Miércoles 22 de Diciembre de 2021
Para recibir a sus alumnos en los cursos y talleres que ofrece, y para poder optimizar el tiempo y el espacio, el talentoso ebanista Lisandro Aldasoro apela a un orden meticuloso que verdaderamente se aprecia al ingresar a su taller. Las herramientas se presentan en una prolija exhibición, ubicadas por sectores y colgadas de tal manera que cubren cada pared del reducido cuarto que va reorganizando con dinamismo, según sus necesidades y gustos.
“Tener ordenada la distribución herramientas hace que el trabajo fluya de una forma más natural”, asegura el también restaurador y tapizador.
Dentro de esa habitación se aboca a las tareas de encastre, ebanistería y tallado que realiza sobre un banco de carpintero que perteneció a un tío suyo, y el factor emocional entra en juego para acrecentar la pasión con la que, se le nota, restaura o construye cada mueble.
“En este momento me está gustando más la restauración”, explicando así lo dinámico que es su oficio: Aldasoro es un carpintero especializado, estudioso, y con clara vocación docente. Su intención es que ese saber circule, y “que perdure en el tiempo porque no le veo mucho sentido a guardarme las cosas”.