Arturo Frondizi, un modelo a seguir
El 28 de octubre se cumplen 113 años del nacimiento del ex presidente de la Nación.

Lunes 25 de Octubre de 2021

Un 28 de octubre de 1908, en la ciudad correntina de Pasos de los Libres, nacía Arturo Frondizi, abogado, periodista, docente y preclaro político argentino. Ejerció la presidencia de la República entre el 1º de mayo de 1958 y el 29 de marzo de 1962, cuando fue derrocado por un artero e inentendible golpe de militar.

Recordándolo, siento la obligación moral de poner de manifiesto sus reconocidas cualidades políticas, morales e intelectuales que sin dudas lo convierten en un modelo a seguir, sobretodo en estos tiempos en que la idoneidad y el talento son raras avis entre quienes pretenden conducir los destinos de la Argentina.

Como presidente, le bastaron tres años y nueve meses para colocar al país en el sendero del desarrollo nacional, otorgándole visibilidad en el tablero internacional; primero relacionándose con los países más poderosos del mundo, luego generando confianza internacional y elaborando una política exterior equilibrada, seria y ambiciosa, que desembocaría en el ciclo de inversiones cuantitativas y cualitativas de niveles inimaginables.

Insistía permanentemente en que la economía debía estar al servicio del hombre, bregando por su desarrollo cultural, científico y tecnológico.

La actitud política de Frondizi fue tan noble, que se negaba a las confrontaciones estériles, para no generar lo que hoy se conoce como “grieta”. Cuando las sucesivas huelgas de los diferentes sindicatos y los planteos militares pusieron en jaque la estabilidad institucional del país, Frondizi repetía frente a los insistentes requerimientos periodísticos: “Yo no ofendo ni me defiendo”.

Su doctrina aseveraba que la Nación estaba por encima de todo y lo demostró fehacientemente renunciando incluso a un pensamiento propio plasmado en su libro-denuncia sobre política económica, referido a las inversiones petroleras “Petróleo y política (1954)”, explicando la contradicción con una frase que pone en evidencia su intelecto privilegiado: “Entre el capricho de un escritor y las necesidades que un estadista requiere para conducir un país, privilegio al estadista”.

Parafraseando a Félix Luna: “Los que alguna vez estuvimos en su cercanía en las horas más altas de su empresa, siempre tendremos presente esa figura única, ese patriota que, contra viento y marea, peleando como un demonio para abrir paso a la Argentina que soñaba, acorralado a veces y otras veces burlando al enemigo con sus estrategias sorprendentes, sin perder jamás la calma ni la dignidad, supo darnos, como dijo el poeta, ojos mejores para ver la patria”.