Opinión

Arriba los de abajo

El último mercado de canallas y leprosos fue muy flojo. Cada vez es más notorio que recurrir a las inferiores, en su justa medida, es la mejor receta para pelearles el poderío futbolístico a los grandes

Jueves 21 de Diciembre de 2017

La diferencia entre refuerzos e incorporaciones no es sólo semántica, de significado, o en todo caso es lo menos importante pero vale poner a cada palabra en su columna para marcar bien las diferencias en época de negociaciones en las que se reciclará la dicotomía.
   Como si fuera un ejercicio contable, de un lado el haber y del otro el debe. Primero para definir refuerzos e incorporaciones y después para ponerles nombre y apellido a los aciertos, los errores, la generación de recursos y los gastos.
   Los refuerzos son futbolistas que llegan a una institución para ser titulares o en el peor de los casos primeros suplentes. Suele suceder que necesitan un tiempo para aclimatarse pero generalmente terminan rindiendo. Por supuesto que no es una ciencia exacta, las camisetas no pesan lo mismo y hay apuestas que terminan siendo malas. Pero son los riesgos.
   Incorporaciones son aquellos futbolistas que llegan para incrementar la plantel y en la mayoría de los casos ni siquiera van al banco de suplentes. Los menos terminan encontrando su lugar en el mundo y acaban en grandes revelaciones.
   Con casi medio torneo disputado, se puede hacer un balance de los refuerzos e incorporaciones de Central y Newell's y, sobre todo, proyectar el futuro. El saldo del último mercado no es del todo bueno.
   Exceptuando el escándalo con Danilo Ortiz, Newell's contrató a Brian Sarmiento, Luis Leal, Nery Leyes, Bruno Bianchi, Mauro Guevgeozian, Nelson Ibáñez y Daniel Opazo.
   Claramente Bianchi estuvo a la altura de las circunstancias e inesperadamente lo acompañó Leal, a quien los antecedentes y el prejuicio le jugaban en contra. De los demás, un ratito de Leyes, que vaya a saberse por qué perdió el puesto con Sills aunque el Chocho conoce a la perfección el puesto y sus razones tendrá.
   En algunos casos el club no tuvo que pagar un peso, pero sí tuvo que hacer frente, o tendrá que hacerlo, a los salarios mensuales. Y eso va a la columna del gasto, sobre todo cuando la incorporación ya es innecesaria antes de la contratación.
   Central sumó a Fernando Zampedri, Alfonso Parot, Santiago Romero, Leonardo Gil, Marcelo Ortiz, Fernando Tobio y compró la mitad del pase del Ruso Rodríguez. Y acá se incluirá al entrenador Paolo Montero, que llegó con el año y se fue en noviembre.
   A la luz de los resultados y la erogación, no cumplió ninguno porque si no fuera por las últimas tres victorias consecutivas frente a Talleres, Boca y Newell's, la campaña hubiera sido desastrosa.
   No obstante, Zampedri, la pegada de Gil y la experiencia de Tobio, que todavía no terminó de acomodarse, son datos que deben ponerse en la columna del haber. Está claro que hasta aquí el único que justificó ciento por ciento su adquisición fue Zampedri.
   Montero es un caso extraño. Sublime futbolista internacional, llegó a Central casi sin experiencia para reemplazar al excitante ciclo Coudet. ¿Quién convenció a los dirigentes de que era la mejor opción?
   Vuelta de página. ¿Cuánto ganaba Montero? ¿Cuánto ganará Leo Fernández?
   Cuenta la leyenda futbolera que siempre se desmiente, que el salario de Leo y su cuerpo técnico no llegará ni siquiera a la mitad del de Paolo. Esa misma leyenda narra que el primer ofrecimiento fue inferior a la mitad de la mitad. O sea, menor a un 25 por ciento de lo que ganaban el uruguayo, su compatriota Morales y compañía.
   No está mal ahorrar, al contrario, sólo que el ejemplo anterior no parece ser el mejor.
   A pesar de eso, Central es la muestra acabada de cuál es el camino para fortalecer la institución desde lo económico, pero conviene arrancar por Newell's, cuyos cimientos sufren desde hace años los embates de pésimas conducciones.
   Ocho incorporaciones que al final fueron siete para una escasa mejoría, casi imperceptible. Y a la hora de buscar desesperadamente el dinero que el club necesita para sobrevivir aparecen los pibes. Braian Rivero podría irse por un dinero seguramente inferior al real por la precaria situación económica y financiera del club. Y se fue Escobar y se irán otros.
   ¿Cuánto ganan los que más ganan en Newell?s? ¿En el contrato que le hicieron a Rivero no hace mucho tuvieron en cuenta su proyección, le fijaron un salario importante para que no se tiente, ni él ni su representante, ante la primera oferta? No hacen falta las respuestas.
   Central volvió del infierno, se robusteció futbolísticamente, fue muy competitivo, aunque no ligó y también se agigantó económicamente para fortalecer el futuro. Lo que necesita es una buena administración que no se enamore a primera vista y que apunte hacia adonde debe. Y como se decía hace unos cuantos años, la dirigencia canalla parece haber entrado por el aro. Pero hay que ir por partes.
   ¿Cómo hizo para crecer económicamente de una manera tan abrupta? Vendió a Cervi, Montoya y Lo Celso por alrededor de 20 millones de dólares. Ese es el camino, las divisiones inferiores.
   Central volvió de la B Nacional hace poco más de 4 años y medio y económicamente está a la par del segundo pelotón y muy por encima de Newell's, que fue campeón en 2013.
   Es cierto que a nadie se le va a dar por festejar un campeonato económico, pero sirve y mucho para endurecer la estructura. Y apostar, con margen, por Leo, Pirulo, el Cuis y el Kily.
   La cuestión es que no aparezcan incorporaciones en cantidades industriales que a la larga o a la corta representarán pérdida de patrimonio. A Central le sucedió bastante en los últimos tiempos. Perdió mucha plata en incorporaciones que nunca pudieron justificar su presencia dentro de la cancha.
   Para que quede claro. El problema no son los jugadores del montón, ellos hacen lo que pueden. El que debe rendir cuentas es el que los contrata o el que los propone.
   En las décadas del 60 y 70, las diferencias entre los grandes y el resto era más o menos parecida a la que existe ahora. Estruendosos presupuestos para unos y billeteras mucho más delgadas para otros.
   Y la competitividad de los menos ricos se cimentaba en las divisiones inferiores. Desde allí crecían futbolística y económicamente siempre y cuando el manejo de las columnas del debe y el haber fuera prolijo y eficiente. Newell's y Central salieron campeones con esa fórmula.
   Claro, todo este romanticismo desaparecerá si, como parece, las sociedades anónimas llegan para quedarse a partir del próximo campeonato. Ahí serán los socios los que tendrán la palabra. El soberano, lo más genuino que le queda al deporte más popular.


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