davis, un trofeo que nunca se había conseguido. El público seguramente esperaba vivir una fiesta con invitados de lujo como Vilas, Nalbandian, Gaudio y otras tantas figuras, con Del Potro —que no jugó— alentando a sus compañeros desde la platea, pero nada de eso ocurrió. Increíble, pero real.

Era una oportunidad única para unir al tenis argentino tras la conquista de una competencia que a lo largo de los años enfrentó a Vilas con Clerc, a Jaite con De la Peña, a Del Potro con Nalbandian, y que sacó a la luz egos y miserias de jugadores, capitanes y dirigentes.

Tras salir campeón en noviembre, Del Potro avisó rápidamente que no iba a jugar la serie frente a Italia para priorizar su carrera. Luego se le sumó Delbonis por problemas físicos y un poco más tarde Pella salió a decir que tenía "la cabeza quemada".

El cuarto integrante del equipo campeón en Croacia, Leo Mayer, tampoco quería jugar, pero su negativa estaba relacionada con el nacimiento de su hijo, previsto para pocos días antes de la serie.

Ante este oscuro panorama, el capitán Daniel Orsanic empezó a rearmar el rompecabezas. Primero convenció a Pella, luego a Mayer, que le aclaró que sólo estaba para jugar el dobles, y convocó a Diego Schwartzman y a Horacio Zeballos.

Este último, de conocida enemistad con Del Potro, se bajó de la convocatoria por no encontrarse bien físicamente, aunque durante toda la semana entrenó en el mismo club, El Abierto, que lo hicieron los tenistas de Argentina e Italia y el lunes jugó en el ATP de Quito, al mismo tiempo que se terminaba el quinto punto entre Argentina e Italia.

Caído Zeballos, Orsanic citó a Carlos Berlocq, lejos de su mejor nivel pero con un espíritu amateur digno de mostrar como ejemplo para cualquier chico que se inicia en un deporte.

Y fue Berlocq el que le dio vida a una serie que parecía perdida el viernes, ante un buen equipo italiano —pero que tampoco asustaba con sus nombres— al ganar el dobles con Mayer y el cuarto punto frente a Lorenzi

¿Y la fiesta?

Para empezar, la serie se jugó en un estadio totalmente improvisado, incómodo y con precios excesivamente altos. E insólitamente —nadie salió a explicar nada— no estuvieron presentes ni ex jugadores ni ex capitantes ni hubo nada parecido a un festejo luego de lograr semejante objetivo como lo fue la conquista de la Copa Davis por primera vez en la historia.

También fueron más que polémicas las ausencias de Delbonis y Del Potro, más no sea para alentar a sus compañeros. La Torre de Tandil estuvo entrenando toda la semana en el barrio porteño de Palermo y no se acercó al Parque Roca ni un minuto durante los cuatro días que duró la serie. Eso sí: después escribió un tweet felicitando al equipo.

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