Opinión

Comenzó la cuenta regresiva

Claves. Todos están a la espera del 27 de octubre. El oficialismo quiere evitar cederle al peronismo la suma del poder público. Nuevas configuraciones en la política santafesina.

Domingo 29 de Septiembre de 2019

La política, la economía y la vida misma está a la espera del 27 de octubre. El hoy, el aquí y ahora, no es más que una instantánea. La película está por venir.

Desde los números, y como en la canción de Spinetta, Mauricio Macri parece que no tiene "forma de recomenzar" una partida competitiva. Aunque ayer, desde Barrancas de Belgrano, reunió a su amplio núcleo duro para no firmar el parte de defunción política antes de tiempo.

La marcha demostró que no son pocos los que quieren el fin del peronismo. En ese sentido, Juntos por el Cambio parece haber desaprovechado una oportunidad extraordinaria. En la política, hay una cita no escrita: si querés perdurar, no vayas contra las clases medias. Y este gobierno embistió desde el principio contra eso.

Ahora, cuando faltan 28 días para las elecciones, el gobierno se acuerda de esas clases medias a las que ignoró desde el mismo momento en que Macri decidió no cumplir con su principal promesa de campaña: "Durante mi gobierno ningún trabajador pagará Ganancias". El primer mordiscón a la manzana envenenada. Ayer dedicó un párrafo a esos sectores que sufrieron las promesas incumplidas. Tarde.

Mientras Macri intenta lograr lo imposible, sus candidatos a intendente y gobernador lo ignoran. ¿Quién hubiera pensado un final así para el jefe del Estado y del "mejor equipo de los últimos 50 años"? La política, como te sube, te baja. Es un subibaja gobernado por la ley del péndulo.

Lo inexplicable

La diferencia a favor de Fernández-Fernández en las primarias alteró todo el espectro de la realidad. Más pasa el tiempo, más resultan inexplicables algunas cosas que pasan alrededor del candidato presidencial. Por ejemplo, la existencia de voces como la de Raúl Zaffaroni, blandiendo la chance de reformar la Constitución, entre otras galimatías.

Fernández es como esos líberos en el fútbol que tienen que barrer los desaciertos de otros jugadores. En esa necesidad de aclarar, el candidato presidencial del Frente de Todos habla por demás en los medios porteños, algunos de los cuales lo esperan con el cuchillo entre los dientes.

Fernández recibirá el 10 de diciembre una bomba activada. Deberá desarmarla con la paciencia de los expertos. A la par de lidiar con la economía el ex jefe de Gabinete tendrá que demostrar a la platea que no habrá liderazgo bifronte en la conducción del país. Que el doble comando con Cristina no existirá. ¿No existirá?

El posmacrismo ha comenzado antes de que Macri pierda las elecciones que importan. Los reacomodamientos en el oficialismo ya han empezado. No habrá macrismo sin Macri. El presidente duda por estas horas respecto de lo que será su futuro. La permanencia en la política —y tal vez también en el país como asentamiento territorial y domiciliario— dependerá de los resultados. Una cosa es perder y otra cosa es perder por casi veinte puntos.

La mayoría que viene

Empieza a brotar entre los funcionarios la idea publicitada de no regalarle al peronismo la suma del poder público. Esto es, aun perdiendo la Presidencia, evitar mayorías desproporcionadas en el Congreso. No hay buenas noticias al respecto. Pocos van a cortar la boleta del presidente para votar a sus legisladores.

En Santa Fe se cumplió el adelanto expresado, el jueves 19 de septiembre, en esta columna: quedó consagrada la ruptura del bloque de Cambiemos en la Cámara de Diputados. Sergio Más Varela y Gerardo Mastrocola no quisieron compartir más la bancada con Federico Angelini, titular del PRO.

En la interna macrista se le está dando institucionalidad a un nuevo grupo interno, que sería liderado por Roy López Molina. Lo integran, además de Más Varela y Mastrocola, el diputado nacional Lucas Incicco, la concejala Renata Ghilotti, el ex secretario político Ricardo Schlieper y el edil Agapito Blanco, entre otros. Angelini tiene su propio grupo y será diputado nacional.

Cambiemos no tendrá en Santa Fe ningún estamento de poder institucional. La derrota de José Corral a manos del Frente Progresista le quita al macrismo el único faro ejecutivo. Si pierde Macri, deberán empezar desde cero. Barajar y dar de nuevo.

La transición santafesina tiene sus propios ruidos en la interna de otros frentes, por caso el peronismo. El regreso de Omar Perotti desde Viena acelerará el punteo definitivo sobre la integración de su gabinete, que ya produjo el primer estruendo.

El senador Armando Traferri se alejó de la mesa de la transición con críticas al manejo que se hace desde ese estamento, pero, en el fondo, encierra malestar por la forma en que Perotti hace rancho aparte y pone en práctica un riguroso silencio respecto de sus movimientos. Mal no le fue.

El gobernador electo ha dicho que recién luego de las elecciones dará a conocer su gabinete, y no se mueve de esa posición, pese a que flotan en la superficie nombres y apellidos de todo tipo.

Como LaCapital viene informando, lejos está de ser un lecho de rosas la transición rosarina. Pablo Javkin y el socialismo se han mensajes subterráneos. Ahora, llega el tiempo de la verdad. La composición del gabinete mostrará la cercanía o lejanía del intendente electo con sus aliados.

Por lo pronto, Javkin, marcando la cancha, se reunió con Amalia Granata e hizo entrar en pánico al progresismo vinculado a los pañuelos verdes. Tiene derecho a reunirse con quienes han sido electos.

"Las cosas están cambiando", suele cantar Bob Dylan en la gira que nunca para.

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