Opinión

Bailando en la oscuridad

La economía está derrumbada, pero Macri danza, desprovisto de cualquier apariencia de preocupación en el principal nicho de negocios.

Jueves 27 de Septiembre de 2018

El gobierno se acostumbró a las malas noticias. Y trata de ponerle al mal tiempo, buena cara. También se puede bailar en la oscuridad, como la canción de Bruce Springsteen o la película de Björk.

Hasta tal punto es así, que un desplante como el de Luis Caputo, mientras el presidente de la Nación intenta generar confianza a los inversores, en EEUU, intenta ser presentado como un hecho auspicioso, por el propio Mauricio Macri y los medios acólitos. Nunca visto.

La economía está derrumbada, pero Macri danza, desprovisto de cualquier apariencia de preocupación en el principal nicho de negocios. Macri intenta convencer a los mercados del mundo de que el piloto de tormentas está controlando las variables, pero renuncia el presidente del Banco Central. De buenas a primeras, el que era considerado el "Messi de las finanzas" se fue del gobierno como un futbolista amateur.

Esos episodios repletos de bizarría se produjeron en momentos en que en la Argentina se llevaba adelante un paro general. Y eso genera la primera interpretación política de esta columna: al gobierno no le interesa más que confrontar con la iconografía que se movilizó durante la huelga. A veces parece, incluso, que la proliferación de malas decisiones en el Ejecutivo quedan subalternizadas por esa necesidad de confrontar con "el pasado", el kirchnerismo", "el populismo". Como si el macrismo se hubiera convencido de que sólo por esa vía, y no por la economía, volverá a ganar.

Macri baila

Y ahí, el zoom debe posarse en la oposición. En verdad, en una suma de oposiciones débiles, sin poder de fuego, sin inventiva y sin motivación. Parece haber en algún lugar de la oposición una creencia que resulta extraña, tratándose de peronistas: privilegiar la derrota por sobre la unidad.

Eso es lo que expresa, por ejemplo, el no mensaje de Miguel Pichetto, un eterno acomodaticio a los vientos que corren, pero que esta vez parece resignado a depender de Macri antes que volver a estar con Cristina. La pregunta: ¿es una táctica individual de Pichetto o hay masa crítica en el peronismo para preferir la derrota propia antes que el triunfo del macrismo?

Es curioso que el peronismo ni siquiera advierta el resultado de todas las encuestas, cuando se pregunta: "¿Cómo vivía usted, mejor o peor?". El pragmatismo del partido del poder hoy está en crisis. La respuesta a ese interrogante ni siquiera le devuelve al kirchnerismo posibilidades mayúsculas de volver al poder. La mala imagen de Cristina no mutará en diferencial positivo jamás. Pero sin Cristina en una estrategia electoral de poder, el PJ no tiene chances.

Esa ausencia de oposición seria, de peso, grandilocuente, hace que Macri baile en EEUU, que quiera sociabilizar a Christine Lagarde al punto de pedir que sea la bien querida por el pueblo argentino. Es bizarra la imagen del jefe del Estado intentando emitir gestos de seducción hacia Lagarde, como si fueran dos adolescentes en el Día de la Primavera. Detrás de esas imágenes está la mano invisible de Jaime Durán Barba.

Macri deberá apostar a muchos golpes de efecto durante los próximos meses, momentos en que la recesión hará estragos en los bolsillos. Si el peronismo le aprueba el presupuesto —como todo indica que va a ocurrir— el gobierno podrá atravesar el mojón de diciembre, y si logra mantenerse en pie habrá mantenido la gobernabilidad.

Con la gobernabilidad en la mano, nadie puede descartar la reelección de Macri. Afuera, en la vereda de enfrente, no hay nada. Y sin temblores será muy difícil que aparezca un tapado, un outsider o lo que fuere.

La viabilidad del gobierno nacional es lo que condicionará, para bien o para mal, el futuro de Cambiemos en Santa Fe. Así como cuando la marca estaba arañando el cielo, en 2017, ganó un candidato desconocido (Albor Cantard), sin esa marca cotizando en bolsa necesitará de un postulante de otra liga.

En Santa Fe

Todo parece indicar que, en el mientras tanto, la provincia vuelve al escenario de tres tercios. Cambiemos inauguró una casa en la capital provincial, que mostró de nuevo juntos a José Corral y Mario Barletta. Antonio Bonfatti encestó la pelota desde un spot. Fue la primera señal respecto de una futura candidatura. El peronismo, por ahora, es un mar calmo. Atento a la realidad, será toda una novedad para los candidatos salir a hacer campaña con recesión. Por ahora, de eso no se habla.

Volviendo al plano nacional, la llegada de Guido Sandleris a la presidencia del Banco Central implica que sólo se escuchará ahí la música compuesta por el FMI. Suena como una vieja consigna crítica del progresismo y la izquierda clásica, pero es así. Sandleris sólo podrá usar los dólares para pagar deuda. No podrá utilizar la metodología de Caputo, quien quería salir a dar pelea día a día con la cotización del billete deseado.

Al fin de toda una saga alocada y vertiginosa, el FMI anunció, ayer, más millones de dólares para las arcas estatales. Representa para Macri lo mismo que un cuenco repleto de agua para un sediento.

Lo que ven, es lo que hay.

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