Opinión

Antes y después de las urnas

A tres domingos de las elecciones crece levemente el interés. A espaldas de Macri, radicales oficialistas y otras referencias comienzan a puntear el posmacrismo.

Domingo 06 de Octubre de 2019

A tres domingos de las elecciones todo parece haber sido dicho, todas las cartas parecen haber sido jugadas. Si no aparece de manera abrupta, rampante y disruptiva un cisne negro que de vuelta la taba, el peronismo volverá a ser gobierno.

A espaldas d e Mauricio Macri, radicales, dirigentes del PRO y otros no alineados en ninguna grilla partidaria se reúnen, empiezan a hablar del posmacrismo y formatean un equipo de oposición que pueda evitar lo que ya sucedió desde 2003 hasta 2015: otra década peronista.

Otra vez, como tantas, Martín Lousteau quiere armar otro bando. Lo dijo en una entrevista reciente con el diario Clarín. Nombró a Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Alfredo Cornejo, Rogelio Frigerio y al intendente electo de Rosario, Pablo Javkin. También Monzó y Larreta tienen a Javkin en el radar.

Los socialistas, que miran de reojo esta propuesta del ex ministro de Economía kirchnerista y autor intelectual de la Resolución 125, recuerdan que una iniciativa similar llegó a los oídos del gobernador Miguel Lifschitz, pero antes del cierre de listas. Lousteau pretendía que el socialismo se incorporase a Cambiemos para dar allí una gran interna.

Detrás de la jugada del ex embajador macrista en Estados Unidos está siempre la mano no tan invisible de Enrique Nosiglia. Las declaraciones de Lousteau cayeron mal en algunos dirigentes, pero la que verbalizó públicamente ese estado que germina adentro del oficialismo fue Elisa Carrió, quien atacó con dureza al ministro del Interior. Los que conocen el paño de las internas oficialistas advierten que, después del 27 de octubre, Carrió baldeará los pisos del infierno cambiemita con nafta.

Lo que está haciendo Carrió (de lo más neblinoso del oficialismo) al atacar a Frigerio (de lo mejor del oficialismo) es limar la posibilidad de un posmacrismo moderado. A esta altura, Marcos Peña trabaja también para que Macri sea el jefe de la oposición. Es lo que teme Rodríguez Larreta. El jefe de Gobierno piensa que Peña querrá convertir a Macri en el jefe de una oposición a "la venezolana", según le confió una fuente a LaCapital.

Como sea, no sólo Lousteau salió a pintar el futuro sin Macri. Agrandado por los resultados de Mendoza, el gobernador Alfredo Cornejo hizo una visita a Emilio Monzó durante la semana, preocupado por las versiones que ubican al presidente de la Cámara más cerca de Alberto Fernández que de un futuro coalicionista con los restos de Cambiemos.

Y, al margen de haberse convertido en anfitrión del presidente, el titular del radicalismo imagina un futuro posmacrista sin Macri encabezando la oposición. "Si Rodríguez Larreta gana en Caba, los radicales tendremos que hacer un polo de unidad con él y otras referencias del gobierno actual. Si vamos a ir a negociar de a uno con Fernández terminará metiéndonos a todos en la bolsa. Y hay que ampliar la coalición", le dijo a este diario un dirigente radical que suele trajinar periódicamente por la Autopista Rosario-Buenos Aires.

Que ya se esté hablando tanto del posmacrismo, cuando todavía faltan tres semanas para los comicios, es tan anormal como las instantáneas de la campaña. Fernández es el presidente electo virtual que le pide a los sindicalistas que levanten medidas de fuerza. Al mismo tiempo reúne a los gobernadores, les baja línea a los empresarios y habla como si ya le hubieran cruzado la banda presidencial.

Como contraespejo, Macri recorre ciudades y pueblos arriba de una camioneta, desde la que se desgañita prometiendo cosas que nunca hizo durante sus casi cuatro años de gobierno.

Al presidente le va mejor en las ciudades y pueblos que forman parte de la cuenca productiva y de la ruralidad que en los centros urbanos más populosos, donde se sufre más que en ningún otro lado la estanflación.

Curiosamente, hoy tiene mala prensa hablar de las encuestas, luego del papelón histórico que tuvieron algunas en los días previos a las Paso, intentando dibujar números para que se vaya a votar a favor del gobierno. Los sondeos son fotografías de un momento determinado, no más que eso. Ahora, quince nuevas encuestas que han sido publicadas coinciden en que la dupla Fernández-Fernández ganará sin necesidad de ir a un ballottage. Y todas dan una mayor diferencia al Frente de Todos que en las primarias del 11 de agosto.

En Santa Fe, las elecciones nacionales son una excusa perfecta para que Omar Perotti y Javkin demoren el anuncio de los nombres de funcionarios y funcionarias que integrarán el gabinete. Durante la reunión que mantuvieron Lifschitz y el rafaelino, el mandatario electo le dijo al jefe de la Casa Gris que sólo una persona hablaba en su nombre.

Perotti sufrió el portazo del senador Armando Traferri a la mesa de transición. Deberá calmar los ánimos del legislador sanlorencino como una forma de evitar posibles rebeliones en la granja de senadores peronistas. Por primera vez, desde 1983, un gobernador peronista tendrá sólo mayoría en la Cámara alta.

La novedad de las últimas horas en el campamento del Frente Progresista es el acuerdo interno para que Lifschitz sea el presidente de Diputados. El único que opuso cierta resistencia y que pidió "mayor democracia interna" fue el diputado Ariel Bermúdez, que reporta a Javkin. Tras ese acuerdo interno, aparecieron juntos por primera vez desde las elecciones provinciales Lifschitz y Antonio Bonfatti.

En paralelo a la decisión pública del diputado socialista Eduardo Di Pollina de votar a Fernández-Fernández, los dos últimos gobernadores progresistas se mostraron junto a Roberto Lavagna, el candidato presidencial de Consenso Federal.

El 27 de octubre —si es que no hay ballottage— se cerrará la etapa electoral. Pero la política seguirá activa y repleta de movimientos. Aquí, allá y en todas partes.

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