Opinión

Carnaval político en la cubierta de Titanic

Claves. Los legisladores consumieron y consumen días enteros para definir si debe haber sesiones presenciales o no. La política empieza a tomar caminos electorales.

Jueves 03 de Septiembre de 2020

El carnavalesco debate que se vivió la madrugada de ayer en la Cámara de Diputados expande los abordajes analíticos de la actual política argentina hasta límites que se creían superados. A veces pareciera que la clase política se esfuerza en quedar como sucia, fea y mala.

   Si alguien creía que a partir de la pandemia todos saldrían un poco mejores (políticos, gobierno, periodistas, empresarios) se ha equivocado. Cuesta cada vez más dividir la geografía del gobierno entre moderados e intensos. Alberto Fernández se dio cuenta de que sin Cristina y el cristinismo podría convertirse en una pluma llevada por el viento. A Sergio Massa, desde otro lugar, le sucede algo parecido.

   Esa corriente de pensamiento que alude a la “unidad electoral en la diversidad” —aunque en la gestión se lleven como perro y gato— le dio, por ejemplo, una potencia electoral dinamitada al peronismo santafesino. Si fuese por el gobernador Omar Perotti firmaría con su propia lapicera una fórmula para la senaduría que lleve a su delfín, Roberto Mirabella, y a la cristinista María de los Angeles Sacnun.

   También pedirá lugar expectate el Nuevo Espacio Santafesino (NES). Armando Traferri ya dijo que no descarta ir a internas si no es tenido en cuenta el enclave interno. El Movimiento Evita empieza a analizar la situación. Pero el jefe es Perotti.

Las listas por venir

Esa posibilidad ha levantado la temperatura interna en el rossismo, que tiene suficiente espalda y antecedentes como para intentar interceder. Alguien dirá: “Para Agustín y los suyos tenemos la lista de diputados”. ¿Se conformará con eso el actual ministro de Defensa o jugará una carta propia, la suya a senador? Una de las grandes preguntas que traerá el 2021, si es que hay Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso).

   Pero volvamos al escenario que dejó la no sesión de la Cámara baja. Juntos por el Cambio terminó de corroborar algo que se escribió en esta columna más de una vez: el 2021 será para los halcones y no para las palomas. El propio Mauricio Macri, Patricia Bullrich, Miguel Pichetto, Fernando Iglesias (y siguen las firmes) tensan la cuerda para desplazar a los dialoguistas y razonables dirigentes que pasaron por el gobierno de Cambiemos.

   Rodríguez Larreta evitará jugar a fondo, con el argumento a mano de tener que gobernar Caba, y ni Rogelio Frigerio, Emilio Monzó y Nicolás Massot pueden llevar una pelea interna desde adentro de posiciones institucionales, porque ninguno tiene cargo público. Son socios en una consultora. Esos nombres, mas Martín Lousteau (si no se corta solo el ex ministro del kirchnerismo) sondean la chance de un acuerdo global con el Frente Progresista santafesino que conduzca a listas integradas en 2023. En Santa Fe y a nivel nacional.

   En Argentina no hay ninguna buena noticia. En Santa Fe, la pandemia no llegó a su pico pero preocupa a todos. Ya nada quedó de aquellos tiempos de ausencia de casos: el virus está en todos lados. Y seguirá estando.

Cuarentena rota

La decisión de llegar a un toque de queda gastronómico cayó muy mal en los sectores del rubro y en buena parte de los jóvenes que a veces copian el mal ejemplo que llega desde una franja etaria más alta y subestiman la gravedad de una pandemia. Pero esto llegó para quedarse: un buen porcentaje de la sociedad ya no quiere saber más nada con la cuarentena.

   Como tampoco los trabajadores tienen hilo en el carretel para seguir sin paritarias. La Casa Gris sabe que hay un clima sindical docente que está a punto de decidir la profundización de las medidas de fuerza, a la que podrían sumarse otros sectores. Qué les queda entonces a los privados, muchos de los cuales no tienen paritarias desde 2019.

   Tal vez la “agenda pospandemia” tarde demasiado tiempo en llegar, al punto de que todos vayamos a votar con barbijo. Sí es seguro que no habrá desdoblamiento electoral. El mismo día, a la misma hora, serán las elecciones a legislador nacional y a concejal. Además de algunos intendentes y muchos presidentes de comuna.

   En otros tiempos, a menos de un año de las Paso) ya se habría instalado la polémica de dividir el calendario para que no se discutan temas que no tienen que ver con la provincia y evitar la nacionalización.

Días distintos

   El hecho de tener elecciones el mismo día favorecerá al peronismo local, si es que el gobierno de Fernández-CFK logra posicionarse a la cabeza. El que tiene el poder, tiene los fierros. Pero los partidos se ganan en la cancha. Hoy, el que tiene mejor imagen es un opositor: Miguel Lifschitz. Habrá que ver si el ex gobernador va por una banca a senador o se queda en un lugar privilegiado: la presidencia de Diputados.

   Los radicales mantienen reuniones que son secretas hasta que a alguno de los participantes se le diagnostica “positivo de coronavirus”. Las conspiraciones son cortas en pandemia.

   Entre Sergio Massa, convertido en un Roger Waters conjetural, manejando las pantallas led como si fuese Pink Floyd en The Wall) y Alfredo Casero irrumpiendo en la escena como si fuera una convención de batmanes del genial Cha Cha Cha, la política argentina tuvo otro momento de delirio.

   Vendrán muchos más.

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