Opinión

Con la frente en alto

La querida maestra de aquella lejana escuela primaria de mi infancia solía utilizar parábolas para iniciar con sabiduría y sencillez.

Sábado 24 de Febrero de 2018

La querida maestra de aquella lejana escuela primaria de mi infancia solía utilizar parábolas para iniciar con sabiduría y sencillez, las simbólicas narraciones que alentaban a ser honrados, laboriosos y solidarios para "caminar siempre con la frente en alto". Ya no está la "señorita Rosa" ("Seño", como suele denominarse ahora), pero donde quiera que esté, sabrá que sus alumnos la seguiremos recordando siempre. En lo particular intuyo que mi querida maestra me perdonará utilizar el título de su parábola para atraer la atención del lector. Es que al margen de la moral y actitudes dignas de cada persona, esta sociedad en la que vivimos nos obliga a caminar "mirando hacia abajo". Ya es difícil y peligroso hacerlo en la vía pública. Las veredas se tornan intransitables. Tras la lógica instalación subterránea de distintos servicios domiciliarios y públicos (teléfonos, televisión por cable, cabinas de semáforos, control pago de estacionamiento, gas, electricidad y agua) no siempre los cierres y/o tapas de sus receptáculos se encuentran prolijamente dispuestas al mismo nivel de baldosas de las veredas. Las tapas de los medidores de Aguas Santafesinas, ubicados en los frentes de casas y/o edificios, son frecuentemente observados por los agujeros y en otros casos por el mal estado de las baldosas que la circundan. Aparentemente son más débiles que los que primeramente fueron colocados. Las rajaduras y perforaciones de las tapas producen caída de personas que en determinados casos sufrieron fracturas y lesiones de importancia. Súmense a estas irregularidades las veredas de las obras en construcción, que no son convenientemente adaptadas al paso de los caminantes. Mirar hacia abajo es sólo difundir la preocupación para evitar accidentes y saber cuidarnos solicitando a quienes correspondan atender constructivas inquietudes. La responsabilidad es de todos para así poder seguir participando, en todos los órdenes de la vida "con la frente en alto".

Albino Serpi

Los turnos en la facultad

Quiero expresar a través de este medio la difícil situación que atravesamos los estudiantes de Medicina, y a la cual las autoridades de la misma hacen oídos sordos. A diferencia de otras facultades, esta no está organizada por turnos (mañana, tarde y noche); muy lejos de eso, desde primero a quinto año, las clases se organizan por semana, cambiando y disponiéndose en diferentes turnos todas las semanas. De esta manera la facultad ha logrado por años que los estudiantes no puedan trabajar, dificultando la finalización de los mismos y tirando a la basura sueños y proyectos. No conforme con esto, en 6º año la facultad pone prácticas obligatorias de 9 horas diarias más clases teóricas. No nos sorprendamos si aumenta la cantidad de alumnos que abandonan sus estudios. De esta forma la facultad pública impide que se cumpla un derecho fundamental, el del trabajo. Ni hablar si tenés hijos, andá pensando en otra carrera. Espero que alguien pueda hacer algo al respecto.

Sabrina Suárez


Cruzar la avenida en 15 segundos

Con semáforo intento cruzar San Martín y avenida Belgrano. Espero, los autos pasan a gran velocidad por Belgrano, cuando me da paso el semáforo tengo 15 segundos y aún me faltan cruzar dos calles laterales para llegar a la orilla del río. Un jardín de infantes, con varias salidas, lo cruzó con mucha prudencia. Por Sarmiento hay una curva que no permite ver San Martín. ¿Quién fue el monstruo que implementó esto en contra de los peatones y en favor de la velocidad de los automovilistas? En caso de una desgracia ¿no le cabría responsabilidad a los que diseñaron el sistema por ser un delito con dolo eventual? Menos velocidad y más prioridad para peatones.

José Osvaldo Burgos

DNI 11.272.144


Un mensaje para Lionel Messi

En la vida no solamente se puede ser un buen profesional de la actividad en la que te desenvolvés, o en lo que te desarrollás. Debés también ser una buena persona con tus actitudes. También debés borrar tu cara de cola, debés cantar tu himno nacional, debés hacer obras de bien y sin que nadie se entere, debés ayudar en la medida que los demás lo necesitan, etcétera. Lionel Messi hacé que los argentinos estemos orgullosos de vos. Hasta ahora... nada.

DNI 5.522.996


¿Quién capacita a los telefonistas?

¿Quisiera saber quién capacita a los que están del otro lado de un teléfono a la hora de atender una llamada de emergencia? Porque habría que enseñarles un poco de modales, aparte de que no son Dios para decidir si enviar o no una ambulancia. Si yo te digo que tengo un paciente con un posoperatorio de una semana en mi casa y uno de sus puntos están comenzando a no solamente supurar, sino también a expulsar una especie de tejido, desde el sentido común, ¿no sería lo apropiado que envíen la ambulancia, den la orden de internación y movilice al paciente incapacitado hasta el efector? Resulta ser que no. El señor que atendió mi llamado fue muy grosero al responderme: "El que decide si es o no una urgencia soy yo, y para mí no es una urgencia". A lo cual respondí: "O sea que para vos yo tengo que abrirle los puntos, sacarle la columna, y entonces es una urgencia?". A lo que me contesto: "Sí". Entérate flaco, que gracias a que a mi mamá le descuentan contra su voluntad un arancel mensual desde Pami, vos podés tener un sueldo, y no sos quien para decidir si enviar o no una ambulancia. Mi mamá, por suerte, tiene quienes corran por ella, pero me pregunto: ¿y esos abuelitos que se encuentran a la buena de Dios? ¿a ellos quién los defiende? Esto es una vergüenza.

Virginia Fernández

DNI 36.879.818


Estudiar y laburar en serio

Nací en 1948. Hice mis estudios primarios, secundarios y terciarios hasta lograr ser un profesional. En el primario, entregaba agua en el cementerio para poner en los floreros a cambio de propinas. En el secundario, entregaba medicamentos haciendo delivery durante casi toda la noche. Ya en la Universidad, trabajé de ayudante de cocina hasta las 2.30 de la madrugada. Nunca le pedí un centavo a nadie. Hoy veo en los distintos medios de comunicación que los jóvenes ruegan, suplican e imploran para que les reconozcan la comida y el transporte. ¿Por qué es todo tan distinto ahora? A mí, y a muchos de mi generación, les cuesta lo mismo que a los que ahora reclaman sin motivos valederos. Hay que dedicarse a estudiar y laburar en serio. Esto no es un pasatiempo. Es el futuro.

DNI 5.522.996

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