Viernes 20 de Octubre de 2023
El universo artístico del reconocido fotógrafo incluye un amplio estudio en su excelentemente bien conservada casona antigua, y en ese espacio conviven computadoras, sensores, cámaras y filtros interconectados entre sí. Todo súper moderno y de vanguardia, sin embargo, a Gustavo Goñi le tomó su buen tiempo subirse a la ola de los avances tecnológicos: “Fue toda una irrupción, en poquísimo tiempo pasaron muchos cambios, yo venía de copiar mis propias fotos en laboratorio y revelar mis películas… a prender una computadora y utilizar la posproducción. Y durante años no pude activar con eso, soy muy lento en los procesos, me cuesta incorporar lo nuevo”, admite, y enfatiza: “Todo proceso lleva tiempo”.
En la actualidad está amigado con la velocidad con que surgen las innovaciones en su profesión y por supuesto le encuentra a lo digital sus múltiples ventajas: la inmediatez, el ahorro de tiempo. “Hoy es una herramienta, es como respirar para mí”.
Sus comienzos analógicos lo ayudaron muchísimo en el manejo de la luz. Con una iluminación acertada no hace falta una posterior edición. Muchas de sus imágenes, asegura el fotógrafo, ni siquiera necesitan retoques. Ni aún en los inicios de esa revolución Gustavo estuvo a favor de la excesiva manipulación. “Ya pasó esa idea, que fue muy de los años noventa”, se refiere a cuando sus colegas hacían uso y abuso del photoshop.
“Hoy se está buscando lo natural, incluso en las fisonomías de cuerpos, en las tipologías, hay una apertura y me parece buenísimo, incluso muchos jóvenes están volviendo a la fotografía analógica, como búsqueda del error, de la imperfección. Nos estamos permitiendo ser imperfectos”.
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Rosarino por adopción, Gustavo Goñi eligió a su ciudad desde muy jovencito, cuando comenzó su etapa universitaria en la UNR. Mientras cursó sus estudios – es Licenciado en Bellas Artes y profesor de Artes Plásticas – dio sus primeros pasos en la fotografía y rápidamente su nombre y su buen ojo para los retratos se hicieron conocidos.
Con los años continuó perfeccionándose en técnicas de grabado, pintura y dibujo, y consolidó una rutilante carrera que lo posiciona como el gran referente entre los fotógrafos de la región. Fusionar el arte y la moda con un estilo de vanguardia lo llevó a liderar equipos de trabajos, ser contratado por marcas reconocidas, editoriales de revistas, y retratar a las modelos más famosas.
Por su espíritu creativo y su propia búsqueda interna nunca dejó de incursionar en los procesos artísticos, deteniéndose con rigor y pasión en la investigación sobre la luz y el cuerpo humano.
En la actualidad continúa desarrollando su labor docente en universidades e institutos educativos y, junto al Doctor en Humanidades y Artes, Guillermo Augusto Fantoni, lleva adelante una instancia de curaduría de su propia obra.