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Recursos para mantener en equilibrio las emociones

Los estados de ánimo son fluctuantes. Disponer de momentos de silencio y relajación conduce a la claridad mental

Domingo 16 de Marzo de 2014

Muchas veces somos esclavos de nuestro estados de ánimo, a veces están influidos por el contexto que nos rodea, situaciones que nos pasan y en otras ocasiones el estado climático también nos sensibiliza. Una tarde gris puede influir sobre nuestros estados internos sin darnos cuenta, llevándonos a una sensación de tristeza sin un motivo directo o aparente.

Es importante ser consciente de este tipo de situaciones y conocer que tenemos herramientas internas que pueden enfrentar estas escenografías que perturban nuestras acciones. Desde prácticas como el tai chi chuan y el yoga se trabajan una serie de acciones internas, a través de movimientos, posturas, relajaciones y meditaciones que llevan a un camino interior para ser más conscientes de nuestras desarmonías propias.

Lo primero es conciencia, compromiso, responsabilidad y disciplina por el trabajo que uno debe realizar. Pensar, analizar y tener objetivos claros cuando se desea algo y cuando uno desea salir de un estado de ánimo que nos apabulla.

La naturaleza humana es magnífica en la búsqueda de encuentros y soluciones. Uno debe aprender a admitir la diversidad de pensamientos y puntos de vistas diferentes sobre una misma cosa. Tener la flexibilidad mental de que no hay soluciones mágicas y no siempre una respuesta puede ser igual para todo y para toda circunstancia. Influyen los momentos, las situaciones, las personas que nos rodean y una gran variedad de características. Lo importante es no perder el sentido de búsqueda o acción.

En el caso de estados de ánimo que nos apabullen, no hay nada mejor que dejar el parloteo mental innecesario y que nos lleva a un círculo vicioso sin salidas, ni respuestas. Permitirnos el silencio, la quietud, la relajación, combinarla con una respiración suave y lenta, dejar que todo fluya hasta alcanzar un pequeño estado de meditación. Es un primer paso para conectarnos con nuestro mundo interno y en el recorrido de ese sendero encontraremos un montón de beneficios.

Se ha comprobado que estar relajado no sólo relaja la tensión muscular, también permite que los fluidos corporales y los impulsos nerviosos fluyan mejor sobre nuestro organismo. Cuando eso ocurre, la tensión muscular se afloja y permite que el corazón no se exija para la circulación de sangre entre venas y arterias, todo eso ayuda a la disminución de la presión arterial alta y la estimulación de un mejor funcionamiento de nuestro sistema inmunológico.

Cuando esa relajación se la combina con una respiración suave y consciente, logramos que los conductos respiratorios se abran más y aumente un mejor riego de la sangre hacia el aparato digestivo, la piel y el cerebro.

circulación.Una buena respiración y una mejor circulación significa que todo el cuerpo se alimenta mejor de nutrientes y elimina las toxicidades con mayor eficacia. Todo eso también tiene efectos positivos sobre nuestra actividad hormonal generando equilibrio y armonía en una persona.

Pensar en exceso todo el día y dejar que las emociones nos inunden o avasallen se pueden contrarrestar regalándonos en el día, por varios minutos, estas sencillas técnicas de silencio, quietud, relajación y buena respiración. A veces nos engañamos creyendo que nos relajamos viendo televisión o escuchando música. Ayuda conectarse al silencio más profundo y escuchar a nuestro cuerpo respirar. Eso, de a poco, nos lleva a un lugar de claridad, de reordenamiento de nuestra vitalidad y de volver a reunir nuestras mejores fuerzas.

Cuando logramos eso, estamos abriendo la puerta para que nuestros estados de ánimo cambien y hacer una lectura más amplia de la realidad que nos rodea. Permitirnos ese desafío nos ayudará a enfrentar a una variedad de desórdenes psicosomáticos que puedan afectar nuestra piel, aparato digestivo, circulatorio y sistema nervioso. Zonas claves que afectan todas nuestras tensiones.

La experiencia, la práctica y estudios, indican que la meditación actúa como un tratamiento natural para generar bienestar y desarrollar una armonización general.Si nos conectamos solamente con lo exterior, con todo lo que pasa a nuestro alrededor y dejamos que influyan sobre nosotros mismos, estamos permitiendo que nuestra paz interior se disperse y se diluya.

Todos nuestros mejores estados de ánimo se deben construir desde la raíz de nuestra visión y conexión interior.La práctica de meditación, silencio y relajación, son ladrillos nobles y suficientes para construir una fortaleza donde nuestros estados de ánimo sean bien contenidos.

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