El recorrido de la joyera Gisella Miretti, que pronto desembarcará en el Museo de Arte y Diseño de Nueva York.
09:02 hs - Miércoles 22 de Abril de 2026
“A ver qué hacemos”, le proponía su mamá y le daba un largo lienzo para que imaginara una prenda. A Gisella Miretti el desafío de crear le llegó desde su adolescencia y le ha dado buenos frutos. Hace 20 años que se dedica a la joyería contemporánea y, tras ser premiada en Milán, ahora le llega el momento de llevar sus piezas al Museum of Arts and Design (MAD) de Nueva York. La cita es a partir del 5 de mayo y allí parte con todo su bagaje.
“Sé que es un antes y un después este viaje, porque de hecho ya está pasando con la cantidad de repercusión que estamos teniendo al comunicar esta noticia. Hasta ahora yo era una especie de fantasma y a partir de esto decidí salir hacia afuera”, dice Gisella en su taller rosarino en diálogo con Negocios de La Capital. El trabajo que ella hace está muy vinculado al arte, tal es así que sus aros, pulseras, broches están pensados para personas que valoran las piezas de arte y entienden el valor subjetivo que tienen.
Ahora, con este nuevo desafío en Nueva York, la meta es abrir mercados y llegar a un público mayor. Ahora bien, ¿cómo llegó esta santafesina a participar de lo que será la 26 edición de MAD About Jewelry?
Lo cierto es que el camino comenzó el año pasado cuando la invitaron a participar del semillero de artistas en la Milano Jowelry Week. Ella viajó con parte de su colección, para mostrar una obra muy peculiar realizada con materiales naturales como piel de cebolla, de ajo y cáscara de huevo. Tras un largo desarrollo, logró que esa materia prima pueda alcanzar un color y textura sorprendente que supo ensamblar con platería. El resultado fue premiado, porque en esa misma exposición subió al escenario a recibir el Bryna Pomp Award tras ser reconocida por la calidad de sus piezas.
“Fue algo muy emocionante y no me lo esperaba, la curadora de arte Bryna Pomp decía hermosuras de mis piezas. Realmente no podía creer que eso estuviera pasando, tanto que cuando me tocó hablar no podía decir ni una palabra”, recuerda. Tras ese momento la referente internacional del mundo de las joyas, Bryna, le adelantó que ya hablarían de su futura presencia en Nueva York, y así fue.
En el Museum of Arts and Design de Nueva York, Gisella expondrá junto a unos 45 artistas internacionales. Allí llevará piezas de tres colecciones, Alquimia (que es la que llevó a Milan), Bubble, que es una línea de formas circulares y piezas móviles que permiten jugar con la joya y adaptarla del modo que el cliente quiera, y la colección Under the Sea que son también diseños modulares que permiten múltiples formas de uso, como broches que se convierten en collares o brazaletes.
Allí, la estrategia de Gisella es poder acceder a ese público internacional que valora la joyería contemporánea como obra de arte. Son precios internacionales y van desde galerístas hasta clientes finales que adquieren los productos. Es por eso que estar en esa muestra es realmente un salto importante para esta artista santafesina.
Llegar a Rosario desde el norte santafesino
La historia de Gisella empezó en la capital santafesina. Allí nació y luego de pequeña se fue a vivir a Reconquista con su familia. De esa infancia y adolescencia recuerda muchos momentos de creatividad, se diseñaba su propia ropa, teñía las telas y buscaba modos de hacer prendas diferentes. A Rosario llegó hace décadas a estudiar publicidad, de hecho, trabajó para algunas agencias rosarinas, también creo a principios del 2000 una marca de velas para interiorismo, hasta que en 2006 decidió que su camino era la joyería.
“En aquel momento, cuando llegué a Rosario me parecía que las mujeres eran divinas, pero estaban muy uniformadas”, recuerda. Ella, desde adolescente, siempre prefirió buscar lo diferente, lo original, lo creativo. De hecho, hoy en sus propias joyas busca que haya diversidad, que cada pieza no necesariamente se repita: “El 80% de lo que hago tiene más de una forma de ponerse, son para jugar, para que cada uno pueda ensamblar su propia forma”. Así, los collares tienen la posibilidad de tener o no piedras que se ponen y se sacan, los anillos tienen distintas caras, los aros pueden ser cortos o largos porque se van desarmando, y así en cada una de sus propuestas.
Con todo este camino recorrido, Gisella salió a la luz para la búsqueda de nuevos desafíos, cruzando fronteras donde sumar nuevos públicos que valoren cada pieza como una obra.