Sábado 23 de Diciembre de 2023
Central tuvo un 2023 de ensueño. Porque el fin de semana pasado fue campeón de la Copa de la Liga y festejó a lo grande, con clasificación a la Libertadores incluida. Es cierto que ahora no pudo quedarse con la atractiva yapa del Trofeo de Campeones y perdió claramente ante un River implacable en Santiago del Estero. Pero el equipo valiente de Miguel Ángel Russo dio todo, no se guardó nada, transpiró hasta la última gota, trabó siempre con el corazón, nunca agachó la cabeza, mordió y luchó como un soldado en el frente de batalla y así aunque la derrota dolió como corresponde, negarlo es imposible, nada puede reprochársele ni achacársele a estos guerreros en el intento de conseguir la segunda estrella consecutiva. Esta vez no pudo ser, pero la bandera canalla de la hidalguía flameó toda la noche con una dignidad para el aplauso.
En la previa Russo avisó que quería que Central “fuera competitivo” en la final ante River porque sabía que la nafta que quedaba en el tanque era escasa, que no sobraba nada en la reserva de energía y más ante un rival que está repleto de individualidades y jerarquía como el elenco millonario.
Y Central dio otra muestra de enjundia y puso la otra mejilla como es una costumbre del campeón de la última Copa de la Liga. Es cierto que el rival lo superó en varios pasajes y Broun sacó muchas acciones de peligro. Pero ningún soldado de la tropa auriazul se guardó nada. Dieron todo. Con bajas, cansancio y al límite desde lo físico. Igual el equipo fue al frente y jamás se rindió ante el poderío rival.
El canalla cayó de pie. Como caen los grandes en las duras contiendas. Nadie le quitará al equipo de Russo el enorme título conseguido recientemente. Y de parte del pueblo auriazul sólo hay gratitud y reconocimiento para los jugadores que con la vuelta olímpica reciente iluminaron de alegría a todo el universo centralista.
Las finales se ganan y se pierden. Hace una semana fue carnaval y triunfazo ante Platense. Ahora derrota dignísima con River. Pero en los dos casos el equipo de Miguel dio el máximo, se “vació” y por ello nada empaña el campeonato logrado. Así, Central tendrá unas muy felices fiestas, con la tranquilidad y el orgullo del deber cumplido.