Martes 05 de Septiembre de 2023
Las oficinas conocidas como “Tiny Offices” es un concepto inmobiliario comercial que arrancó en Buenos Aires a crecer con fuerza tras la irrupción de la pandemia y siguió su ola expansiva hacia Rosario. Su atractivo radica en tratarse de espacios de trabajo flexibles, pequeños -justamente tiny en inglés significa diminuto- y tecnológicos con la posibilidad de adaptarse a múltiples necesidades, mientras que para los constructores representa una buena oportunidad de inversión por el aumento del trabajo remoto y la alta demanda de empresas, startups y emprendedores.
Entre sus características principales, se encuentra el hecho de ocupar espacios reducidos, de entre 30 m2 y 50 m2, con equipamiento full, prestaciones de alta categoría y altos estándares, no solo en lo que hace a calidad, sino también a normativas de sustentabilidad, que cada vez las firmas miran con más atención. De esta forma, están pensadas para hacer un uso eficiente de la energía y con materiales reciclados que demuestren buenas prácticas en su construcción y en el aprovechamiento de recursos.
En Rosario hay distintas constructoras que optaron por este tipo de desarrollo. Un caso es el de las oficinas céntricas que levantó G70 Desarrollos Inmobiliarios. Ari Milsztejn, líder de la empresa, contó a Negocios que llevó adelante la construcción de Foss II en la esquina de Corrientes y San Lorenzo, con un concepto de este estilo. Se trata de un edificio de oficinas desde 40 m² y premium, con alta luminosidad, vidrios que repelen los rayos ultravioletas, doble equipo de aire acondicionado, una terraza verde de 600 m2, grupo electrógeno y todas las terminaciones finales. “Nosotros fuimos más allá, los edificios de oficinas se suelen entregar sin terminar, solo con el hormigón y nosotros llegamos hasta los últimos detalles", aseguró el empresario.
En lo que respecta a costos, Milsztejn precisó que “los precios varían entre $150 mil a $180 mil por oficina mensual y lo bueno, desde el costado de los propietarios, es que te deja mejor renta que 40 m2 destinados a un departamento para vivienda y tienen menos desgaste. Hoy hay una gran demanda de este modelo comercial, nosotros en Fos II tenemos lista de espera y sé que las oficinas del edificio Armonía de la Bolsa de Comercio también están todas alquiladas, lo mismo que la torre Nordlink en Puerto Norte”.
Microespacios en Alto Buró
Para el arquitecto León Carpman, miembro de la constructora Fundar, "Tiny Office" hace referencia a "microespacios de trabajo", tratándose de lugares altamente optimizados en términos de diseño y disposición, que además están diseñados para maximizar la eficiencia y la productividad. Fundar tiene experiencia en estos emprendimientos, fue la encargada de llevar adelante Alto Buró en la esquina de Junín y Thedy junto con el grupo Rosental Inversiones. Es una torre de 14 niveles donde cuentan con “Tiny Offices” de 40 m², como así también unidades de mayor tamaño, desde los 85m² hasta los 150m² y se destacan entre sus amenidades, un salón de usos múltiples en planta baja, un gimnasio con vestuario totalmente equipado, ascensores panorámicos, seguridad las 24 horas, recepción de mercadería y un exclusivo Rooftop con vista al río”, indicó Carpman a Negocios.
Por otra parte, agregó que hubo un fuerte crecimiento de las "Tiny Offices" después de la pandemia debido a cambios en la forma en que las personas trabajan y las nuevas necesidades que surgieron durante y post COVID-19 como, por ejemplo, un mayor énfasis en el desempeño remoto, productividad y separación laboral de la vida personal, aparición de nuevos emprendimientos debido al contexto, distanciamiento social por cuestiones de seguridad y ahorro de costos.
Comunidades profesionales
“El crecimiento de las Tiny Offices se debe a la búsqueda de soluciones flexibles, seguras y más accesibles para el trabajo en un entorno laboral cambiante. Al igual que en los espacios de coworking, fomentan la creación de comunidades profesionales, facilitando la colaboración entre diferentes empresas y profesionales independientes que comparten el espacio”, indicó Carpman sobre la experiencia inmobiliaria llevada a cabo con Alto Buró.
Para Milsztejn, su gran “adaptabilidad” las hace ideales para una gran variedad de perfiles de clientes que van desde startups que buscan entornos innovadores, hasta profesionales independientes como contadores o abogados que se juntan para alquilar y compartir un mismo ambiente. También multinacionales y compañías grandes que necesitaban descentralizar algunas áreas y que, con el auge del homeoffice, se dieron cuenta de que no precisaban sedes amplias.
Nuevas inversiones
Fundar está en la etapa final del Parque Industrial de Funes donde incorporarán un área de servicios tipo “Tiny Offices” y también están evaluando sumar este modelo a su desarrollo Arboria en Fisherton. Mientras que la empresa de Milzstejn ya proyecta en el centro de Rosario Fos III