Autos voraces
En la década del 60, Garret Hardin enunció la Tragedia de los Comunes, un dilema que puede ser resumido de la siguiente manera: en los alrededores de una aldea, hay un pastizal que no tiene dueño, por lo que diversos pastores llevan sus cabras a comer allí.

Martes 03 de Julio de 2012

En la década del 60, Garret Hardin enunció la Tragedia de los Comunes, un dilema que puede ser resumido de la siguiente manera: en los alrededores de una aldea, hay un pastizal que no tiene dueño, por lo que diversos pastores llevan sus cabras a comer allí. Cuando el número de animales es bajo, el pasto alcanza y sobra para todos. Pero al ver que el pasto es suficiente, los pastores llevan un mayor número de cabras; esta sobrexplotación excede la capacidad del pastizal de proveer alimentación, lo cual lleva al agotamiento del pasto y la consecuente muerte de los animales. El problema radica en que al no pertenecer a nadie el campo (es una propiedad común) el acceso es libre y ningún pastor puede prohibirle a otro usarlo. Pero el abuso termina perjudicando a todos.

Se afirma comúnmente que lo mismo sucede con el transporte urbano: las calles de una ciudad son comunes a todos los vehículos y nadie puede limitarla. Si el número de vehículos circulando es bajo, entonces el sistema "fluye": no se producen embotellamientos, el nivel de smog y de ruido se mantienen dentro de niveles aceptables, y todos los usuarios pueden "alimentarse" bien. Pero si se pasa un cierto límite de vehículos (el cual depende de cada calle y ciudad), se producen embotellamientos y la contaminación sobrepasa los niveles tolerables para la salud humana.

Sin embargo, consideramos que la analogía sería más exacta si se tomara como unidad de medida a la persona en lugar de al vehículo. El año pasado desde STS (Soluciones Tecnológicas Sustentables) realizamos una foto comparativa que demuestra gráficamente que para un mismo número de personas el espacio necesario es muy diferente si se movilizan en auto, en bicicleta o en colectivo.

Y allí radica la divergencia entre la Tragedia de los Comunes y el tránsito automotor: a diferencia de las ovejas no todos los vehículos son iguales; comparado con el automovilista, el usuario del colectivo ocupa menos del espacio común en la calle, además de contaminar menos y causar menos accidentes de tránsito. Sin embargo, debe soportar el mismo embotellamiento, porque hay demasiados autos en la calle. Podríamos decir que los vehículos privados son ovejas voraces que acaparan el pasto que podría alimentar a un número mucho mayor de animales.

Sabemos que la aplicación de los carriles exclusivos para el transporte público sirve para desalentar el uso de los medios de transporte con mayor impacto negativo para la sociedad, y es por ello que en STS Rosario vemos con buenos ojos esta medida. Desde que la misma entró en vigencia se enunciaron quejas porque el caudal de autos por el carril normal es superior al de colectivos por el carril exclusivo. Hay quien cree que esto significa que ese carril está sub-utilizado: no es así, la eficiencia de una calle se debe medir por la cantidad de personas que la circulan con comodidad y no por la cantidad de vehículos.

En los últimos años, un creciente número de urbanistas ha afirmado que el gran problema de nuestras ciudades es que fueron "diseñadas para hacer felices a los autos en vez de a las personas". Desde STS Rosario damos la bienvenida, alentamos y acompañamos la decisión municipal de los carriles exclusivos de transporte público. Sabemos que traerá algunos inconvenientes y que la adaptación no será simple. Pero entendemos que contribuye a hacer de Rosario una ciudad que piensa en la felicidad de sus habitantes por encima de la felicidad de los vehículos.

(*) Integrantes de STS, organización de estudiantes y profesionales de ingeniería, arquitectura y diseño que trabaja para que Rosario sea un ejemplo regional en sustentabilidad y calidad de vida.