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A un año del fernandazo, hay olor fétido en Santa Fe

Claves. Hace doce meses, el peronismo le pegaba una paliza electoral a Juntos por el Cambio. En la provincia, hoy se vive un tembladeral judicial y político.

Jueves 13 de Agosto de 2020

A un año del fernandazo, que le dio al actual presidente 16 puntos de diferencia sobre Mauricio Macri, lejos está el país de ser el mismo. Tampoco la realidad política se puede trasladar como un espejo a aquel 11 de agosto de 2019.

El triunfo de Alberto Fernández en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso) sorprendieron a todos y pusieron en ridículo a todos los encuestadores. Del primero al último. Cuando todo parecía ser una hoguera en la que se calcinarían las humanidades de los encuestadores, se escribió en esta columna que el "todo pasa" de Julio Grondona también sería aplicable a los números y los sondeos.

Un año después, todos los que tienen que ver con la política y sus juegos de poder vuelven a estar pendientes de "los números". Un indulto más (¿y van?) a la patria encuestadora. Pues bien, doce meses después de la paliza peronista a Juntos por el Cambio, Fernández está bien considerado por la mayoría de los argentinos.

Un presidente oscilante

Si se saca la espuma que trajo la lucha contra el coronavirus en la percepción de los gobernantes, el presidente de la Nación conserva buena parte de su capital político. Alguien podría preguntarse: ¿Por qué sucede eso, si lo único que ha hecho este gobierno para que se lo amerite como un equipo eficiente fue el acuerdo con los acreedores internacionales? La respuesta, diría Dylan, esta flotando en el viento. Fernández va de aquí para allá intercambiando moderación y, a la vez, disciplinamiento a Cristina. Nada va a cambiar por el momento.

Tampoco es propicio para el análisis político evaluar las ponderaciones y las críticas a Fernández sin los episodios encadenados de la pandemia. El coronavirus se llevó a pasear a la política. El éxito inicial de la cuarentena permitió que se pongan en práctica políticas de Estado, por primera vez en décadas.

Aquellas declaraciones del eterno diputado radical Mario Negri llamando "mi comandante en jefe" a Fernández, con toda una escenografía multipartidaria acompañando los pasos del jefe del Estado peronista, han quedado atrás como la cuarentena correcta. Lo que viene es más pandemia, más crisis económica y más intolerancia.

La realidad del día mismo de las Paso dejó una imagen pésima de Macri, culpando a la gente por haber votado al Frente de Todos. Esas declaraciones del entonces presidente hicieron que el dólar crezca 23 por ciento en menos de 24 horas. Camino a la general de octubre, sin embargo, Macri se sacó de encima el lastre de Jaime Durán Barba y cómo una especie de Iggy Pop de quinta Los Abrojos comenzó a tirarse encima del macrismo militante. Pudo acortar la diferencia: el peronismo le ganó por 8 puntos, no por 16 a Juntos por el Cambio.

Luna de miel en la mano

La luna de miel de Fernández con la sociedad no tuvo eventos que la coartara. Las malas decisiones las tomó ya electo, en medio de la pandemia, con Vicentin, la reforma judicial y la fórmula excesivamente porteñocéntrica con la que conduce su gestión. Alguien observó con mucho criterio: "Cuando hay rating alto por las decisiones respecto de la cuarentena, Fernández luce más moderado que Rodríguez Larreta. Pero cuando nadie los ve y Cristina le ordena cosas, hace saludo uno, saludo dos".

Al fin, se dice aquí que Fernández no es de izquierda ni de derecha, sino todo lo contrario. Y así seguirá siendo. La gran pregunta será: ¿hasta cuándo podrá seguir haciéndolo? Hay sectores cristinistas que creen que el presidente deberá movilizar al kirchnerismo desde consignas icónicas (como un nuevo avance sobre ley de medios) y otros, como los gobernadores peronistas, pretenden que el jefe del Estado encarne moderación y federalismo. "Hay Fernández para todos y todas", parece decir el hombre del bigote entrecano.

El mayor aliado del peronismo es Macri. En plena pandemia, el ex presidente hizo gala una vez más de su falta de pericia y sentido común. Ve la realidad desde la Costa Azul. Lo dice con todas las letras Gerardo Morales, gobernador de Jujuy: "Mientras Macri anda de turismo en la Costa Azul y no me llama nunca, el presidente se comunica conmigo todos los días".

Pánico y asco en Santa Fe

Mientras, en Santa Fe, por primera vez huele a podrido la relación entre poderes e, incluso, adentro mismo de los estamentos que componen el Estado. Detenciones de fiscales, ex funcionarios y mucha olor fétido que viene desde los subsuelos hacen prever una campaña despiadada cuando se tenga que definir la nueva etapa del poder.

Algunos han exagerado la nota alertando sobre un mani pulitte a la santafesina. Todo el derrotero que culminó con la detención de los fiscales Patricio Serjal y Gustavo Ponce Asahad generó pánico en los corrillos políticos del peronismo y del Frente Progresista. Lo propio sucedió, ayer, con el caso de Agustín Andereggen, ex coordinador de Seguridad de la gestión anterior, detenido en Rafaela

Incluso, en el PJ, dirigentes del primer nivel acusan a algunos propios de encender la mecha. Hay carpetazos, en forma de audios e instantáneas fotográficas.

¿Esto recién empieza o es el tope de una investigación que conmueve a todo el Estado? Según sea esa respuesta, pasarán, o no, muchas cosas en la bota.

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