Opinión

Alquileres en la crisis

La primera mirada en la turbulencia cambiaria se dirigió hacia el precio de las propiedades en venta.

Lunes 06 de Agosto de 2018

La primera mirada en la turbulencia cambiaria se dirigió hacia el precio de las propiedades en venta. Cuando aparentemente se ha superado el epicentro de los movimientos, es necesario observar atentamente las consecuencias en otras áreas de nuestra profesión. Los alquileres es una de ellas.
Las consecuencias de la llamada turbulencia se prolongarán en el tiempo aunque la paridad cambiaria se equilibre en índices mas normales. Los que ya tenemos experiencia en las crisis de nuestro país, sabemos que siempre producen beneficiados y perjudicados. Los beneficiados siempre guardan silencio y los perjudicados claman por la imprevisión. Algunos beneficiados son gestores de la crisis y otros simples espectadores, atentos a la jugada o simplemente, distraídos afortunados.
Esto repercute sobre las relaciones locativas en general, y en particular las vinculadas a la producción y al comercio, cuyos locatarios son casi todas pequeñas y medianas empresas.
Es aquí donde el corredor inmobiliario debe intervenir con su experiencia y pericia. La concordia es el valor del corredor inmobiliario. Es cuando se hace acreedor al honorario, al momento de celebrarse el acuerdo. Se celebra la concordia, se celebra la paz, se celebra la continuidad del desarrollo del proyecto de vida de cada uno.
En este tiempo debemos intervenir poniendo como centro la situación de cada parte. Habrá quienes con su salario no alcanzarán los índices inflacionarios. Habrá pequeñas empresas con grandes dificultades para pagar el alquiler, y otras verán equilibrar sus ingresos.
Habrá que cuidar el lugar donde vivimos, expresamos nuestros afectos, nuestra potencialidad, nuestro desarrollo. Nuestro amor por la vida y por nuestra gente.
Por esto la sociedad quiere profesionales. Que profesen el acuerdo, la concordia en la apropiación de nuestro espacio circundante. Una concordia que es la expresión social de la paz. Esa es la orden de la sociedad al nuevo profesional.
Ya sabemos que hay muchos pícaros políticos y comunicadores de superficie que saldrán a responsabilizarnos de la crisis. Los conocemos. No perdamos el equilibrio. Nos debemos a ambas partes. La profesión sigue y seguirá en Argentina, más allá de estos pájaros circunstanciales, cuervos de mal agüero en las crisis, que quieren ganar votos o audiencia apelando al periodismo amarillo.
Porque nadie ni nada obliga a contratar a un corredor inmobiliario. Pero la gente los contrata, porque reconoce la función que pretenden ignorar quienes trabajan para la barra brava de la tribuna.
Nuestros clientes nos eligen. No quieren tratar directamente con la contraparte. Algo hay por lo que se pagan honorarios. Hay una tarea en pos de la concordia que se reconoce. Aquí y en todos los países americanos. No se puede tapar el sol con la mano. Ya somos más de dos mil colegiados en Santa Fe. Seguramente no todos iguales.
Les escribía desde aquí hace unos años: "Sabemos de nuestros vicios de origen. Sabemos de nuestras carencias de formación académica. Estamos tratando de superarlos. Junto a la gente, a nuestros clientes, que son alternativamente vendedores y compradores, locadores e inquilinos. Que nos señalan nuestros errores, y nos dan las gracias y nos pagan honorarios en nuestros logros. Y nosotros conocemos sus proyectos de vida, sus temores y sus anhelos, sus potencialidades y sus límites. Y nos acompañamos, porque somos parte de un mismo pueblo, el mismo que nos exige que seamos éticos y auténticos profesionales.
Ellos son nuestras raíces. A ellos nos debemos. Ellos nos crearon y consolidaron. Son los que respetan a la contraparte. Y porque la respetan buscan a quien dá un marco de concordia, comunicación, justicia y precisión a cada relación contractual. Nos conocemos, nos nutren, y somos su expresión".

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