El gran triunfo que metió el canalla debe servirle como punto de partida definitivo de cara a dos enormes desafíos: la Supercopa Internacional y la Libertadores
Domingo 01 de Marzo de 2026
El Central de Jorge Almirón metió la aceleración que los hinchas esperaban ver. Al menos en el contexto de la lógica. Porque si hay un resultado que ayuda para crecer, para ganar confianza y potenciarse como equipo es nada menos que un triunfo en un clásico.
Este debe ser el punto de partida definitivo para un equipo que no venía haciendo mal las cosas ni muchos menos, pero que tiene muchísimo en juego por delante.
Hoy la vida le sonríe a Central. Tiene frente a sus narices un sol radiante, gigante. El gran triunfo que metió como visitante en una nueva versión del clásico rosarino sube al equipo a un escenario inmejorable. Porque además de la pelea en el Apertura debe afrontar la Supercopa Internacional ante Estudiantes, que vale una estrella, y al toque la Copa Libertadores.
>>Leer más: El uno x uno de Central: Franco Ibarra fue puro pulmón y la rompió
El cimiento canalla
Esta victoria justa y categórica en el clásico vale por sí misma. Significa todo y mucho más. Pero debiera ser el cimiento de un Central cada vez más competitivo, cada vez más compenetrado, cada vez más optimista.
>>Leer más: Almirón: "Creo que este partido marca un antes y un después"
Lo que entregó el equipo en el clásico fue una muestra de carácter. Un par de sofocones en el inicio del partido de ahí en más, amo y señor del trámite. Era el favorito e impuso condiciones. Hizo lo que debía. Puntazo a favor.
Un clásico más. Otra alegría más en Arroyito, donde se festeja el presente, donde se potencia el futuro.