En blanco y azul: abrió en Rosario una taberna griega donde descubrir nuevos sabores

La fundadora aprendió a cocinar de la mano de su familia griega, originarios de la isla de Lesbos. Abrió hace unos días y busca ofrecer una experiencia nueva para los rosarinos.

15:38 hs - Lunes 24 de Agosto de 2026

El abuelo de Alejandra Christou llegó a Rosario desde Grecia, puntualmente desde Molyvos en la isla de Lesbos, a buscar un nuevo rumbo para su vida, o “Hacer la América” como se decía en aquellas épocas de fuerte inmigración en Argentina. Eran los años 40, empezó primero trabajando en el frigorífico Swift, pero un tiempo después logró crear junto a unos amigos su propio restaurant para ofrecer los platos de su cultura griega. Estaban en el barrio Saladillo, muy cerca del frigorífico. Muchas décadas después, es su nieta Alejandra la que apuesta a cumplir el sueño familiar: volver a tener un lugar propio con los sabores de la cocina griega.

Así, el lunes 18 de agosto abrió sus puertas en el centro rosarino Kalimera. Se trata de una taberna para 20 personas donde Alejandra cocina, junto a su marido Alejandro Crer, los platos típicos que aprendió desde pequeña. “La idea es que los rosarinos encuentren aquí una gastronomía diferente. Queremos que nuestros clientes se sientan como en la cocina de sus casas, es un lugar acogedor y cálido, ambientado con música griega y decorado en los tonos típicos de ese país, blanco y azul. Y por supuesto que no falta la Santa Rita, enredadera típica de Grecia”, describe Alejandra en diálogo con Negocios de La Capital.

La taberna griega está ambientada con la cultura y la decoración típica. En el armado, cuenta Alejandra que ayudaron tanto su familia como sus amigos.

La propuesta gastronómica comienza cada día a las 8 de la mañana ya que el lugar, ubicado en 1º de Mayo al 1000, está abierto durante todo el día hasta las 20.00. La invitación se extiende hasta la medianoche los jueves, viernes y sábados, cuando también se puede ir a cenar. La carta incluye muchos de los platos típicos de la región, como el Souvlaki, que es un brochette de carne de ojo de bife acompañado por verduras, o el Moussaká, que es el clásico pastel de berenjenas con salsa bechamel y bolognesa. “Esos son los platos que más demanda suelen tener de nuestra cultura, son los más conocidos en Argentina”, explica Alejandra.

Por la mañana y por la tarde, tendrán café griego con borra que suele ser acompañado por kourabiedes, que son masitas mantecadas con nueces. Y además ofrecen el clásico yogurt griego con miel, frutas de estación y frutos secos, una colación en auge en Argentina.

Del servicio de delivery al local propio

Alejandra viene trabajando junto a su familia desde hace ocho años en el rubro gastronómico atendiendo eventos de los descendientes de la cultura griega e incluso ha trabajado en las Colectividades. Lo cierto es que ahora, con la apertura del local, sumarán al público general que busca vivir nuevas experiencias. “La idea es que te sientas un poquito en Grecia cuando vengas”, anuncia y advierte que para lo que son las celebraciones también se contempla la tradición de romper platos. Explica Alejandra que “esa costumbre tiene que ver con despojarse de lo material y se hace tanto en momentos de tristeza como en los de alegría, pero siempre bailando”. Por otro lado, aclara que actualmente en Grecia ya no se replica tanto esa tradición, sino que se echan al piso ramos de flores en lugar de platos.

Los platos más típicos de la carta son: el Souvlaki, que es un brochette de carne con verduras, y el Moussaká, que es un pastel de berenjenas con salsa bechamel y bolognesa.

Hacer trascender la cultura

La propuesta incluye algunas otras experiencias: “Queremos que la gente no sólo venga a degustar platos típicos sino también a aprender nuestra cultura. Algunos sábados tendremos músicos que puedan tocar el bouzoukis, que es el instrumento típico de Grecia”, ejemplificó. Pero también hará eventos diurnos donde, por ejemplo, se leerá la borra del café o se hablará de mitología griega, dos costumbres que suelen tener buena respuesta de los rosarinos.

En lo que respecta al mercado, Alejandra calcula que hay unas 400 personas descendientes de griegos en Rosario, de hecho, ella siempre estuvo vinculada a la colectividad ya que su padre Spiro Cristou fue presidente de la entidad rosarina durante 20 años. Pero con el nuevo local la búsqueda es abrir la experiencia a un público más amplio: “Yo creo que hay un gran interés por la cultura griega, por la mitología, porque somos la base de todo”, dice y se refiere a que Grecia es la cuna de la civilización occidental. Además, añade: “Esta es una propuesta nueva, no hay otra taberna así en la ciudad de Rosario. Los platos van a ser iguales a como se sirven en Grecia, comida casera, la hacemos nosotros mismos, te atiende el dueño y te cocina el dueño. Yo nací aprendiendo la cocina griega que hacían mis abuelos, mis padres, mis tías”.