Opinión

Aceite verde y a la cancha

Claves. La interna peronista se lleva los focos centrales del inicio de la campaña. Todos los sectores están pendientes. Tácticas y estrategias de un momento que subió al escenario al propio gobernador.

Domingo 01 de Agosto de 2021

La política santafesina va camino a una etapa, al menos en los nombres propios, que intenta configurar un escenario mutante.

  Diría Spinetta que “la neutrónica ya explotó y muy pocos pudieron zafar” en el peronismo, que va camino a un proceso que puede ser suicida si antes no se establece algún manual no escrito de buenos modales y tolerancia hacia el otro.

  Omar Perotti se tiene que preguntar donde esta parado el peronismo para saber por donde ir a buscar sus votos y trasladárselos a Marcelo Lewandowski. Ni estamos en 2009, cuando Carlos Reutemann le ganó al rossismo y al gobierno santafesino las elecciones a senador nacional ni todo el peronismo kirchnerista está íntegramente de un lado.

  Aquella vez había “oferta independiente” para que votos no kirchneristas —y ni siquiera peronistas— fueran para el gran elector santafesino, que aprovecho su sintonía con el campo. Hoy, hay una oferte independiente del peronismo instalada en los otros dos grandes frentes. Allí deberá ir a rascar la olla el gobernador. Aceite verde y a la cancha para todos y todas.

Lo de Agustín rossi ya se sabe desde hace años: está invicto en las lides internas —o casi— pero se le complica amplificar el contenido ideológico del voto en la general. En el gobierno nacional,hay cierta preocupación por el estado de las cosas en Santa Fe. “El Chivo nunca perdió una interna, pero tampoco ganó una general”, sintetizó una voz que admite que el peronismo santafesino se metió en un berenjenal.

Primeros números

Mientras la tarde de sábado se desploma en la ciudad de Buenos Aires, llegaron las tres primeras encuestas sobre las primarias santafesinas. “Las primeras tres encuestas nos llegaron hoy (por ayer). Y las tres lo dan arriba a Rossi por entre 4 y 6 puntos”, revela una fuente de las altas y buenas.”Falta la cuarta para el martes”, completa el informante.

  Al margen de la guerra de encuestas que sobrevendrá, no son horas para filmar la película. La díscola realidad peronista hace que La Cámpora esté con Perotti, algo que ni en sueños habría pensado el más peronista de los peronistas, y el gobierno nacional emitió algunos gestos hacia el enclave nacido y criado en Rafaela. Como por ejemplo la visita de Roberto Mirabella a Wado De Pedro.

  Un intérprete lúcido de los vaivenes peronistas cree que “Perotti va a tener que kirchnerizarse para sacarle votos a Rossi”, ya que los sectores independientes tienen en los frentes más grandes cuatro opciones en Juntos por el Cambio y dos en el Frente Amplio Progresista.

 En ese vector el intendente Pablo Javkin ha salido a mostrarse en los afiches como si fuese un candidato más, tratando de traccionar su buena imagen hacia Giustiniani y Palo Oliver. Ni hablar en Rosario, donde pega su liderazgo como un sticker a la campaña a concejal. Es lo que siempre hicieron Hermes Binner, Antonio Bonfatti y Miguel Lifschitz.

  “Soy Clara”, dice la diputada provincial Clara García en un spot en la que va tomando encarnadura propia y autónoma de Miguel Lifschitz. “Clara es una militante histórica, con prosapia socialista desde siempre”, dice Mónica Fein, quien se enoja con los que hacen referencia a su vínculo con Lifschitz.

  También se enojan en Juntos con el Cambio, donde la periodista Carolina Losada aguijonea la dermis de Federico Angelini por ser candidato a senador pese a que le quedan dos años como diputado nacional, y la banca podría ser ocupada por alguna ex Cambiemos reconvertida al peronismo. O una peronista que, en su momento, estuvo en el macrismo. Maximiliano Pullaro y José Corral prefieren apuntar al cristinismo.

 Juntos por el Cambio está repleto de problemas de frontera que, como el peronismo, deberá saldar con gestos de amor y paz. Lo que viene es apenas una primaria para instalar nombres en la boleta. La final del mundo para Cambiemos, a diferencia de lo que pasa en el peronismo, ocurrirá en noviembre.

 Si las elecciones nacionales fuesen hoy la oposición se alzaría con la victoria, y a Alberto Fernández le costaría mucho remontar la cuesta. Ya lo acusan hasta por el ingreso nocturno a la Quinta de Olivos. Una pavada que los periodistas anti peronistas toman como algo importante. Pero así será el futuro, repleto de bravatas, océanos de palabras injuriosas y falta de affectio societatis hasta en los propios elencos. Para injuriar y faltar el respeto al otro, Cambiemos cuenta con Elisa Carrió, quien despojada de aquella lucidez que se supo elogiar desde esta columna, es un barrilete al viento llevado por el hilo del PRO. Así deben entenderse sus ataques a Facundo Manes.

  En un país desquiciado, con payasos, mediáticos y personajes por el estilo ingresando a la política para tener una recompensa económica, la aparición del neurólogo es una buena noticia que debe ser leída como tal.

  Está muy bien el ingreso de gente ajena a la política a las lides electorales, siempre y cuando representen un salto de calidad en medio de esta situación de cada vez peor que sucede desde 1983.

  En Santa Fe, se debería contemplar esta realidad a futuro, admitiendo los cambios —que se han producido por los usos y costumbres—en una reforma constitucional, pero también impidiendo que candidatos que hace 16 años viven fuera de Rosario lleguen a la bota a bordo de paracaídas impulsados desde el corazón porteño. Hay tanto por mejorar que, a veces, ilusiona pensar que la política generará sus propios anticuerpos.

  ¿Será?

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