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No pudo ingresar al nivel terciario por culpa del servicio de colectivos

El incumplimiento en los horarios del servicio de colectivos interurbano de pasajeros repercute de manera directa en los usuarios y suele ocasionar daños irreversibles. Un estudiante de esta ciudad que asistió durante varias semanas a los cursos de nivelación para el ingreso a la Tecnicatura en Construcciones...

Miércoles 09 de Marzo de 2011

Cañada de Gómez.— El incumplimiento en los horarios del servicio de colectivos interurbano de pasajeros repercute de manera directa en los usuarios y suele ocasionar daños irreversibles. Un estudiante de esta ciudad que asistió durante varias semanas a los cursos de nivelación para el ingreso a la Tecnicatura en Construcciones que depende del Instituto Politécnico, una de escuelas universitarias de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), no pudo dar el examen final como consecuencia de una serie de fallas e incumplimientos registrados en el servicio que une Cañada de Gómez con Rosario.

Hace apenas unos meses que Esteban Rodríguez, de 24 años, terminó la escuela secundaria. Para mantener sus estudios tuvo que trabajar de albañil, un oficio que aprendió siendo chico, pero para Esteban esta realidad que le tocó vivir no fue una carga sino un aprendizaje. Cree convencido que cuando uno se esfuerza todo puede resultar mejor.

Bajo esa premisa decidió estudiar Técnico Universitario en Construcción, una tecnicatura universitaria que se dicta en el edificio de la facultad de Ingeniería de la UNR con la idea de posicionarse de otra manera en el mundo laboral.

El pasado 28 de febrero, Esteban debía dar un examen de matemáticas a las siete de la tarde en el Instituto Politécnico de Rosario. Para no tener inconvenientes con el horario fue cinco horas antes a la terminal de colectivos de Cañada de Gómez para asegurarse de que iba a llegar a tiempo. Sin embargo y a pesar de la previsión, eso no ocurrió.

El primer colectivo que Esteban quiso tomar fue un servicio expreso de la empresa General Urquiza que pasó a las dos y media de la tarde, pero como no había asientos disponibles no pudo viajar.

Dos horas después. El joven preguntó por los horarios que seguían y así se enteró de que contaba con un servicio de Monticas a las 16.20 y otro expreso, también de General Urquiza a las 16.30, con el que luego se quedó porque tenía menos demora que el anterior y en una hora iba a estar pisando suelo rosarino.

Pero los inconvenientes continuaron. Como ese colectivo se estaba demorando bastante (ya eran las cinco de la tarde), Esteban regresó a la ventanilla para preguntar. Allí le dijeron que la unidad iba a llegar con demoras, pero que a más tardar a las cinco y media iba a arribar.

“Lo curioso es que a esa hora (17.30) llega un nuevo servicio de Monticas y otro de General Urquiza que no tomé porque el chofer me dijo que el que correspondía a mi boleto venia detrás de él, así que esperé porque aun estaba con tiempo”, relató.

Pero ese “detrás de él” se transformó en otra media hora de espera. Finalmente tomó el ómnibus pasadas las seis de la tarde. Enseguida se percató de que la unidad circulaba con desperfectos técnicos, por lo que se demoró mucho más en llegar a la estación de colectivos de Rosario.

Sin chances. La conclusión es que Esteban llegó una hora después de lo indicado para dar el examen. Cuando su profesor le dijo que no iba a tener tiempo para resolver los ejercicios el joven pidió hablar con el director, quien fue muy amable pero implacable en su respuesta: “Si pospongo para uno de los alumnos voy a tener que hacerlo con todos”, le dijo. De esta manera Esteban se quedó sin examen y sin poder ingresar a la facultad.

El secretario de escuelas secundarias de la UNR, Hugo Heizmann, explicó a La Capital que las tecnicaturas tienen cupos predeterminados, 30 vacantes, y si hay más postulantes se ingresa por orden de mérito y, si no se alcanza el puntaje necesario, se le ofrece al alumno la posibilidad de ingresar a otra tecnicatura de las que se dictan en el Politécnico y, luego de cursar un año, cambiar de carrera si se aprueban las equivalencias. Pero al no poder rendir el primer examen Rodríguez quedó eliminado, ya que no podía acreditar puntaje.

Duro golpe. “Ese era el examen de matemáticas, después debía dar otro de física. No hizo falta que me preparara porque no tenía sentido rendir ya que me iba a faltar el otro examen. Fue muy duro para mí, toda mi familia respaldó esta decisión y juntaron las monedas para que pudiera estudiar”, confió con tristeza.

Sin embargo Esteban —quien atendió a La Capital en una casa humilde en el extremo sur de la ciudad— no baja los brazos, sonríe con sus ojos achinados. Felizmente es de las personas que no se rinden. Con la ayuda de los directivos del Politécnico encontró un principio de solución a su problema.

“Me aconsejaron que curse en un anexo en Armstrong una carrera de Agromecánica, debido a que las materias son similares y entonces una vez que las apruebe podré homologarlas para ingresar en segundo año”, dijo Esteban, después de remarcar que hizo público su problema para que los funcionarios tomen medidas y el servicio funcione mejor.

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