El nacimiento de un hijo es un momento de mucha felicidad para la mamá y, por
supuesto, para toda la familia. No obstante en ocasiones y sin que medie razón aparente, sobreviene
la depresión posparto, una condición tradicionalmente asociada con las mujeres caracterizada por el
desarrollo de un sentimiento de tristeza y angustia que les impide disfrutar de los primeros días
en compañía de sus hijos.
De acuerdo con los especialistas, entre el 50 y el 70 por
ciento de las mamás pueden experimentar depresión puerperal o "babyblues", una variante que se
desarrolla durante los primeros días posteriores al alumbramiento y, por lo general, pasa
rápido.
Para evitar la depresión es importante trabajar en la
conexión entre el padre y el bebé. Sin embargo, cuando ese período se prolonga más allá de las
cuatro semanas, sobreviene la depresión posparto en sí, que presenta una incidencia de entre 8 y 20
por ciento.
Si bien los síntomas de la depresión posparto están
tradicionalmente relacionados con las mujeres, una reciente investigación cuyas conclusiones fueron
publicadas en la revista especializada Pediatrics, sostiene que la angustia, la tristeza, los
sentimientos negativos hacia el bebé, los temores, la disminución del apetito y la pérdida de
energía, también son patrimonio de los flamantes papás.
"La teoría que se ha mantenido durante todo este tiempo
indica que la depresión posparto es producto de los cambios hormonales que se producen en el
organismo femenino durante los nueve meses de gestación, situación que dejaría a los hombres fuera
del grupo de riesgo. Sin embargo, a lo largo de la investigación no hemos encontrado ninguna causa
hormonal definitiva, sino más bien cuadros desarrollados como consecuencia de antecedentes de
depresión, desacuerdos de pareja o problemas relacionados con lo financiero. Por esa razón los
hombres también pueden padecer depresión posparto", expresó el doctor James Paulson, líder de la
investigación, integrante de la Escuela de Medicina de Virginia en Norfolk, Estados Unidos.
En ocasiones, la sensación de malestar puede comenzar
durante el embarazo debido a que los temores sobre el futuro del bebé y la pareja crecen a medida
que la fecha de parto se acerca. Por otro lado, en las mujeres también puede estar presente la
sensación de que al ser madres deberán abandonar su vida tal como la concebían hasta ese
momento.
Para estos casos, y con el objetivo de evitar que este
cuadro perjudique al futuro bebé, es importante que la mamá inicie un tratamiento. "Si bien antes
se descartaban las medicaciones, actualmente en los casos en que se tiene conocimiento de que el
cuadro depresivo tiene un grado de severidad avanzado se recomienda medicar a la madre, porque a
veces la criatura corre más riesgo por la propia enfermedad de su progenitora que por la medicación
en sí. Igualmente lo más conveniente es realizar, para cada caso particular, una evaluación y
proceder de acuerdo con eso. Para ello actualmente contamos con medicaciones que no han mostrado
generar ningún tipo de consecuencia negativa para los bebés", indicó el doctor Eduardo Kalina,
médico psiquiatra.
Por su parte, la doctora María Varas, médica pediatra,
señaló que "los momentos posteriores al parto no son ideales para grandes cambios o modificaciones,
dado que tanto la mamá como el papá deben aprender a adaptarse de a poco a la nueva situación.
Especialmente los hombres tienen la posibilidad de conectarse directamente con el bebé por primera
vez y eso no debe ser tomado a la ligera".
Partiendo de la idea de que los factores externos,
ambientales, sociales y económicos pueden afectar a los papás favoreciendo el desarrollo de cuadros
depresivos aun después del nacimiento de un hijo, los investigadores diseñaron una encuesta cuyas
preguntas fueron respondidas por más de cinco mil hombres y mujeres.
"En total el 14 por ciento de las mamás y el 10 por ciento de los papás
mostraron síntomas de depresión posparto moderada o grave. Asimismo encontramos que la posibilidad
de que el cuadro depresivo se desarrolle o no va de la mano de la interacción que el padre y el
hijo tengan.
Para eso prestamos atención a pequeños detalles como leerle a los bebés, jugar
con ellos o cantarles canciones", destacó el doctor Paulson.
Además, luego de evaluar los cuestionarios y habiendo realizado
devoluciones de las entrevistas personales, los especialistas determinaron que cuando una mujer
padece depresión posparto su pareja presenta más posibilidades de desarrollar el mismo cuadro en
comparación con un hombre casado con una flamante mamá que no presente este tipo de
inconvenientes.