Depaoli & Troscé celebró su 30° aniversario con un evento en su centro logístico en Ibarlucea. La hoja de ruta que les permitió dar el salto.
Domingo 08 de Marzo de 2026
El dicho popular dice que los opuestos se atraen y la fórmula parece haber funcionado para Depaoli & Troscé, que nació del encuentro entre el ingeniero Luis Depaoli y el arquitecto Luis Troscé, dos perfiles distintos en carácter y formación, pero complementarios a la hora de ejecutar proyectos. Esa combinación de mirada técnica y enfoque arquitectónico fue el punto de partida para construir una empresa que se volvió un referente en la obra pública santafesina y acaba de celebrar tres décadas de historia, desde su fundación en 1996.
El festejo no fue solo simbólico, sino que la firma organizó un gran evento dos semanas atrás, en su centro logístico y de oficinas, ubicado sobre la ruta 34, en un predio de 1,5 hectáreas en Ibarlucea. Allí, frente a sus allegados, equipos de trabajo, empresarios y funcionarios municipales y provinciales, los socios se dieron el gusto de repasar su trayectoria, con proyectos a lo ancho y largo de Santa Fe y principalmente en Rosario, donde contribuyeron al paisaje urbano con obras de relevancia como la biblioteca Estrada y la Argentina, la guardia del Hospital de Niños J. Vilela, el Museo Macro, el Edificio de Servicios Deportivos de Newell’s, el Polo Tecnológico y el Mercado del Patio.
En diálogo con Negocios de La Capital, los socios no solo se permitieron recordar cómo llegaron a consolidar la empresa que hoy conducen, sino que también detallaron los proyectos que los mantienen ocupados. “La actualidad nos encuentra con varios planes en carpeta e iniciamos recientemente tres obras importantes con la provincia. Se trata de edificios clave para la política de seguridad, como las jefaturas y la unidad del 911 para el control de cámaras y localización de móviles. Son obras de montos importantes que generan un gran volumen de trabajo”, señaló Luis Depaoli, al trazar un panorama del arranque de 2026.
Por otra parte, en el ámbito privado el foco está en dos desarrollos que ya vienen dando de qué hablar. Uno se ubica en la esquina de Montevideo e Italia, un edificio de propiedad horizontal de alta gama, con un piso completo de amenities, que incluye gimnasio, quincho, pileta y solárium. En este caso, participan como inversores junto al dueño del terreno y prevén inaugurarlo hacia finales de octubre de este año.
El segundo es Carrasco M, un desarrollo inmobiliario sobre la barranca del barrio La Florida, cuyo puntapié inicial estuvo dado porque el predio pertenece a la familia Messi, allí trabajarán en alianza con otra constructora. “Llegó a nosotros a través de un fiduciario que llevaba adelante la ejecución y estaba a la búsqueda de una constructora. Nos convocó y le gustó la forma que tenemos de trabajar”, contó Troscé y agregó que la obra se retomó en enero y se encuentra en plena ejecución de las estructuras, tras completarse los movimientos de suelo. Si bien el plazo de finalización no está cerrado, estiman que podría demandar alrededor de dos años y medio, sujeto al flujo de fondos que reciban.
Forjar más que una amistad
Los socios se conocieron con menos de 30 años en Misiones, en el año 1985, mientras trabajaban para dos empresas distintas que estaban haciendo obras en Celulosa Puerto Piray, a pocos kilómetros de la localidad de Eldorado. Regresaron a Rosario en 1986 y, tras afianzar su amistad durante casi diez años y trabajar en algunos proyectos puntuales, decidieron apostar a formar una empresa propia, bajo el sello de sus dos apellidos.
Ambos coincidieron en que los inicios fueron temerarios, por el contexto del país, que empezaba a complejizarse en su escenario económico, pero también por la situación que atravesaban. Se habían quedado sin trabajo y no tenían capital inicial, pero la pasión fue más fuerte y decidieron arriesgarse, usando el living de la casa de Luis como punto de encuentro inicial. A pesar de no tener recursos, utilizaron su creatividad e ingenio para realizar las obras que les encargaban y ganar la confianza de los proveedores.
Tuvimos la suerte de que arrancamos con dos obras importantes que nos cedió una empresa y eso nos permitió tomar impulso y vincularnos con proveedores, contratistas, colegas y con funcionarios de la Municipalidad”, contó Depaoli, pero agregó que después de un año y medio surgieron problemas económicos que afectaron a las actividades productivas. Antes de la crisis de 2001, se frenaron desarrollos y algunas personas les quedaron debiendo dinero. En ese contexto, los socios debieron afrontar sus compromisos financieros tomando créditos y hasta vendiendo bienes personales, entre ellos, una camioneta, para poder cumplir con proveedores y trabajadores.
Según Troscé, el coraje y el compromiso siempre estuvieron presentes en su decisión de emprender y les permitieron transitar todos estos años de altibajos en la economía: “tuvimos la capacidad y el ingenio para cumplir con los desarrollos y ejecutar nuestras obras desde un primer momento, a pesar de las dificultades. Eso habla de nuestro atrevimiento y, si bien Luis es más osado que yo, lo supe acompañar muy bien y sin que me temblara el pulso”.
En este proceso de crecimiento también sumaron a un tercer socio: Sebastián Cantú, quien se había iniciado en la firma como ingeniero antes de emprender un camino propio en otra empresa. Su experiencia y el conocimiento acumulado durante esos años llevaron a que los fundadores lo convocaran nuevamente, esta vez para integrarse a la dirección y asumir un rol en la toma de decisiones estratégicas.
Obras destacadas
Luego de atravesar un tiempo con la empresa prácticamente paralizada, la actividad se reactivó en 2001 tras adjudicarse la licitación para construir la guardia del Hospital de Niños Víctor J. Vilela. Para los socios, aquella obra implicó un enorme desafío: cumplir con plazos y presupuesto en un contexto económico adverso. Si bien significó un impulso decisivo, recuerdan que en ese momento la obra pública estaba prácticamente detenida y que la recuperación del sector sería lenta.
Con el paso de los años, sin embargo, la obra pública se convirtió en la principal expertise de Depaoli & Troscé. A contramano de otras competidoras que diversificaron su actividad hacia desarrollos inmobiliarios, la firma optó por especializarse con un perfil técnico orientado a proyectos edilicios de gran escala como museos, alcaidías, distritos y escuelas.
La construcción de hospitales es otra área donde tienen experiencia, habiendo ejecutado dos nodales de gran envergadura, uno en Reconquista y otro en Rafaela, además de hospitales regionales en Ceres y en Coronda. En Rosario, trabajan continuamente con el equipo de médicos del Hospital Español, donde ejecutaron distintas etapas de edificios dentro de sus instalaciones. Ahora, de hecho, están terminando el proyecto para construir el nuevo edificio de la maternidad, que ocupará la esquina de Mitre y Garay y está planeado que arranque en mayo.
También dejaron su marca en obras ferroviarias y de seguridad. Entre las más emblemáticas mencionan la Estación Rosario Sur y la Estación Policial Distrito Sur, dos intervenciones que, según reconocen los propios empresarios, figuran entre sus favoritas. “La Biblioteca Argentina fue otra obra que me gusta mucho por el armado y la incorporación del anexo nuevo al edificio histórico, para el cual también motorizamos su recuperación y puesta en valor”, señaló Depaoli.
Ser eficientes
El ingeniero hizo hincapié en los riesgos que implica aceptar trabajos financiados y promovidos por el Estado, ya que este tipo de contratos prioriza la administración de los fondos públicos. Señaló que las empresas contratadas tienen la obligación de continuar la obra aun cuando los pagos se demoren, y que se trata de un compromiso que deben asumir.
“En proyectos donde trabajan 200 personas, cada quince días hay que pagar. En algún momento esas dificultades las pasamos y nosotros seguimos igual, priorizando los equipos armados para mantener los puestos laborales y porque después es muy difícil si se desarman volver a afianzarlos”, aseguró el empresario.
A la hora de reflexionar sobre la construcción en la obra pública, Troscé opinó que los montos de esos proyectos son mayores que los del ámbito privado: “el premio es más grande, pero el riesgo también”. En este sentido, consideró que, más allá de contar con un buen equipo de profesionales, el éxito en el sector depende en gran medida de la capacidad para ganar licitaciones. Señaló que para ello es clave un manejo eficiente de los costos, que permita presentar ofertas competitivas y, al mismo tiempo, ejecutar las obras con el valor establecido.
Por eso, los empresarios tomaron la decisión de incorporar a su órbita productiva dos nuevas unidades de negocio, lo que les permitió bajar costos al producir ellos mismos ciertos componentes. Primero montaron un taller de herrería que luego evolucionó en una fábrica de estructuras metálicas para producir y montar con sello propio. Más adelante, replicaron la estrategia con una fábrica de aberturas, cuyo desarrollo quedó a cargo de Martín Depaoli, hijo de Luis, logrando así mayor control sobre tiempos, costos y estándares, aunque en algunos casos aún recurren a proveedores externos.
Troscé destacó que esta apuesta les permitió dejar de depender de contratistas que, en muchos casos, incumplían plazos de entrega o estándares de calidad. La incorporación de capacidad productiva propia los volvió más competitivos y les dio mayor control sobre los procesos y resultados. “Nos importa que cada trabajo que tomamos esté bien hecho y que el resultado sea algo que el Estado pueda mostrar con orgullo, que sean obras importantes y de jerarquía”, expresó el arquitecto.
A la hora de mirar para atrás, los socios afirman con orgullo que lograron este objetivo en cada uno de los proyectos que emprendieron. El evento por los 30 años fue para ambos la oportunidad de tomar consciencia de todo el camino recorrido y los hitos alcanzados. Y, detalle no menor, les dio la certeza de haberle sido fiel al lema que los llevó a sumergirse en este mundo, 30 años atrás: “hacer obras que nos trasciendan, que duren más allá de nuestra propia vida y modifiquen positivamente nuestro hábitat”, expresaron en voz alta.