Domingo 03 de Marzo de 2024
Argentina, 2024: el consenso se mueve de maneras misteriosas. Escasas horas después que el presidente Javier Milei convocara —desde la Asamblea Legislativa— a los mandatarios provinciales a sellar el Pacto del 25 de Mayo, en el oficialismo sacaron el león interior y empezaron a sembrar dudas. “Hay que ver cuánta platita necesitan los gobernadores para levantar la manito”, descerrajó el diputado nacional José Luis Espert, un connotado devorador de eufemismos.
No pocos jefes de provincias detectaron entre los diez puntos que dan cuerpo al convite presidencial iniciativas contempladas en el polémico megadecreto y la fallida ley ómnibus. Otros miran con recelo el tener que acompañar una propuesta con un contenido diseñado previamente en la Casa Rosada.
Conscientes de la impronta de Milei, que ya no debería sorprender a nadie, hay quienes advierten —algunos en voz alta, otros por lo bajo— que un pacto implica diálogo entre las partes y no un esquema de adhesiones a rajatabla. La reciente puja extrema por los recursos coparticipables obligaría a un cambio en la relación con las provincias.
“Tuvo a los gobernadores dos horas en el Congreso para amortiguar los últimos 15 minutos de recule” de la intransigencia mostrada los últimos días con los mandatarios provinciales, fue el diagnóstico que trazó a La Capital uno de los presentes en los pasillos de Diputados.
Entonado por el griterío de los más fieles de la tribu, que pretendió dotar de espectacularidad una puesta en escena extremadamente personal en el Congreso, el presidente lanzó una invitación en pos de destrabar el debate legislativo de reformas clave, que a su vez busca ganar tiempo de acá a fines de mayo, cuando se consumirá la cuenta regresiva para rubricar el pacto. Y, de ese modo, compartir el tránsito por la etapa más dolorosa del ajuste.
Pero es imposible determinar el grado de flexibilidad que mostrará Milei cuando llegue el momento de analizar las propuestas que acerquen los gobernadores o los referentes de la oposición. El jefe del Estado tiene menos de tres meses para persuadirlos de las supuestas bondades del pacto mediterráneo.
Hasta el momento, tampoco fue posible afinar la sintonía entre la Rosada y las provincias respecto del déficit fiscal cero, el objetivo central según la hoja de ruta configurada por Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo. Gobernadores y dirigentes opositores machacan con que el ajuste está recayendo solamente sobre los sectores medios y los jubilados.
Revertir el presente debería ser prioridad. El éxito del llamamiento a “hacer historia”, como brotó de algunos palcos de la Cámara baja, irremediablemente estará ligado a la suerte de las acciones que la dirigencia adopte en lo inmediato.