Opinión

Cartas y gambitos para ganar Santa Fe en 2021

Claves. La política local, como el futuro gabinete de Perotti, está llena de indicios. Hay 18 mil millones en caja: la gran esperanza del peronismo

Jueves 19 de Noviembre de 2020

Después de aprobado el proyecto de Máximo Kirchner sobre el tributo VIP, vuelve el pobre a su pobreza, el rico a su riqueza y Cristina al centro de la escena. No es para esto que la ex presidenta lo designó a Alberto Fernández, pero el país esta fundido.

   Supuestamente, Fernández sería el presidente que reuniría los cabos sueltos que Cristina no podría. Léase, acuerdo con empresarios, acreedores internacionales, grupos mediáticos, productores agropecuarios con billetera gorda y peces gordos por el estilo. Nada de eso logró el inquilino de Puerto Madero.

   Desde afuera, con mirada incisiva, Sergio Massa se golpea el pecho sin que trascienda: “Yo podría haberlo hecho mejor”. Poco a poco, cualquier encuesta que se precie vuelve a poner al oficialismo en los porcentajes históricos del peronismo, con un techo del 38%. Eso le puede servir para ganar una elección legislativa, pero le recorta chances en un ballottage. Salvo que el rival sea Mauricio Macri, cada vez peor en la consideración popular.

Elegir a los opositores

Es en la provincia de Santa Fe donde hoy se vivifican los ejemplos que pueden trasladarse a la escala nacional. Si el peronismo logra quebrar la conjunción del Frente Progresista con sectores de Juntos por el Cambio podrá tener dos senadores como hoy. Por eso Perotti apuesta a que José Corral haga la suya con el rosarino Roy López Molina como aliado. Quién lo hubiera dicho.

   Los peronistas que tienen información creen que en algún momento Perotti romperá el chancho. El gobernador asumió —según dicen— con 18.000 millones en rojo. Pues bien, aférrese el lector a su silla: hoy tiene 18 mil millones en verde, en positivo. En algún momento, el jefe de la Casa Gris repartirá esa cosecha.

   Decía Néstor Kirchner que “poder” era “tener siempre a mano caja, obra pública y una reelección”. Lo único que le faltará a Perotti es la reelección. No tendrá otra manera de imantar a los intendentes (y a los senadores) que apresurando la obra pública. Caja, parece que sobra.

Desvelos del gobernador

Hoy, el gobernador tiene problemas políticos. Tuvo que soportar que Esteban Borgonovo se vaya antes de que lo eche, decisión que lo complica en el tramo final del año legislativo, aunque el ex ministro de Carlos Reutemann no logró demasiadas cosas. Rubén Michlig —un leal entre leales— se iba despidiendo de los primeros planos, pero ahora no sólo está a cargo de Gestión, sino también de Gobierno.

   En la cabeza de Perotti está la idea de instrumentar las modificaciones una vez que se definan presupuesto y ley de conectividad. Es lo más racional para que los ingresantes no paguen costos políticos en una tarea de negociación legislativa que será durísima. Miguel Lifschitz adelantó en un programa televisivo que analizar los proyectos llevará su tiempo, y que la reforma policial deja más dudas que los marcadores centrales de los equipos rosarinos de primera.

   Por lo pronto, por estas horas desde una motito balearon una seccional policial rosarina, lo que le faltaba al desastroso panorama de la inseguridad en la provincia de Santa Fe.

   En tanto, la decisión del gobernador de explorar cómo caía en la sociedad una eventual remake de la ley de lemas murió antes de nacer. Se encontró con un rechazo absoluto. Ese sistema fue demonizado hasta el punto de que la gente cree que era la culpable de todos los males. El carnaval de estos tiempos que se registra en las Paso, y con una boleta única en la que sólo se sabe quién es el primer candidato legislativo y a concejal de cada lista es tan malo como lo anterior.

   Ahí tienen los diputados y concejales algo en qué trabajar. Reglamenten de forma sensata ese festival de candidaturas que incluye a gente que termina siendo concejal y no abre la boca en ninguna sesión. Ni para llamar al mozo.

   A Perotti le vendría bien la suspensión de las Paso, pero sería una herramienta oportunísima para la “unidad de la oposición”. Cada sector con su candidato. Como se hacía “en los 90”. Los progresistas apostaron a sus principios en vez de la conveniencia electoral. Y eso siempre debe ser elogiado.

Gambito de dama

Donde no se hacen muchas preguntas éticas es en la provincia de Buenos Aires. De acuerdo a la ley, el año próximo se terminan las reelecciones indefinidas de los intendentes, pero ahí está la clase política tratando de hacer su gambito de dama para eternizar la vieja política. ¿a quién le importa?, parecen preguntarse los que hacen política desde las alturas del poder nacional y bonaerense.

   El mismo espectáculo que Fernández mostró al echar a María Eugenia Bielsa, y reemplazarla por un barón del conurbano de piel dura que responde ciegamente a Cristina. Ahí también se mostró la hilacha.

   En el peronismo todos están viendo también que hace Bielsa, una referencia en la política santafesina que se mostraría competitiva de participar en la interna, si es que eso existirá.

   La política santafesina, como el futuro gabinete de Perotti, está llena de indicios.

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