Opinión

Argentina, como siempre

En la escena había cierta semejanza con la de esos dibujos animados en el que el personaje es perseguido por un enjambre de avispas. Pero no eran avispas ni era un dibujito y, en rigor de verdad, la imagen general, sazonada con las carpas de la Plaza instaladas frente al Congreso, era más parecida, para una mente reflexiva y sensata, a la escena de un drama.

Domingo 06 de Julio de 2008

En la escena había cierta semejanza con la de esos dibujos animados en el que el personaje es perseguido por un enjambre de avispas. Pero no eran avispas ni era un dibujito y, en rigor de verdad, la imagen general, sazonada con las carpas de la Plaza instaladas frente al Congreso, era más parecida, para una mente reflexiva y sensata, a la escena de un drama. Claro que no, desde luego que no, no era un dibujo sino él, "El Melli" De Angelis que el viernes, a las 10 de la mañana, entraba en la Cámara de Diputados literalmente perseguido por un numeroso grupo de periodistas. Quien esto escribe, mientras subía en el ascensor, le preguntó cuál sería la actitud del campo si no había consenso entre los diputados y salía una votación desfavorable para los deseos de los productores. La respuesta fue rápida y nada dubitativa: "Seguimos protestando". Siguió la pregunta: ¿y cuál sería el modo de la protesta? "No sé —respondió De Angeli, que andaba con un Rosario que le había regalado una devota mujer momentos antes—, hay que armar una asamblea".

Después se encargó de aclarar, con énfasis, que las relaciones con el titular de la Federación Agraria están bien: "Con Buzzi no tenemos división, no hay quebranto. Yo con Buzzi no tengo ninguna interna, que quede claro". Ya casi sin poder abundar más en razón de que al carismático productor lo tomaban algunos legisladores se hizo la última pregunta: ¿pero la relación de las cuatro entidades sigue firme, continúa bien? La respuesta dejó varios mensajes: "Bien sí, a pesar de que el gobierno quiere debilitarla y quebrarla, pero sigue bien".

Por último, y sin que mediara pregunta alguna, se volvió y agregó: "Ni tampoco la ley de arrendamiento la presentamos el año pasado nosotros, la tomaron los legisladores, que quede claro". Después el dirigente se zambulló en el corazón mismo del Congreso acompañado de otros autoconvocados para participar en una de las últimas batallas en el cuerpo colegiado.

Sin lugar a dudas, hay malestar en un amplio sector de las bases rurales. Ayer después del mediodía y ya conocida la votación que aprobó el proyecto oficial, un productor de Gualeguaychú que se dirigía a la asamblea convocada por De Angeli dijo al autor de esta reflexión que la medida había caído "muy mal. Aquí hay un ambiente malo, la gente está enardecida". Sin más añadió que "nos han escupido, nos han insultado" y fue pesimista con relación no ya al futuro del campo, sino de la misma economía: "Aquí el litro de gasoil se paga a 3,20 pesos y me parece que la situación económica, si se tiene en cuenta la inflación, es insostenible". Como rúbrica para un panorama poco alentador adelantó su plan de negocios: "Tengo un tractor y una cosechadora. Pienso llevar las herramientas a Uruguay y trabajar allá. Aquí no veo futuro".

Peronismo al rojo vivo. En todas partes es un secreto a voces aquello expresado en esta columna apenas comenzado el conflicto entre el campo y el gobierno: detrás, y sin que lo quieran seguramente los propios hombres del campo, la interna peronista está al rojo vivo. Y mientras por un lado las fuerzas K batallan con el frente rural, por otro se las ven con el frente interno disidente. Algunos productores, incluso, lo reconocen en charlas informales: "Cuando hablamos con De la Sota y con gente de Duhalde nos dimos cuenta de que hay diferencias entre ellos".

Sin embargo, es importante tener en cuenta algunos aspectos de la interna peronista y para ello nada mejor que reflejar unas palabras de Eduardo Duhalde durante una reunión celebrada hace pocas horas atrás con un muy reducido y selecto grupo de gremialistas entre los que había algunos rosarinos. Palabras más o palabras menos Duhalde señaló que "el peronismo nunca fue ni será golpista contra un gobierno democrático, mucho menos aún contra un gobierno que llegó por el empuje de mismo del peronismo". Alguien en la reunión dijo que "el problema no es Cristina, sino Néstor Kirchner y preguntó qué hacer con él; sin dudar, otro asistente de la reunión dijo: "Hay que echarlo". Se hizo silencio, nadie contrapuso nada y a los pocos segundos siguió la charla orientada hacia el modo de cristalizar ese deseo. "Hay que utilizar la herramienta que nos da el Congreso Nacional Justicialista", dijo uno de los presentes, mientras otro añadía: "Ya tenemos el 40 por ciento con nosotros".

Y mientras el kirchnerismo sigue empecinado con lo que para algunos (y no pocos) es un modelo disparatado, Eduardo Duhalde continúa fogoneando el Movimiento Productivo Argentino. El ex presidente, como se sabe, apuesta al fomento de la producción como forma de crecimiento del país con genuina distribución de la riqueza. Y en ese marco, un grupo de técnicos duhaldistas, comandado por el ex titular de la Afip, Alberto Abad, trabaja por estos días en un proyecto de reforma tributaria. Todo indica que Duhalde quiere estar preparado porque hay algo sobre lo que nadie duda ya en el peronismo disidente: "Si la presidenta soluciona el problema del campo para la caída de su imagen, pero ello no significa que pueda recuperar lo perdido".

Otra propuesta política. El diputado nacional Carlos Raimundi, como se sabe, dio un portazo al Ari por estar en desacuerdo con la alianza que fomentó Elisa Carrió con "el establishment", como lo denomina el dirigente y pasó a formar parte de la nueva agrupación política Solidaridad e Igualdad (SI). La posición adoptada por su bloque en el conflicto del campo es conocida: ni ratificación a muerte, ni suspensión a muerte de la resolución del Poder Ejecutivo". Pero es interesante conocer aspectos de lo que sustenta el legislador en materia de política para el país. "Para nosotros la Argentina no puede volver a sostenerse de los mismos dos soportes políticos en que se ha venido sosteniendo hasta ahora, aunque tengan distintas caras, distintas cosméticas. La Argentina necesita una bipolaridad; tiene que haber una centro derecha moderna, progresista, seria que mire hacia delante y tiene que haber una centro izquierda, no nostálgica también mirando hacia delante, moderna, progresista, no dogmática y que además no interpele a la sociedad solamente desde lo ideológico sino también desde el sentido común. Le explico esto último: sin rifar, sin ceder ninguno de nuestros valores ideológicos, hay muchísima gente que comparte valores como la igualdad, valores como la escuela pública, la justicia con nosotros, pero que no se conecta con la realidad desde categorías ideológicas. No le interesa, ni sabe, ni es importante si eso es de derecha o de izquierda, simplemente es sentido común para poder vivir tranquilo. A esa parte de la sociedad nosotros también le queremos hablar". Es importante, y muy maduro políticamente hablando, lo dicho por Raimundi cuando sostuvo que "nosotros ahora ocupamos un espacio de oposición distinto de esa oposición fundada en el rencor y que apuesta a que la Argentina sea un desastre para poder crecer en votos". Lo cierto es que ninguna sociedad creció por las vías del absolutismo político oficial ni tampoco por el rencor y la venganza de la oposición. Mientras tanto... Argentina, como siempre.

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