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Nada se sabe de una familia desaparecida de Nogoyá tras 12 años

El matrimonio Gill y sus cuatro hijos fueron vistos por última vez en enero de 2002. La poco afortunada investigación jamás arrojó resultados.

Martes 14 de Enero de 2014

Este es el artículo de todos los eneros desde hace varios años. La nota que da cuenta de un caso irresoluto y de un misterio que conforme pasa el tiempo se vuelve insoportable. Se cumplieron ayer 12 años de la desaparición de los seis integrantes de una familia del paraje rural Crucesitas Séptima, cercano a la ciudad entrerriana de Nogoyá. La poco afortunada investigación sigue siendo motivo de reclamo de parte de sus parientes, que a esta altura piden que al menos se reconozca que el caso "está cajoneado", para no alimentar más falsas expectativas.

Fue en un velatorio en la localidad entrerriana de Viale, el 13 de enero de 2002, cuando se vio por última vez a Jesús Rubén "Mencho" Gill, de 56 años en ese entonces, su esposa, Margarita Norma Gallegos, de 26, y sus hijos María Ofelia, de 12; Osvaldo José, de 9; Sofía Margarita, de 6, y Carlos Daniel, de 4 años. El hombre era peón en la estancia La Candelaria, de Alfonso Goette, donde vivía con su familia en una humilde vivienda, donde todo quedó intacto..

La investigación, tibia al principio —estuvo caratulada por mucho tiempo como averiguación de paradero— aunque intensiva hace un par de años cuando se realizaron rastrillajes en el campo, no arrojó resultados acaso por el tiempo diluyó las pruebas. El juez de Instrucción nogoyanese Sebastián Gallino ordenó sin éxito todo tipo de medidas y se los buscó en varias provincias como Corrientes, Santa Fe y Córdoba.

Avalando ya la hipótesis de homicidio múltiple, que apuntaba como responsable directo al dueño de la estancia con quien "Mencho" no congeniaba, se logró dar con rastros de sangre en la vivienda y moscas que rondan los cadáveres humanos en otro sector, pero no se pudo establecer a quién correspondían.

En todos estos años no hubo registros que dieran cuenta si alguno de los Gill votó, concurrió a una escuela, se enfermó, hizo algún trámite burocrático o compró algún bien que permitiera localizarlos, y esto es lo que hace presumir que no estarían vivos. Sólo en 2010 aparecieron como beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo, pero se argumentó que todo se debió a un "error de sistema".

Reclamo. Mientras tanto, los familiares de "Mencho" y de Margarita jamás descansaron en su reclamo por su paradero y el de los chicos, instando a las autoridades de turno y organizando marchas de silencio. Luisa Eva Gil, una hermana de "Mencho" que vive en Paraná, recordó la búsqueda y la espera. Ahora como hace 12 años, la angustia es la misma. "Desaparecieron y ni el diablo sabe dónde están. Hay que dejarlo en el olvido. Verlos, no los vamos a ver más", dice resignada la mujer, que no duda en la responsabilidad del propietario del campo: "Es sabido que los hizo desaparecer él", asegura.

La mujer recordó que después de aquel velatorio al que fueron los Gill "no los vieron más. Después empezaron a ver que andaban las gallinas en el patio, todo, pero el viejo (por Goette, el propietario del campo) no avisaba nada. Y el 3 de abril vino acá a ver si estaban de vacaciones. Pero si él no le daba".

"Yo lo demandaba directamente al viejo, porque ir no se fueron, porque estando la ropa en la casa tienen que estar en alguna parte. ¿Por qué quemó los colchones? Dicen que la pudrición que tenían era sangre podrida, no era de cucaracha. Y del piso sacaron sangre de la tierra, y vino el análisis que era humana pero no se puede decir de quién, esa es la macana, y ahí quedamos", se lamentó Luisa.

Cajoneada. "La causa sale a flote cuando se cumple un nuevo aniversario de la desaparición. Durante todo el año no se acuerdan. Díganme ¿se cerró la causa, no vamos a investigar mas? Sean sinceros", dijo a UNO Entre Ríos Carina, sobrina de "Mencho".

"No sabemos ni a dónde ir a llevarles una flor. Es horrible pasar Navidad y fin de año así. La última vez que nos habíamos puesto en contacto con él (por "Mencho") había sido para pasar las fiestas", dijo la joven y remató con la misma indignación por la inacción judicial: "Durante el año, los Gill están encajonados en algún escritorio".

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