Nueva muestra de fe de los peregrinos que llegaron al Campo de la Gloria
San Lorenzo.— Una vez más como hace 31 una multitud de peregrinos caminó junto a la imagen
de Nuestra Señora de Rosario desde la catedral rosarina hasta el Campo de la Gloria de San Lorenzo,
bajo el lema "María, testigo, fortaleza y esperanza, guíanos". Allí el arzobispo rosarino, monseñor
José Luis Mollaghan, pronunció una homilía...
19 de mayo 2008 · 01:00hs
San Lorenzo.— Una vez más como hace 31 una multitud de peregrinos caminó
junto a la imagen de Nuestra Señora de Rosario desde la catedral rosarina hasta el Campo de la
Gloria de San Lorenzo, bajo el lema "María, testigo, fortaleza y esperanza, guíanos". Allí el
arzobispo rosarino, monseñor José Luis Mollaghan, pronunció una homilía, que finalizó con un
llamado al diálogo entre el gobierno y el campo.
Antes de las 15 y con evidentes muestras de cansancio por
el calor empezaron a llegar los primeros peregrinos recibidos por un grupo de scouts que les
ofrecían agua de una cuba aportada por la empresa Assa.
También un grupo del Ejército y de ex veteranos de Malvinas
ofrecían mate cocido y agua caliente para los termos, mientras la gente que arribaba buscaba la
sombra de los árboles, y el césped para recuperarse un poco de una jornada en la que la temperatura
llegó a los 30 grados.
Sin embargo cuando a las 15.30 la imagen de María llegó al
pórtico de histórico Campo el entusiasmo le ganó al cansancio y los jóvenes y no tan jóvenes
comenzaron a saltar y cantar al paso de la Virgen.
A esa altura monseñor Mollaghan, el intendente rosarino
Miguel Lifschitz y el local Leonardo Raimundo marcharon junto a la imagen de la Virgen hasta el
altar ubicado contra la barranca junto al Cristo donde se celebró la eucaristía.
Antes de la celebración un grupo de seminaristas alegró a
los asistentes con canciones religiosas que fueron celebradas por el público, que fue mucho menor
que en otras ediciones de la tradicional peregrinación. Tal vez el inusual calor para esta época
del año haya contribuido para que mucha gente mayor desista de concurrir y la jornada quedó
prácticamente reducida a jóvenes y adolescentes.
Pasadas las 16 comenzó la misa y en su homilía monseñor
Mollaghan agradeció a todos la muestra de fe. "Vinimos caminado como los primeros misioneros que
arribaron a estas tierras por amor a Jesús y con una gran devoción a la madre de Dios", dijo. Más
adelante el obispo instó a defender la vida "ante cualquier normativa social o de una regulación
cultural, porque somos creados a imagen de Dios, para formar una familia y una comunidad".
El campo presente. Sobre el final de la homilía, y a modo de súplica, Mollaghan
llamó al diálogo entre el gobierno y el campo, hecho que fue recibido con un cerrado aplauso de la
gente.
Un pedido a "construir una patria en paz" fue el preludio
para mencionar el tema de la política nacional haciendo "un llamado a que las conversaciones entre
el campo y los responsables de la conducción nacional alcancen soluciones equitativas y justas para
todos, sin olvidar la solidaridad ni la búsqueda del bien común como meta para todos los
argentinos".
El prelado remarcó: "Quien dialoga nunca pierde, dialogar
no es claudicar porque el diálogo es un gesto audaz y profético que nos dispone a ser servidores de
la verdad".