Domingo 30 de Agosto de 2020
La pandemia frenó un montón de cosas, pero no la pasión y el sentido de pertenencia que no sólo es propiedad de un club popular de fútbol. Que lo diga sino Nueva Aurora, la institución que es orgullo en el corazón de barrio Parque y que hoy se apresta a celebrar sus primeros 80 años de vida. Cumpliendo con todos los protocolos sanitarios, por supuesto, dejando la cena y el baile para cuando se pueda, pero sin dejar pasar la ocasión que se cumple precisamente hoy.
Nueva Aurora se dedica al deporte amateur, cumple un rol social importantísimo y abarca varias actividades para contener las necesidades del barrio. Los más característicos son el futsal y el handbol, pero también quizás no muchos sepan que es la institución que tiene el único equipo de la ciudad de béisbol que llegó a competir a nivel nacional, entrenando en el estadio Municipal. En ese mismo lugar se va a practicar patín carrera, otra disciplina en la se luce. En sus inicios también el básquetbol fue uno de los pilares.
Pero además se practica zumba, gimnasia para adultos y localizada, musculación y taekwondo, que cubren las necesidades de los 450 socios con los que cuenta hoy el club y son el sostén principal en estos tiempos de pandemia.
El club identificado con los colores rojo y blanco muestra con orgullo a un gran emblema internacional, como es Ignacio Zamboni, surgido del futsal de Nueva Aurora y que hoy milita en el Active Network de Italia, de forma profesional.
Precisamente, en su cancha que fue remodelada con mucho esfuerzo, el equipo de primera de futsal compite con los grandes de la Rosarina en la A, con Adrián Mossuto de DT. El presidente es Jorge Pfirter, histórico jugador de la poderosa UNR, que nació y finalizó su carrera en el club y hoy juega en veteranos. Y Jorgelina Juárez está al mando de la secretaría.
Además de los deportes y su vida social, de los socios siempre colaborando para arreglar o pintar sus instalaciones como ocurrió recientemente, Nueva Aurora siempre está dispuesto a la ayuda con la comunidad que lo rodea y así el año pasado, por ejemplo, abrió sus puertas para alojar a gente en situación de calle. Otro orgullo más de un club que rearma la vecindad y solidaridad como bandera.