Los socios de CRIA crearon una metodología para acelerar la adopción de IA en empresas y pymes. En menos de un año, ya trabajan con clientes de primer nivel
08:05 hs - Domingo 27 de Septiembre de 2026
La inteligencia artificial dejó de ser una promesa para convertirse en una herramienta que ya modifica la forma en que trabajan las empresas. El problema es que entre pagar una suscripción a una plataforma y conseguir que esa tecnología realmente ahorre tiempo, reduzca tareas o mejore un proceso hay una distancia que muchas compañías todavía no saben cómo recorrer. En Rosario, un grupo de ingenieros encontró en ese espacio una oportunidad de negocio para ayudar a las empresas a detectar dónde puede entrar la IA, implementarla rápidamente y convertirla en resultados concretos.
Detrás de esa apuesta están los ingenieros industriales Guillermo Seifert y Juan Ignacio Gerini, y el desarrollador Diego Boni, tres profesionales que se conocieron alrededor de Birria, una comunidad de inteligencia artificial que comenzó a funcionar en Rosario en 2023. Lo que empezó como un espacio para intercambiar experiencias, probar herramientas y discutir las posibilidades de una tecnología que avanzaba a toda velocidad terminó convirtiéndose en el punto de partida de CRIA.
“En enero de este año dimos la primera capacitación en inteligencia artificial a una empresa y nos dimos cuenta de que estábamos instalando una metodología y aportábamos mucho valor en muy pocos encuentros, porque hacíamos capacitaciones aplicadas. Rápidamente dijimos: ‘bueno, armemos una organización, una empresa, una metodología con esto’. La verdad es que no esperábamos tanto crecimiento en tan poco tiempo. En los primeros nueve meses ya estamos capacitando a más de 18 organizaciones de Rosario y la región, grandes, chicas, de todo tipo”, señaló a Negocios Seifert.
Una metodología de oportunidades
Los socios ven a la inteligencia artificial como una gran oportunidad ya que, según sostienen, democratiza el acceso a herramientas tecnológicas y permite que empresas de distintos tamaños puedan incorporar capacidades que hasta hace poco requerían mayores inversiones, potenciando la labor diaria. Sin embargo, reconocen que tiene sus riesgos porque es una tecnología tan potente que puede generar cosas muy positivas como también negativas.
Teniendo ese escenario como marco, CRIA se conformó con un equipo donde los saberes de cada socio confluyen para crear una metodología adaptable y basada en problemas reales. “Surgió por las habilidades de cada uno, teniendo en cuenta en qué éramos mejores o en qué nos especializábamos. Desde el principio, cada uno aportando cuál es su fuerte y después, entre los tres, armamos una metodología de trabajo que es la que llevamos hoy a cada empresa”, explicó Boni, quien, como desarrollador, aporta la mirada más técnica a cada proyecto.
A la hora de explicar cómo trabajan, Seifert señaló que se enfocan en desarrollar ejemplos y soluciones aplicados a problemas reales de los equipos que capacitan, en lugar de ofrecer contenidos genéricos. “Eso nos distingue de cualquier video de YouTube”, destacó. Según explicó, los casos que presentan están diseñados para generar un impacto concreto y quedar funcionando dentro de la empresa. “En solamente tres encuentros , por ejemplo, pueden quedar proyectos andando que solucionen una conciliación que antes llevaba semanas”, ejemplificó. Ese enfoque práctico, sostuvo, fue uno de los principales factores que impulsó el crecimiento de la firma.
Actualmente, CRIA cuenta con un equipo de más de 10 personas, entre formadores y especialistas en servicios de adopción de herramientas de inteligencia artificial. Para adaptar las soluciones a las necesidades de cada organización, Gerini se encarga de realizar un relevamiento previo que contempla tanto el nivel de madurez digital de la empresa como el grado de ordenamiento de sus procesos. A partir de entrevistas con quienes llevan adelante cada tarea y con referentes de las distintas áreas, identifica las necesidades y define qué tipo de acompañamiento resulta más adecuado para cada caso.
Con esa información, se diseñan encuentros que combinan contenidos generales con aplicaciones específicas sobre las tareas relevadas, mostrando cómo construir soluciones concretas y cómo desarrollar y mantener pequeñas herramientas de inteligencia artificial. El modelo, señalan, puede aplicarse tanto en un área comercial de una empresa grande como en una pyme industrial. “Por ejemplo, para un área comercial podemos armar en muy pocos minutos un proyecto que genere propuestas en PDF personalizadas, con los logos y colores de la empresa. Eso permite automatizar buena parte del proceso y ahorrar muchísimas horas de trabajo y personalización”, explicó Gerini.
Los clientes con los que trabajan
En la actualidad la firma se encuentra inmersa en proyectos con entidades como La Bolsa de Comercio, la Municipalidad, Macroagro, la vertical agropecuaria del Banco Macro y organizaciones como Agricultores Federados Argentina (AFA) y Sonder. Los socios destacan que donde más impacta la inteligencia artificial al día de hoy es en tareas de gestión administrativas, contables, legales y financieras que tienen que ver con lo lingüístico y que se pueden hacer de manera online. Pero también recomiendan que esas tareas tengan una supervisión humana y que los equipos entiendan que, si bien hay tareas dónde conviene automatizar, hay otros donde todavía no lo aconsejan.
Seifert fue contundente en este punto: “nosotros acompañamos en entender en qué parte del proceso se aplica la IA y en qué parte hay que pulir aspectos humanos o institucionales. Hay una curva de aprendizaje, pero nuestro valor está en saber dónde y cómo aplicar la herramienta para que el proceso completo sea eficiente”.
Para los empresarios más que reemplazar trabajos completos, lo que es claro es que la IA llegó para reemplazar tareas, haciendo que se modifiquen los flujos de trabajo y la forma en la que están organizadas las empresas. “A mí me pasó como desarrollador, primero pensé que me iba a quedar sin trabajo, pero hoy sigo siendo desarrollador y realizando proyectos potenciados con la IA. La uso a mi favor para escalar en calidad y en tiempo lo que venía haciendo.”, indicó Boni.
Por su parte, Seifert aseguró que estamos en un momento clave para decidir qué cosas no se quieren delegar en la IA y que cosas sí: “hay que usarla con criterio y eso no se puede delegar”. A su vez sostuvo que el principal problema en la adopción de estas herramientas se empieza a ver en los puestos juniors ya que muchas empresas no están echando gente, pero tampoco están contratando gente que inicia. “Tareas repetitivas o manuales que antes hacía un junior , como escribir código a mano o hacer conciliaciones bancarias, hoy se resuelven con IA con un nivel de certeza mucho mayor”, indicó.
El trabajo de CRIA no se agota en la adopción dentro de las empresas. También forman parte activa de la comunidad académica de Rosario, en espacios como la UCEL, UGR y Tecnoteca. “Estamos muy comprometidos con el ecosistema y esto se retroalimenta con la marca personal de cada uno. En el caso de Diego como desarrollador, Juani implementando sistemas y, en mi caso, trabajando como director de proyectos de tecnología hace más de 10 años”, señaló Seifert.
Todo este capital social acumulado y el hecho de estar acostumbrados a hablarle al público general y también al público técnico hicieron que la empresa creciera de forma acelerada en pocos meses. “Lograr la confianza de más de 18 clientes en solo nueve meses tiene que ver con una propuesta de servicio muy accesible. El relevamiento no dura más de una hora y media y son tres encuentros de dos horas, en los que buscamos generar cambios inmediatos”, expresó Gerini y agregó que además de capacitar equipos, cuando no hay tiempo para automatizar, pueden formar referentes internos en inteligencia artificial o sumar ‘aceleradores de IA’ dentro de las empresas, para automatizar esas tareas que no se llegan a hacer en el día a día.
Una comunidad que se convirtió en semillero
Antes de convertirse en una empresa, los fundadores de CRIA ya venían construyendo en Rosario un espacio para hablar de inteligencia artificial. Birría nació a comienzos de 2023 por iniciativa de Seifert y Gerini, quienes se conocieron cursando la carrera de Ingeniería Industrial y comenzaron a intercambiar ideas sobre el avance de estas tecnologías. En ese entonces se preguntaron si había más personas interesadas en conocer más al respecto y así surgió una comunidad abierta, con actividades gratuitas y propuestas para acercar la IA a públicos no técnicos.
El espacio fue también el punto de encuentro con Diego Boni. “Cuando vi que había una comunidad en Rosario que estaba usando y hablando de esto, dije: ‘tengo que estar ahí’”, contó. A partir de ese vínculo comenzaron a combinar sus perfiles y a trabajar juntos, primero desde la comunidad y luego en la creación de CRIA.
Hoy Birría reúne a más de 550 personas en un grupo de WhatsApp de la región y organiza actividades como la “Degustación de guías”, un encuentro que busca acercar la inteligencia artificial de manera informal y accesible. Con el tiempo, la comunidad también pasó a formalizarse como la Fundación para la Democratización de la Inteligencia Artificial, desde donde sus integrantes continúan trabajando en divulgación y formación.
Para los socios, ese ecosistema fue clave para el crecimiento de CRIA ya que les permitió construir vínculos, detectar perfiles y, sobre todo, desarrollar una forma de comunicar la inteligencia artificial que combina el lenguaje técnico con el de quienes recién comienzan a explorarla. “Tratamos de bajar esa barrera técnica tanto en Comunidad Birría como en CRIA y mostrar que la potencia de las herramientas de inteligencia artificial está en la posibilidad de que entre en el público que no es técnico y que piensa que no va a poder entender de este tema”, explicó Gerini.
Para cerrar, Negocios consultó a los especialistas qué recomendación les darían a las pymes y empresas que todavía dudan si incorporar inteligencia artificial a sus procesos. En ese sentido, remarcaron que el desafío no pasa solamente por animarse a usarlas, sino por generar las condiciones internas para adoptarlas con rapidez y criterio.
“Las pymes necesitan organizaciones que tomen decisiones rápido. El área de sistemas, recursos humanos y la gerencia tienen que estar completamente alineadas. Por eso capacitamos también a mesas ejecutivas para agilizar la toma de decisiones. Hay que aprender a convivir con la incertidumbre y adoptar la flexibilidad como una cualidad central. Hay metodologías del mundo de las startups que ayudan a llevar esa agilidad de manera ordenada y gobernada”, señalaron.