Domingo 03 de Agosto de 2008
Los puntos de vista constituyen una de las expresiones que mejor da cuenta de la diversidad humana en tanto tiene la enorme capacidad de articular lo singular con lo plural. Se trata de una alternativa de hierro, ya que al hablar de un punto de vista y sobre todo desde un punto de vista se está admitiendo la existencia de puntos de vista diferentes. Muy por el contrario, cuando se habla solamente de un punto de vista se está frente a una imposición.
El punto de vista permite el entrecruzamiento entre lo objetivo y lo subjetivo ya que ambos constituyen dos puntos de percepción y de análisis habitualmente contrapuestos, en ocasiones irreconciliables, muy especialmente a la hora de establecer cuál es la realidad, la que de alguna manera todo el mundo considera que conoce.
En definitiva, se trate del tema que sea, estará en juego la cuestión de la realidad, siempre que sea posible tener una visión total de la misma, o en cambio, si sólo podemos tener una versión parcial de las cosas de acuerdo al punto de vista que se tenga. Tanto "punto" como "vista" reúnen una muy amplia colección de sentidos en nuestro idioma recorriendo una gran cantidad de campos con significaciones diversas.
Ambos términos asociados tienen un uso más o menos diario para señalar que se trata de un punto de vista particular sobre determinado tema que implica una posición sobre el mismo. Con lo que se abre una compleja polémica. ¿La posición que se toma sobre un tema determina el punto de vista que se tenga del mismo; o el punto de vista que se tenga sobre una cuestión determina la posición que se posea sobre el mismo?
Llegados a este punto es necesario apelar a la paciencia del lector frente a una problemática que de por sí parece más que abstracta. Sin embargo, no lo es. Un ejemplo de todos los días es el fútbol donde a los que nos gusta y consumimos el popular deporte disfrutamos de ser parciales por definición. Tanto que todo hincha pertenece a lo que se conoce como la parcialidad de tal equipo: leproso o canalla, bostero o gallina, etcétera. Es decir que el hincha es un ser parcial que en principio se jacta de tener la totalidad de la verdad.
La posición como hincha determina el punto de vista sobre la jugada conflictiva: si la sanción es a favor de su equipo entonces fue penal. De lo contrario el árbitro se equivocó o estaba comprado. Por supuesto que hay excepciones, y en ocasiones se puede ser objetivo a pesar de la pasión por los colores propios. Pero con toda probabilidad son las excepciones que vienen a confirmar la regla.
Ejemplos como los del fútbol abundan en cualquier área que sea habitada y regida por humanos de cualquier época. Especialmente en la política (aunque no exclusivamente) donde las posiciones determinan los puntos de vistas que los políticos se encargan de exponer, muchas veces ante la indiferencia de gran parte de la sociedad.
El humano es un ser con un repertorio básico de puntos de vista, determinados por las posiciones que lo sustentan, y que son las percepciones con las que ve la realidad. Durante más de 100 días la sociedad argentina se agitó como hacía mucho tiempo que no ocurría durante las vicisitudes de un conflicto, más bien un enfrentamiento, que fue titulado por los medios como "Gobierno versus campo". Los puntos de vista en juego fueron:
El punto de vista del gobierno.
El punto de vista del campo.
El punto de vista de la sociedad
Durante ese tiempo las partes en juego llamaron una y otra vez al "diálogo". En varias ocasiones el famoso diálogo se concretó, pero sin arrojar ningún resultado positivo. Muy probablemente porque se dio bajo la forma de lo que se conoce como diálogo de sordos que es cuando cada una de las partes practica el monólogo.
En el campo del amor los puntos de vista de los amantes se ponen especialmente a prueba. Fundamentalmente en la salida (inevitable) del enamoramiento. Del bendito enamoramiento bien se podría decir que consiste en la eliminación (aparente) de los puntos de vista de cada uno para disfrutar de una suerte de punto de vista común. En tal caso el placer es la ley inexorable que hace que cualquier circunstancia que se presente siempre sea la mejor. En consecuencia se disfruta tanto si sale el sol, o acaso si llueve, y lo mismo da si es lunes, viernes o domingo.
De una u otra manera, los humanos aman las posiciones que van desplegando por la vida. Sin embargo no estaría de más que cada tantos "kilómetros" de recorrido se envíen las preciadas posiciones al servicio de revisión.
En esa ocasión se hace girar el punto de vista de afuera hacia adentro para que tenga alguna posibilidad el milagro más difícil: que el otro también puede tener razón. Y más que nada para no quedar rehenes de nuestras posiciones.