Opinión

Comienza a sacudirse la política santafesina

Claves. Macri le ofreció a Del Sel la candidatura a senador. El Midachi la rechazó. Lifschitz se apronta para ser candidato. El peronismo hace introspección

Jueves 18 de Marzo de 2021

La política santafesina empieza a corretear, por ahora en terreno barroso, en días desangelados, con pocas certezas sobre el escenario final.

  Mauricio Macri le ofreció a Miguel Del Sel la candidatura a senador nacional durante un encuentro que mantuvieron en la nueva casa del ex presidente, en el borde entre Acassuso y Olivos. Fue una reunión que el integrante de Midachi esperaba desde hace mucho. Hubo pase de facturas. Al final de todo, cuando llegó la hora de la despedida, el ex candidato a gobernador le dijo a Macri: “Dame unos días para contestar”. Dijo que no.

  Macri está sorprendido por algunas cosas de Santa Fe. Siempre dijo: “El que me gusta en Santa Fe es Perotti, debería estar con nosotros”. Cuando los enviados santafesinos le contaron las boutades del impresentable ministro de Seguridad, Macri se agarró la cabeza. “¿De veras le dijo a Perotti lo que dicen que le dijo?”, preguntó a sus interlocutores.

Con Lifschitz, no

El ex presidente les dijo a los enviados que no desea un acuerdo con Miguel Lifschitz. No lo quiere al ex gobernador. Los que mediaban cuando ambos estaban en el poder eran Marcos Peña y Rogelio Frigerio. Macri coincide con lo que se escribe en esta columna a nivel nacional (será pasta o pollo), pero asegura que en Santa Fe podría ocurrir otra cosa. “Tenemos que presentar un candidato, fuerte para que Lifschitz no nos saque votos”.

  Macri analiza la performance de Juntos por el Cambio en Rosario y no puede creer la muy mala elección de Roy López Molina en 2019. Pregunta y pregunta. Encima, se enteró de que Molina es el único defensor opositor de Marcelo Sain, al tiempo que Angelini, el presidente del partido, le volvió a pedir la renuncia.

  De acuerdo al contexto, algo es seguro: no habrá frente de frentes en Santa Fe. Una buena para Perotti.

 Miguel Lifschitz les ha dicho a algunos radicales que será candidato a senador nacional. Esa presunta decisión, hace que los ucerreístas que habían anunciado con bombos y platillos su pase a un frente remixado con el PRO vuelvan a sus posiciones originales. Lifschitz es el dirigente mejor posicionado en la provincia de Santa Fe.

  La posición de Horacio Rodríguez Larreta es diferente a la de Macri. El jefe de Gobierno quiere a Lifschitz y a Pablo Javkin luciendo la misma camiseta que él. De hecho, el intendente de Rosario ha estado más de una vez con su colega porteño. No hubo fotos.

  Santa Fe está en medio de un escenario volcánico, con los rosarinos hastiados de la inseguridad y, encima, de tener que soportar las ramplonerías, los carpetazos y los insultos de Saín. El peronismo está absorto, contemplando como el gobernador utiliza el laissez faire, laissez passer (dejar hacer, dejar pasar) mientras Sain va medrando la autoridad.

El autito chocador

   Hecho empírico: Sain sigue siendo el ministro, al punto que ayer puso a Javkin en la mira por el secuestro de armas que el intendente había criticado. La respuesta de Javkin (con sus modos) estuvo a la altura de las circunstancias y lo mandó al ex director de inteligencia a ocuparse de las cosas concretas que padece la ciudad.

  En el peronismo santafesino han subido las acciones de Agustín Rossi, alguien que creció mucho en liderazgo interno y que observa la situación con cautela, sabedor que muchos pretenden qué él sea el candidato a senador nacional.

  Es curioso también que Perotti no haya convocado a La Cámpora (por caso, Marcos Cleri) cuando el cristinismo va creciendo hasta en el mismísimo Poder Ejecutivo. La deserción de Marcela Losardo es la pulimentada ratificación del mando de Cristina Kirchner en el Frente de Todos.

 De todos modos, nadie debe dar por muerto al oficialismo santafesino, una sopa que contiene a todos los sectores adentro y que lo torna competitivo. La dispersión opositora (al menos Frente Progresista, Juntos por el Cambio y progresistas como Rubén Giustiniani, Carlos Del Frade y Ciudad futura) divide hasta el paroxismo la marquesina santafesina.

¿Unidos triunfaremos?

  Un inmenso interrogante se abre en los sectores peronistas clásicos que no abonan a Perotti, por ejemplo varios de los senadores provinciales, habituales jefes de campaña del justicialismo. (Véase la cosecha en las elecciones de 2019 en los departamentos del conurbano rosarino).

  ¿Habrá candidatos propios para enfrentar a los postulantes perottistas? “Postulante perottista podrá haber, pero Rossi no se va a quedar de brazos cruzados y Cristina necesita mantener senadores, porque perderá en Córdoba, en Mendoza, en Caba y Entre Ríos. No se puede dar el lujo de perder también en Santa Fe”, dijo un legislador.

 Todos creen que a la hora de la verdad, el gobernador sacará de la caja los millones que el eficiente Walter Agosto le consiguió. Pero, seguro, antes deberá cerrar los grifos agujereados que tiene en Seguridad. Una encuesta que encargó una alta referencia oficial indica que el 58% de los rosarinos opina que el principal problema es la inseguridad.

  Así y todo, la fuente infla el pecho: “Sain podrá llevarse puesto a Perotti, pero no al peronismo”. Compren pororó.

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