Opinión

2019: el año de las urnas

Claves. Cambiemos aprovecha la ausencia opositora y analiza estrategias. En Santa Fe, un senador del PJ anunció su apoyo a Bonfatti y no sería el único. Catarata de desdoblamientos electorales.

Domingo 06 de Enero de 2019

Nada refleja mejor los tiempos que corren que la brumosa foto de Pancho Cabrera, en cueros, culpando del riesgo país al peronismo.

Pese a que no hay brotes verdes, ni lluvia de inversiones, ni nada, el gobierno nacional se abroquela en culpar al pasado, al peronismo, a Cristina, de todos los males de este mundo. Y es posible que logre no sólo audiencia para este discurso de salvaguarda de su propia incapacidad, sino que, además, es viable la chance de que Mauricio Macri pueda ser reelecto.

Así como nadie se suicida en política —salvo la Alianza de radicales y frepasistas que ganó en 1999 y debió irse en 2001—, la sociedad no vota a quien no existe. Y, en términos prácticos, de gobernabilidad, de proyecto alternativo, la oposición al macrismo no tiene entidad.

Dice hoy en una entrevista con LaCapital el consultor Carlos Fara: "Siempre se debe tener en cuenta que hay una sociedad cansada, desgastada, sin energías para cacerolazos, con mucha angustia. Estratégicamente no parece un buen momento para despotricar. Y el gobierno, sabiéndolo, se aprovecha de la coyuntura".

En ese sentido, el 2019 tendrá una avalancha de elecciones en las provincias que impactará en la creación de escenarios. Eso es lo que está evaluando Cambiemos —o mejor dicho el macrismo— a la hora de definir si adelanta o no las elecciones en la provincia de Buenos Aires.

Los gambitos de María Eugenia

A la luz de los triunfos opositores en cadena que proyectan los encuestadores en varias provincias, un triunfo en el Estado más grande e influyente del país modificaría las sensaciones. El gran título ya no sería "Cambiemos perdió en la mayoría de las provincias", sino "Cambiemos ganó en la provincia de Buenos Aires".

La jugada es muy riesgosa, y también puede interpretarse como un deseo de la gobernadora María Eugenia Vidal de desprenderse de Mauricio Macri en las elecciones provinciales. Macri mide muy mal en el conurbano.

En el mientras tanto, Vidal encontró un gambito para mantener entretenida a la clase política y al periodismo político nacional. Para desdoblar las elecciones deberá contar con el apoyo de Sergio Massa, quien va de la crítica absoluta a Cambiemos a un eventual apoyo a este tipo de modificaciones del calendario electoral. Casi una ruptura de las reglas. Así será difícil encontrar un punto de equilibrio para el líder del Frente Renovador.

La falta de un horizonte opositor calibrado se deja escuchar, también, en los dichos de Miguel Lifschitz, quien parece depositar la esperanza alternativa en Roberto Lavagna, un dirigente de casi 80 años. No parece fácil que el ex ministro de Economía de Néstor Kirchner pueda ser de la partida sin superar un escenario de primarias. Lo que prima en el peronismo es una hoguera de vanidades que dificulta separar al árbol del bosque.

Sin aguardar los pasos de una estrategia colectiva, el gobernador de Salta, Juan Urtubey, decidió confirmar su postulación, pese a que no mueve el amperímetro electoral. No le resultará fácil al peronismo federal encontrar un pasillo que conduzca a la Presidencia, y mucho menos sin la presencia de otras fuerzas. En eso, Lifschitz tiene razón: con el peronismo solo no alcanza para ganarle a Macri. Y eso que Macri tiene índices muy bajos de imagen y popularidad.

En Santa Fe, la novedad —pequeña, pero novedad al fin— vino desde el peronismo. El eterno legislador provincial Joaquín Gramajo metió un sonoro garrochazo y se pasó a las filas del Frente Progresista. Es la confirmación de la buena relación que Antonio Bonfatti construyó con los senadores del PJ, susceptibles a la generosidad de los gobernadores de turno. ¿O acaso el senador José Baucero no propuso llamar "Gobernador Miguel Lifschitz" a un puente sobre el arroyo Saladillo Amargo, en la traza de la ruta provincial 55?

Algunas voces indican que el salto de Gramajo podría ser emulado, aunque, por ahora, parece un mensaje destinado a incomodar a Omar Perotti. Por lo pronto, militantes del perottismo se dedicaron a pintar paredes en Rosario, haciendo alusión a los treinta años de gobiernos socialistas.

En el socialismo no sólo tienen preparada munición gruesa contra el senador rafaelino, sino que admiten que "se viene una campaña muy intensa, de guerra, va a ser tremenda".

Cambiemos también parece tener la mesa servida para una primaria intensa e inesperada. En el PRO creen que están dadas las condiciones para competir con José Corral y, en ese sentido, Federico Angelini logró la adhesión del presidente de la UCR provincial, Julián Galdeano.

Al parecer, el radicalismo propondrá un postulante a vicegobernador, y no descartan un dirigente radical para competir con Roy López Molina. Por las dudas, Gabriel Chumpitaz sigue bajando kilometraje en sus promocionadas historias de las redes sociales.

Corral intenta convencer a Marcos Peña de la necesidad de evitar internas en Santa Fe, pero sabe el jefe de Gabinete que Angelini es importante para la campaña nacional, y no quiere actuar sin antes consensuar una posición. Ya lo dijeron en Casa Rosada: "Si hay acuerdo y lista única mejor, pero, de lo contrario, habrá que ir a internas".

Faltan definir los nombres, porque los tigres de papel que cada sector utilizará en la campaña están más que claros. Cambiemos y el PJ atacarán al Frente Progresista por el lado de la inseguridad y la violencia, al tiempo que el socialismo y los radicales del NEO harán eje en la mala economía macrista. Como refirió, ayer, un militante peronista santafesino: "El PJ puede hacer eje en ambas cuestiones".

El 2019 abre, de par en par, sus puertas, recibiendo a la política. ¿Será bienvenida, con semejante recesión?

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