Opinión

Bitcoin: ¿forma de pago o especulación?

Finanzas internacionales. Nadie entiende muy bien cómo funciona, pero la moneda digital ya se utiliza en Estados Unidos, Alemania y otros países. Algunos la ven como el futuro aunque otros advierten que comenzó a declinar.

Martes 02 de Enero de 2018

Berlín/ Nueva York.EN_DASH "Ya no me acuerdo del último cliente que pagó con bitcoin", dice Niels Göttsch. El dueño del café Leuchtstoff del barrio berlinés de Neukölln no es ni mucho menos el único empresario al que le pasa. Aunque el bitcoin está establecido en el mundo financiero y registró este año un increíble aumento de valor y un nivel récord EN_DASHpese a un reciente caídaEN_DASH, su éxito plantea un dilema.

Y es que aunque originalmente fue concebida como moneda digital, amenaza con convertirse en un simple objeto de especulación. Por esta razón, el bitcoin ya apenas sirve para pagar. Para los pequeños empresarios y los comerciantes online, las variaciones del valor de la divisa son incómodas, puesto que los precios deben ser ajustados continuamente. Además, ¿quién quiere gastar una moneda que no tiene un valor estable y que solo invita a la especulación?

"Lo que queremos de un sistema monetario no es que enriquezca a las personas que acumulan dinero", dijo el economista estadounidense Paul Krugman. "Queremos que sea utilizado para las transacciones y que enriquezca a la economía en su conjunto".

Sin embargo, eso es exactamente lo contrario a lo que ocurre actualmente con el bitcoin, cuyo valor aumentó desde comienzos de año desde los 1.000 dólares a más de 20.000 en algunos momentos. ¿Sigue sirviendo la criptomoneda como forma de pago o ya solo sirve para especular?

En Berlín, donde desde hace años hay cada vez más cafés alternativos y start-ups que ofrecen la opción de pagar con bitcoin, el problema comienza a hacerse notar.

Al principio había al año al menos diez pagos con esta moneda digital, cuenta Göttsch. Sin embargo, actualmente estas transacciones han dejado de tener lugar. "Los trabajadores ya incluso olvidan cómo funciona el pago en bitcoin", explica.

La pastelería berlinesa Engelmann dejó de aceptar hace tiempo pagos con la criptomoneda debido a que tenían problemas continuamente, cuenta el dueño, Michael Engelmann. Los clientes, por ejemplo, transferían el dinero dos veces porque no estaban seguros de que se hubiera producido la transacción.

Hubo un tiempo en el que el bitcoin parecía estar extendiéndose. Fue introducido como forma de pago en 2014 por grandes empresas como Dell, Expedia o Microsoft en Estados Unidos. Ebay también flirteó con la idea de dar ese paso.

En West Village, barrio neoyorquino de moda, se instaló el primer cajero automático de la ciudad en el que se podían comprar bitcoins con dólares. El Bitcoin Center abrió sus puertas en Wall Street como central de información y de lobby del joven sector de start-ups en torno a la divisa digital creada en 2009. La pegatina de "bitcoins accepted here" (se aceptan bictoins) aparecía en numerosos negocios, bares y restaurantes.

Ahora, aunque la moda del bitcoin alcanza cada día una nueva dimensión, en las tiendas de West Village ya no aceptan la criptomoneda y el Bitcoin Center cerró. El cajero continúa operativo, pero en la oficina de un agente inmobiliario en un sótano.

Actualmente, Dell ya no ofrece la posibilidad de pagar con bitcoin por "la escasa demanda" y Microsoft también dejará de aceptar esta moneda digital. En Ebay se mantiene silencio respecto a sus planes para el bitcoin y su ex filial Paypal tampoco ofrece información sobre sus experimentos con la criptodivisa. Además, la editorial "Time" tampoco quiso pronunciarse sobre su experiencia con la moneda.

La agencia de viajes online Expedia sigue aceptando bitcoin, pero ya solo para reservas de hoteles en la web estadounidense. Al principio, hace más de tres años, la empresa explicó que la opción se ampliaría si tenía una buena acogida entre los clientes. Según una portavoz, el volumen de transacciones se ha duplicado en los últimos diez meses, pero no quiso mencionar datos concretos.

A principios de diciembre, el comerciante de juegos de ordenador online Steam incluso se vio obligado a dejar de aceptar bitcoin, pese a su clientela apasionada por el mundo virtual, debido a que las tasas aumentaron drásticamente. Al principio se cobraban 20 céntimos por transacción, mientras que recientemente se llegó casi a los 20 dólares. A esto se le añaden grandes variaciones de su valor.

"Si la transacción no se realiza a tiempo, la cantidad necesaria para el pago puede cambiar", indicó Steam.

No obstante, el principal procesador de pagos de bitcoin, Bitpay, resume 2017 en términos positivos. "Quien no viva bajo una piedra habrá visto que el nivel de transacciones diarias ha alcanzado este año nuevos valores máximos", indicó la empresa de Atlanta. Por primera vez se realizaron pagos de más de mil millones de dólares con bitcoin, lo que supone un incremento de del 330 por ciento respecto al año pasado.

Esto suena bien, pero pierde fuerza si se compara con la subida de la cotización del bitcoin, que en el mismo periodo de tiempo alcanzó un máximo de más del 2.000 por ciento. También comparado con el mercado del comercio electrónico en su conjunto, el volumen de pagos resulta modesto. Por ejemplo, solo en el "Cyber Monday" se gastaron más de 6.000 millones de dólares en Internet, en un solo día y solo en Estados Unidos.

La comunidad del bitcoin es por lo tanto consciente de que la acumulación de la criptomoneda por parte de especuladores puede perjudicar su objetivo de ser una divisa libre que pueda competir con el dólar o el euro. En agosto un grupo de desarrolladores se separó y creó una nueva versión, el bitcoin cash, tras largas discusiones en la comunidad para facilitar las transacciones y para ofrecer resistencia a la especulación. Sin embargo, desde entonces, también ha despegado el valor del bitcoin cash.

Además, el intento de la plataforma Coinbase de introducir Bitcoin Cash produjo más fluctuaciones. Parece que el bombo que se le está dando a la criptodivisa es simplemente demasiado grande como para mantener alejados a los especuladores.

Hannes Breustedt y Tobias Schmidt

Agencia Deutsche Presse

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