Opinión

Atrapados en Facebook

¿Ya te saliste de Facebook? Me pregunta un amigo. ¿Te vas a unir a la demanda contra Facebook? Me dice otro.

Miércoles 04 de Abril de 2018

¿Ya te saliste de Facebook? Me pregunta un amigo. ¿Te vas a unir a la demanda contra Facebook? Me dice otro. La respuesta a ambas preguntas es no. A pesar de que creo que en el enredo entre Facebook y los creadores de la aplicación que saqueó los datos personales de más de 50 millones de usuarios hubo engaño, simulación y una ambición desmedida, no creo que desconectarse sea la solución. Confieso que cuando leí que de algún modo Facebook facilitó la elección de Donald Trump me dio náusea, pero no creo que los votantes que simpatizan con el troglodita necesiten lavados de cerebro extra, y no creo que la información de Facebook haya influido en su elección más que los errores estratégicos de Hillary Clinton.

Yo abrí mi cuenta de Facebook para estar en comunicación con familiares y amigos regados por el mundo, y el resultado ha sido más bueno que malo.

La razón de ser de Facebook es ganar dinero vendiendo la información personal que voluntariamente exponemos en nuestras páginas. A finales de los 60, cuando yo trabajaba en publicidad asistí a una presentación que en su momento me pareció alucinante. Las investigaciones de la agencia habían reducido a la población entera de EEUU en nueve grupos de hombres y ocho de mujeres. Con encuestas y cuestionarios a consumidores, la agencia elaboraba perfiles psicográficos para definir, con la mayor precisión posible para la época, sus gustos y deseos. Una vez definido el perfil del consumidor de cerveza, por ejemplo, el anuncio de la marca que la agencia manejaba narraba en 30 segundos una historia que reflejaba en la mente del consumidor "un sueño relevante y quizá realizable". Si el perfil psicográfico era el correcto, aumentaban las ventas. Lo que Facebook, Google y otras medios sociales hacen es lo mismo, pero con mayor exactitud.

George Soros, el multimillonario de izquierdas, dice que Facebook y Google son monopolios que dañan a los individuos, la innovación y la democracia, y exige mayor regulación. No cabe duda de que una mejor regulación de los medios sociales es necesaria, pero nada ni nadie puede regular a Trump, que por todos los medios disemina noticias falsas. El problema no es Twitter, es gente como Trump.

¿Mejoraría mi privacidad sin Facebook? Sí, si me vuelvo un ermitaño, me voy a vivir a un bosque y destruyo mi computadora y mi teléfono. Pero si no me vuelvo un noble salvaje, sé que al prender cualquiera de estos aparatos, Google sabe de inmediato dónde estoy y dónde he estado, el contenido de todas mis búsquedas y tiene toda la información de los contactos que guardo en mi directorio digital.

Este es el big brother que hemos creado voluntariamente y del que nunca podremos escapar, aunque quememos el computador y el teléfono en una pira funeraria y regresemos a escribir en una Olivetti.

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