Tiempo para el encuentro
Un sistema de multicitas propone cambiar soledad por compañía. Falta de tiempo, incomunicación, extensas jornadas laborales. Con estos ingredientes el resultado no se hace esperar y sobreviene la soledad. Los solos y so las de todas las edades y condición social pululan en las grandes ciudades como símbolo de un fenómeno que prioriza el fast food, Internet y la fobia social.

Domingo 23 de Marzo de 2008

Falta de tiempo, incomunicación, extensas jornadas laborales. Con estos ingredientes el resultado no se hace esperar y sobreviene la soledad. Los solos y so las de todas las edades y condición social pululan en las grandes ciudades como símbolo de un fenómeno que prioriza el fast food, Internet y la fobia social. Lejos de pensarse que esta situación resulta placentera para quienes están inmersos en ella, muchos reconocen que quisieran cambiar su soledad por la compañía de otro ser humano, pero no saben cómo hacerlo ya que no tienen el tiempo suficiente o no saben adónde ir.
  A partir de este diagnóstico de los vínculos que supimos conseguir proliferan las propuestas de viajes, salidas concertadas por chat, bares temáticos y agencias matrimoniales que buscan mitigar la angustia de la soledad. Con esa misma intención pero inspirada en una modalidad impuesta en otras latitudes, Alejandra Campero trajo a Buenos Aires y ahora a Rosario un sistema que promete 10 encuentros en 8 minutos, todo en una misma noche.
  El sistema se basa en estudios internacionales que confirman que bastan sólo unos pocos minutos para saber si con una persona se producirá un encuentro amoroso. “Los científicos aseguran que las personas deciden qué clase de relación desean tener con otro a los pocos minutos de conocerlo. El saberlo determina cuánto esfuerzo estamos dispuestos a hacer. Si es para una amistad la persona se comunicará más, le contará más acerca de sí mismo y hará cosas que aseguren que la amistad se desarrolle. En cambio, si se tiene una predicción negativa acerca del futuro de la relación, la comunicación se restringirá y todo se hará más difícil”, dice Campero a Mujer.

Sin prejuicios

La creadora de www.10 en 8.com aclara que la metodología que impulsa “no es una agencia matrimonial” y que los encuentros se desarrollan en un marco de juegos y distensión.
¿Es necesario que existan este tipo de emprendimientos para que la gente entable relaciones afectivas? “Sí —afirma Campero— porque la gente que trabaja no tiene tiempo de conocer a alguien diferente de la que se relaciona todos los días en sus actividades”. Por eso la idea de Alejandra de organizar encuentros de hombres y mujeres en bares, pubs y restó donde todo está cuidado al detalle ayuda a quienes están solos a vencer los prejuicios que supone una cita a solas, en un lugar inseguro.
  “No estoy en contra de las citas que se pactan a través de Internet —comenta—, la diferencia es que aquí no están solos, sino que al encuentro asisten otras personas en la misma condición y que la posibilidad de ver y escuchar a la otra persona hace que pronto se sepa si la relación prosperará o no”, apunta Campero. La confirmación de que este tipo de iniciativas vienen a cubrir una falta está dada porque en Buenos Aires la demanda superó a las organizadoras. “Tuvimos hasta dos eventos en el mismo día”, cuenta.
  Cada encuentro propone un juego de seducción del que participan hasta 40 personas. Cada uno es recibido por una anfitriona que ofrece una copa y lo ubica en una mesa para dos. Una vez en el lugar podrá sacar 10 números que se corresponden con otros extraídos por una mujer, si es un hombre, y viceversa. Esa coincidencia numérica determinará quiénes se sentarán a la mesa para conocerse durante 8 minutos. Finalizadas las citas todos se juntan para que el conocimiento se extienda a los otros integrantes del grupo.
  “Las mujeres llegan solas o en grupos. A los hombres hasta los 35 años les cuesta menos aflojarse para intentar algo con una mujer, en cambio, a los mayores de 45 que ya estuvieron casados y ahora están solos, con la ayuda del delivery y de la señora que limpia, no les interesa tanto”, grafica Campero.
  El sistema no centra sus objetivos en la búsqueda de pareja. “La propuesta es volver al contacto cara a cara. Se arman grupos de amigos y se conoce gente con quien compartir una salida un domingo, que es el día donde más cuesta estar solo”, reflexiona Campero. “Es muy difícil que no te guste alguien aunque sea como amigo o para una relación de negocios. Eso lo maneja cada persona”, agrega.

Cara a cara

  “Buscamos ser una alternativa porque ya no es como antes que los caballeros invitaban a las mujeres con una copa. El avance femenino ha colocado a los hombres en una postura pasiva, dejan que ellas tomen la iniciativa”, dice.
  Para la creadora del sistema la mujer de hoy sabe lo que quiere y aprendió a explicarlo. “A veces se le va la mano porque pedimos que sea lindo, adinerado, que sea bueno con los hijos, que tenga buen físico, que cocine, todo. De esta forma le metimos presión a los hombres cuando en realidad en la práctica las mujeres nos conformamos con mucho menos”, define con claridad. Mientras que, los hombres, en su opinión, “no reconocen que están solos porque en su masculinidad tienen incorporado el rol del cazador”, sin embargo en tono de confidencias admiten que les gustaría tener una compañera.
  Para Alejandra, nacida en Bolivia, y criada en México, Colombia y Venezuela, actualmente radicada desde hace 11 años en Buenos Aires, “no hay tiempo ni lugar físico que propicie el encuentro” hecho que se agrava cuanto más exigida está la persona por su trabajo o condición social.
  Lejos de rechazarlo acepta gustosa la comparación con Roberto Galán y aunque sus objetivos son más amplios que el del conductor televisivo coincide en reconocer que su deseo es que la gente se quiera.