Central tiene un problema que va más allá del Kily González
El club en los últimos años no supo ni pudo definir una política deportiva que forje una identidad futbolística, por eso fagocitó a ídolos y referentes

Martes 22 de Marzo de 2022

El Kily González no fue la causa. Fue una consecuencia más. Como tantas otras que se produjeron en Central durante el derrotero de una gestión que, en nombre de un supuesto proyecto, aplicó una política deportiva errante. Que se fue fagocitando hasta los ídolos y referentes del club. Los que en forma nominal sintetizaron el transcurrir de una administración que camufló con enunciados grandilocuentes la falta de un desarrollo coherente.

Porque en nombre de un modelo moderno, imprimieron frases hechas para explicar el hipotético desarrollo de una idea futbolística que nunca configuraron. Las palabras metodología, coaching ontológico, tecnología y muchos recursos más, válidos por cierto, no constituyeron en sí mismos un pensamiento estratégico para obtener la identidad pretendida. Menos aún cuando en ese viaje dispusieron la sucesión de Miguel Russo, Eduardo Coudet, Paolo Montero, Leo Fernández, José Chamot, Edgardo Bauza, Paulo Ferrari, Diego Cocca y Cristian González. No hace falta ser un catedrático en el fútbol para comprender que entre esos técnicos no hay una similitud en la idea de juego. Es más, entre algunos hay posturas diametralmente opuesta.

Fue tan paradójico para una conducción política que mayoritariamente nunca comulgó con el Patón, que justamente con él ganara la Copa Argentina, a quien fueron a buscar pese a no ser del "paladar futbolístico" que pretendían para Central. Eso sí, a la hora de los festejos todos posaron para la foto.

El Kily es otro emergente de este proceso político futbolístico. Por supuesto que el DT es responsable. Porque en 20 meses no pudo consolidar un sistema futbolístico. Y lo poco que insinuó se fue diluyendo por la ausencia de un plan equilibrado. Y eso que dispuso de un respaldo institucional que otros entrenadores no tuvieron, ya que algunos por mucho menos fueron cesanteados.

Por ello fue incomprensible que el Kily no haya resuelto su salida apenas concluyó el clásico y comunicarla en la conferencia de prensa. Tan incomprensible como el encuentro de los directivos con los referentes del plantel, a quienes en más de una oportunidad los consultaron sobre ciertas decisiones trascendentes a adoptar. Diluyendo así el eje de poder. Y de autoridad. Porque los futbolistas primero deben sostener a un técnico dentro del campo de juego.

Central está en problemas. Pregonaron que el Kily era quien le garantizaba el "proyecto de promover juveniles". Tal vez no comprendieron que la promoción de juveniles necesita también de la conformación de un equipo que los contenga. Y sostenga. Es por ello que era fundamental forjar una identidad futbolística. Algo que en todo este tiempo no lograron. Porque tal vez no entendieron aún que el fútbol necesita mucho más que una planilla excel.